Economía -en artxiboa

El Mundial como escaparate de una escala de posturas

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2014/07/11 by aselluzarraga

Estos últimos meses Facebook se ha convertido en un interesante marco donde, con la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014 como telón de fondo, se cruzan en monólogos más que diálogos distintas visiones y sentimientos en torno a este evento y sus significaciones. Hablo, por supuesto, desde las miradas abiertamente disidentes al sistema, no me interesan tanto los discursos de quienes, desde la derecha o la izquierda, sintonizan con el acomodamiento a la realidad o su simple “mejora”. Tampoco me interesan los discursos meramente oportunistas o populistas que se desatan a favor o en contra, sino a aquellos que parten de una postura genuina, sea de un signo o de otro. A estos discursos cruzados en el mundo virtual, por supuesto, se suman los que se producen en el mundo real, en él, sí, escenificando algo más parecido a un diálogo.

Después de tiempo observando y participando en esta pugna discursiva, creo distinguir más o menos cuatro líneas de comportamiento-razonamiento, que, por supuesto, admiten toda una escala de tonos intermedios y que, probablemente, no sean posturas fijas en todas las personas que asumen una u otra postura. Sin duda, todas ellas formas legítimas y reales de vivir una situación que, queramos o no, nos acompaña cada día, al menos por una temporada, al tiempo que en cierta medida nos define públicamente. Trataré de caracterizar esas cuatro líneas, reconociendo la subjetividad, al ser en esto juez y parte. Cada cuál verá si se ve reflejade en alguna de ellas, mi intención es más comprenderlas que valorarlas. Es probable que en otras latitudes estas posturas no sean tan patentes, no sé si en muchos lugares se da una polarización tan apasionada como la que se vive en Argentina en torno al “deporte rey”.

La primera viene a representar a aquellas personas que, independientemente de si les gusta el deporte o no, sea practicarlo, sea sumarse como espectadoras, en general y en este caso específico el fútbol, asumen todos los días del año, y año tras año, que cualquier megaevento deportivo, cualquier espectáculo de masas de este tipo, sea la liga profesional de fútbol, de baloncesto, de baseball… de cualquier país, sean unas Olimpiadas, sea un torneo de tenis como Wimbledon o Roland Garros, sea, por supuesto, una Copa Mundial de Fútbol, no es una manifestación deportiva, sino un espectáculo que lleva aparejado todos los valores del sistema capitalista, un culto a una forma de vida, a un tipo de cuerpo, al “éxito” como meta suprema, a la competitividad como máximo valor humano, al consumo y la publicidad de las marcas más explotadoras del planeta desde el punto de vista social y medioambiental… Un espectáculo que hoy en día cumple una función fundamental de válvula de escape frente a la miseria diaria, de adoctrinamiento y de anestésico social. El consabido pan y circo que ya aplicaba con mucho éxito el Imperio Romano. Estas personas, de una manera o de otra, se plantan, denuncian, se organizan año tras año frente a los distintos tipos de males sociales que observan o padecen, sea con relación a tales espectáculos deportivos o no, su labor es incesante y, obviamente, cuando se producen eventos de esta magnitud, no sólo no decae, sino que se triplica, y a esa labor diaria se suma la expresa denuncia del agravamiento de atropellos y lacras que llevan aparejados los preparativos y el discurrir de los mismos. Cuando la efervescencia pasa, continúan con la misma labor dedicando, obviamente, menos cuerpo a la denuncia de los efectos “colaterales” de dichos megaeventos.

En la segunda se situarían quienes, aún reconociendo la esencia capitalista mafiosa y perversa del deporte-espectáculo, en general disfrutan en algún nivel de la visualización de su manifestación profesional diaria, no mantienen una postura beligerante continua, pero sí consideran que algunos eventos concretos, como puede ser el caso de la Copa del Mundo de Fútbol Brasil 2014, llevan al extremo sus efectos nocivos, se sienten convocades por el recrudecimiento de la represión, el mayor empobrecimiento de las clases mas vulnerables y expuestas a los tejemanejes de las elites deportivas y de los sectores turísticos y grandes marcas que engrosan sus cuentas al amparo de estos megaeventos, ven con preocupación el ascenso del patriotismo y de la xenofobia que se manifiesta en torno a campeonatos donde se ensalzan los colores identitarios de cada Estado representado en la contienda, y consideran que es una obligación de conciencia no tomar parte activa ni pasiva en el fomento de tal megaevento y sí tomar una posición activa en su denuncia. Esta actividad de denuncia y este boikot activo se suma a una actitud diaria mantenida en el tiempo, existan o no tales megaeventos deportivos, de lucha, denuncia y actividad contra las diferentes manifestaciones opresivas y represivas del sistema, y consideran que esa actividad, al ser estos momentos aprovechados por los distintos Estados para apretar aún más la soga en torno al cuello de las clases explotadas, al ser más intensos los atropellos que a diario se cometen, la escalada en la explotación sexual, el vaciamiento sistemático de barrios marginales y criminalizados con vistas a la mayor especulación inmobiliaria, la “limpieza” de las calles, la desviación de una parte aún mayor de plusvalía sustraída al pueblo hacia fines corporativos, aprovechando estas fechas para realizar aquello que realmente se quisiera poder hacer cada día pero que fuera de estas ocasiones resultaría mucho más visible y encontraría mucha más oposición también por parte de quienes no se ven directamente afectades, que esa actividad, digo, debe ser en la misma medida acrecentada, dando visibilidad diaria a todo lo que las instituciones gobernantes desearían ocultar. Una vez superadas estas fechas, esas personas continuarán viendo eventos deportivos, aunque puedan hacerlo desde una mirada crítica, y continuarán con sus actividades de lucha/denuncia diarias.

En un tercer lugar se encontrarían quienes, siendo personas apasionadas de los espectáculos deportivos, son conscientes de que estas fechas son aprovechadas por los distintos gobiernos e instituciones para colar medidas que en otras fechas pasarían menos inadvertidas, para aumentar la represión, para llevar adelante todas esas campañas descritas anteriormente, pero también piensan que las cosas no van a cambiar por ver o no unos partidos, no están dispuestas a privarse de un espectáculo que disfrutan, pero entienden perfectamente toda la crítica que reciben y consideran positivo y necesario que todo aquello denunciable sea denunciado. Algunas de ellas ven los espectáculos sin mala conciencia, disocian la denuncia activa de su derecho a entretenerse, y puntualmente se pueden sumar a algunas campañas divulgativas de los males que el megaevento internacional trae aparejado. Otras pueden sentir cierta mala conciencia por no ser coherentes con lo que piensan, pero, como con tantas cosas hacemos todes, asumen esa incoherencia y conviven con ella, entendiendo también la postura de quienes van más allá y comprendiendo que su labor de crítica y denuncia es necesaria. Su actividad militante, su lucha y/o denuncia diaria contra las distintas manifestaciones de la opresión, puede verse o no interrumpida o mermada durante estas fechas, y continuará sin duda una vez superadas.

Por último, un cuarto grupo vive los eventos deportivos, en este caso concreto el fútbol, con pasión e intensidad a diario, puede ser consciente de algunas de las lacras que arrastra, pero lo disocia de su pasión y, ante todo, quiere poder seguir disfrutando sin problemas de conciencia, sin sentirse culpable por hacerlo. Estas personas, que en otros ámbitos y en otras fechas pueden ser sumamente críticas y combativas, se llegan a sentir agredidas o al menos cuestionadas por las críticas y denuncias que recaen sobre su deporte favorito y, así como pueden ser tremendamente ácidas y activas contra otras cuestiones, se sienten realmente incómodas cuando lo tocado es algo que llevan muy adentro. Así, durante estas fechas sienten como un ataque casi personal que cualquier mal del mundo se difunda asociado el megaevento deportivo del que tanto disfrutan, sufren que otras personas apelen a su conciencia y sienten que por el mero hecho de ver y disfrutar un partido, quienes denuncian y critican lo que esas fechas llevan aparejado están directamente acusándolas de complicidad, se sienten señaladas. Su reacción, por tanto, es de defensa y contra-ataque. Defienden su derecho a disfrutar del espectáculo deportivo, argumentan sobre el significado que para millones de personas puede tener un triunfo histórico, no se inquietan por las manifestaciones de patriotismo aunque el resto del año y mientras no existen esos eventos puedan ser antifascistas y anti-nacionalistas, tampoco por la significación económica que todo ello trae aparejado, y defienden a capa y espada tal deporte mientras, además, muestran manifiestamente su enojo contra quienes de una manera o de otra lo ponen en cuestión. Es decir, ante todo, no quieren que nada ni nadie les agüe la fiesta y lucen su capacidad argumentativa para relativizar o ridiculizar cualquier crítica, algunas personas con más vehemencia y agresividad, otras más conciliadoramente, según cada talante o forma de vivirlo. Especialmente, entienden tal evento como una forma colectiva de disfrutar, y sienten que en ella se manifiesta un sentir popular que debe ser respetado. Las críticas las viven como una forma de falta de empatía hacia los millones de personas que sólo tienen una ocasión de celebrar algo así una vez cada cuatro años y, por tanto, toman las críticas como una falta de respeto hacia esas personas que ellas aman y con las que se sienten identificadas, ya que además de disfrutar el deporte en sí, disfrutan de esta alegría -o tristeza- colectiva. Mientras el evento dura, pueden suspender sus habituales actividades de lucha y/o denuncia o continuar con ellas con mayor o menor intensidad, y pasado el evento, sin duda, seguirán siendo las personas críticas con el sistema y combativas que eran antes.

Como digo, entre esos extremos hay una infinidad de matices y hay muchas personas que, simplemente, no se manifiestan en ningún sentido respecto a este particular. Por la razón que sea, prefieren mantenerse ajenas a la polémica o dar su punto de vista en círculos más reducidos y de confianza.

Sin duda, es natural que esto pase, y seguramente también sano. Una cuestión tan aparentemente -al menos para muchas personas- poco ligada a la lucha contra el sistema como un mundial de fútbol, permite mirarnos hacia adentro y hacia afuera, reconocernos, asumir que incluso entre quienes a diario nos sentimos muy cercanes existen en cuestiones como ésta, o como muchas otras quizá menos visibles, grandes diferencias. Y es natural y sano que así sea, por el bien de la riqueza individual y colectiva. Lo razonable es que, después de putear durante una buena temporada, el final del megaevento devuelva las aguas a su cauce y en las luchas diarias que nos unen sigamos juntes. Lo razonable también es que nadie se vea obligade por presión social de ningún tipo a callar lo que realmente siente o piensa y que, sobre todo, la sana cultura de la crítica y la autocrítica no decaigan tampoco estos días. La autocensura es el primer enemigo contra la libertad de conciencia.

Y estas posturas aquí dibujadas seguramente se podrían dar con otros tipos de eventos, aunque es muy probable que no con la misma pasión y tal vez no con la misma exhibición social de algunas de ellas. Habrá quienes combatan los cánones impuestos de belleza y la presión que el sistema ejerce sobre los cuerpos femeninos y masculinos todos los días de su vida. Habrá quién entienda lo pernicioso del modelo cultural, económico y social de las pasarelas de moda y los certámenes de miss y míster universo, lo critique abiertamente, aunque reconozca que su vista se recrea cuando tiene ante sí cuerpos masculinos y/o femeninos reflejo de unos cánones concretos de belleza paseando ligeros de ropa y, tal vez por coherencia, se autoimponga la disciplina de abstenerse de ello. Estarán quienes son crítics con los modelos de belleza, pero en la intimidad, sin hacer gala de ello y conscientes de su incoherencia, no quieran privarse de ver esos certámenes. Y estarán quienes disocien la lucha contra la mercantilización del cuerpo humano y contra los modelos patriarcales de su derecho a ver apasionadamente un pase de modelos o un concurso de misses o misters y se sienta cuestionades cuando a su alrededor personas que llevan su mirada más allá lancen sus críticas y ataques contra tales eventos. Por supuesto, a alguna persona apasionada del fútbol le parecerá totalmente fuera de lugar la comparación, y es que, para algunas personas, el fútbol siempre será otra cosa…

Cuando los gobiernos “progres” son el mejor recurso del imperialismo

Posted in Anarkismoa, Antimilitarismoa, Drogak, Ekonomia, Gizartea, Ironia, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/30 by aselluzarraga

(Euskera)

Me rompen bastante las bolas los aplausos y alabanzas que los gobiernos progres y supuestamente anti-imperialistas de Latinoamérica reciben en las redes sociales y en tantos ambientes “izquierdistas”. A decir verdad, el imperio no podía haber pensado un modo más perfecto para poder llevar a cabo todos los imprescindibles planes que tiene en la región. No hay mejor manera para ejecutar en silencio y sin apenas protesta -o silenciando y reprimiendo a palos, entre los aplausos de muches progres, la poca protesta que hay, tratándola de “gorila”, de hacerle el juego a la derecha, y todo ese discurso tan conocido como eficaz- proyectos que de otra manera concitarían enorme resistencia social.

Latinoamérica,  para el “norte global” o para el “primer mundo”, osea, para los Estados Unidos, Europa, Japón y ahora, cada vez más, para China, ha sido una fuente inagotable de recursos básicos desde que cayó en manos europeas. Desde entonces, como todes sabemos -o debiéramos saber-, a base de expulsar, tomar esclaves -o “proletarizar”, si aceptamos el eufemismo- o exterminar por la fuerza, por la pólvora o, últimamente, con agroquímicos, a cuanto pueblo originario y campesine les ha hecho falta -según lo que de elles necesitaran o de la resistencia que opusieran-, han convertido a Latinoamérica en la tierra para lograr mediante expolio los recursos necesarios para el hemisferio norte: plata, oro, caucho, cobre, petróleo…; café, cacao, trigo, maíz, papa, azúcar, coca… Los pueblos más miserables en las tierras más ricas, por el bien del “progreso”, por supuesto. Ése es el enorme “regalo”, el gran “patrimonio” legado por occidente durante siglos.

El expolio no ha tenido pausa, y no tiene pinta de ir a tenerla. En ese contexto, muches creen que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, incluso en Brasil, Argentina y Uruguay -en esos últimos sólo les más ingenues, seguramente- se enfrenta al imperio y que finalmente, después de tantos siglos, existen hoy en día gobiernos que otorgarán la soberanía a Latinoamérica. Eso pareciera al escuchar los encendidos alegatos de sus monarques y ver el fingido enojo del imperio. Está claro: el teatro siempre ha dado buenos resultados.

La realidad, sin embargo, es muy otra. Lo más grave, seguramente, el acuerdo firmado por todos esos países, sin excepción, el llamado IIRSA. Si a algune la propaganda de Estado le tuviera engañade, aquí puede ver, por ejemplo, qué opinan los pueblos originarios sobre ese plan de “integración” teledirigido desde EEUU, Europa y China. Muchos de los conflictos que el gobierno “bolivariano” de Venezuela mantiene con sus pueblos indígenas sólo pueden entenderse a la luz de dicho IIRSA.Así, quienes fueran presidentes de Venezuela y Colombia, Chavez y Uribe, no mantenían una opinión muy distinta sobre la importancia de dicho plan…

Ahora, en ese contexto, leo la noticia sobre la infraestructura anunciada por Evo Morales. ¡Qué alegría! Seguramente, muches progres creerán que es una idea inmejorable poner la Amazonia patas arriba y construir un transporte que una ambas costas. Sí, efectivamente, el marxismo, en general, desde su origen, ha coincidido plenamente en muchos puntos con la ideología capitalista, y es que en gran medida no es más que una relectura desde la izquierda para conseguir el capitalismo perfecto, y siempre ha mantenido el mismo afán por la extrema industrialización -con honrosas excepciones-. Lo lleva incorporado en sus genes. Por supuesto, esa destructiva infraestructura va a ser mucho mejor si en lugar de EEUU la construye China. Después de todo, ¿cuál es hoy en día el capitalismo más fuerte, sino el chino?

IIRSA no es más que la forma de mover más rápido los productos que Latinoamérica debe producir para el norte global. Y es que, ¿para quién si no producen les latifundistas riques, les asesines con pedigrí de indios, de Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, Perú…? Cuba, con todo y bloqueo, no dejó de producir azúcar para les yankees y, en general, tabaco para les fumadores occidentales. Bolivia, entre otras cosas, produce cada vez más quinoa para que les veganes alternatives de Europa consuman su dosis de proteína de buena calidad. Argentina es uno de los mayores productores de transgénicos para el primer mundo, entre los aplausos de Cristina. Colombia año a año envía las dosis de café y coca que necesita el mercado occidental, bajo el auspicio de la CIA… Y ahora, un producto con un inmenso potencial comercial, la marihuana, ya ha conseguido su productor oficial: Uruguay. Todo, gracias al “grosso” “ex-anarquista” Mújica. Las farmacéuticas norteamericanas no pueden estar más felices. En varios Estados la marihuana ya era legal para producir medicamentos contra el cáncer pero… les faltaba el productor y suministrador legal. Ahora ya lo tienen, y el negocio más exitoso de hoy en día puede respirar tranquilo. Soros y Rockefeller no han aligerado en vano su bolsillo para financiar la campaña publicitaria que Mújica necesitaba, como él mismo ha confesado. También Monsanto puede seguir más tranquilo con sus experimentos en marihuana transgénica, teniendo ahora dónde experimentar, vender y distribuir.

Tras esas aparentes enemistades, todos los gobiernos del mundo coinciden en los intereses y puntos de vista “fundamentales”. Y es que, siendo los gobiernos mundiales las elites militares y económicas de cada lugar, ¿cómo no iban a entenderse entre ellos? Así, Latinoamérica siempre ofrecerá los laboratorios sociales, los productos de lujo ofrecidos por la tierra, la dócil mano de obra… que el norte global necesita, bien barato todo, y ahora, para terminar de redondear la estrategia, entre los complacidos aplausos de la izquierda. Los Estados no regalan nada gratis…

Autogestando Salud _Open Space (5+6 agosto)

Posted in Ekonomia, Euskal Herria, Gizartea, Osasuna with tags , , , , , on 2012/07/26 by aselluzarraga

Autogestando Salud _Open Space (5+6 agosto)

(Euskera)

 
Osasuna, Osotasuna
open space
AutoGestando Salud
5(10-18)   y  6(10-14) de Agosto      iBARRANGELU (Bizkaia)
Tod@s tenemos experiencia sobre la salud. Chicas, chicos, gente de todas las edades y situaciones económicas, en todos los rincones del planeta, en el barrio o la escalera,…
Accidentes. Alegría. Alimentación. Ambulatorios. Ánimo. Ayuda a domicilio. Baja. Boticas. Cáncer. Chamán. Contagio. Contracciones. Copago. Curander@s. Dolor. Drogas. Ejercicio físico.Enfado. Enferm@. Médico. Miedo. Muerte. Operación. Farmacia. Fiebre. Fraude. Ginecólog@. Hierbas curativas. Hospital. Humor. Nervios. Osa-kidetza / eri-kidetza. Parto. Pensamiento. Placebo. Recetas. Salud privada. Salud pública. Salud del planeta. Sexo.  Tarjeta. Terapia. Tirones. Trabajo. Traumatismo. Vacunas. Vejez…
¿Qué es vivir sanamente? ¿Cuáles son modos de vida saludables? Zeintzuk dira bizimodu osasungarriak? ¿Cómo encarar la enfermedad? ¿Son fiables los sistemas de salud oficiales? ¿Y los alternativos? ¿Qué hacer ante fraudes relativos a la salud? ¿Qué cambio queremos en el sistema de salud, de educación, y en la sociedad en general? ¿Qué podemos hacer en comunidad para vivir saludablemente?
CUÁNDO: 5 (10-18) y 6 (10-14)de agosto
(y 3-4 agosto, seminario Salud Pública Cooperativa)
DÓNDE: aula de cultura de iBARRANGELU – Bizkaia
  •  Comidas+ en el lugar o a cuenta propia
  •  Albergue y lugar para acampar(¡avisa!)
  • Peques muy bienvenid@s. Les acogeremos con el debido cuidado
·         ¿Alguna necesidad específica? ¡Háznoslo saber!
INFO+INSCRIPCIONES: auzolan@riseup.net 653713984
Otro paso para la salud… ¡y va a estar muy bien! ¿Te animas?

AUZOLAN EKIMENA
Colaboran:Busturialdea Auzolanean; BizIzpi Solasaldiak

Método:OPEN SPACE, participación, dinamismo, creatividad,…

  • Propondremos todo tema o actividad que queramos
  • Conversaremos con la profundidad que deseemos sobre cada tema y participaremos de las actividades que nos llamen más
  • Iremos completando un informe de las conversaciones y actividades que estará expuesto continuamente y que al finalizar será enviado por e-mail

La ecología pro-sistema y la huella humana y social

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Garapena, Gizartea, Lana, Politika with tags , , , , , , on 2012/05/06 by aselluzarraga

(Euskera)

No cabe duda de que en las últimas décadas el ecologismo ha tenido una gran influencia en la evolución del sistema mundial en que vivimos. El propio sistema ha hecho suyo el discurso ecologista, desde hace tiempo -mucho antes que la mayoría de nosotrxs-, y lo ha insertado en el capitalismo verde y en el seno de las políticas ecologistas de Estado. Así, por ejemplo, en Europa, todxs hemos aprendido a tirar el papel y el cartón en el contenedor azul, el vidrio en el verde, los envases en el amarillo, y en Euskal Herriak, a llevar los aparatos eléctricos que se nos estropean al Garbigune. Nuestras casas se han llenado de bombillas de bajo consumo y muchxs de nosotrxs vamos de compras con nuestras bolsas y mochilas, para consumir menos plástico y, de esta manera, menos petróleo. Y los últimos años hemos aprendido que los productos cercanos dejan menor huella hídrica, y hemos empezado a alimentar el negocio de la agricultura ecológica, al dársenos la oportunidad de elegir productos de mejor calidad al alcance de la elite económica que conformamos. Greenpeace nos ha convencido de que hay que salvar a las ballenas, y en lo más íntimo hemos interiorizado que la tierra tiene límites y que a nuestro demencial ritmo de consumo las vamos a pasar canutas muy pronto. Al impulso de la acuciante necesidad que se nos ha dibujado en los mapas mentales, han comenzado a proliferar los grupos de decrecimiento y las ciudades en transición.

Como he dicho, los primeros en asimilar el discurso del ecologismo han sido gobiernos y empresas. Pero ha sucedido como con la paz. Hoy día, gracias al adcotrinamiento universal de la escuela, todxs lxs niñxs son capaces de posicionarse contra la guerra… sin cuestionar los propios ejércitos. De hecho, el aparente pacifismo escolar tiene una función concreta, y ésta no es, precisamente, tocar en nada el pilar de los Estados, es decir, el ejército. Lo mismo sucede con el ecologismo imperante. Tiene un objetivo principal: hacer durar los recursos naturales que existen en el mundo, para que, al menos mientras nosotrxs vivamos, no se vuelvan excesivamente escasos, sin hacer mella en las bases del sistema -la explotación humana generalizada y el ininterrumpido beneficio económico de unxs pocxs-. Tal ecologismo ha necesitado dejar una única especie fuera de sus preocupaciones: la humana misma.

Así, últimamente, en el norte global muchxs de nosotrxs hemos aprendido qué son las huellas hídrica y ecológica que los productos que consumimos dejan, y lxs más progres, quienes junto con la ecología más se preocupan del bienestar, tomarán muy en cuenta -a veces- qué huella hídrica y ecológica dejan aquello que van a comprar, para elegir bien en su tienda solidaria favorita. Pero tal y como sucede con el Estado del Bienestar, el ecologismo nos oculta la dimensión humana. Y es que, tanto cuando defendemos el Estado del Bienestar, como cuando aplicamos la conciencia ecológica a nuestro consumo, el aliciente fundamental es el egoísmo, aunque lo ocultemos tras bellas palabras. ¿Dónde ha quedado, por el contrario, la ecología humana?

También Eduardo Galeano sigue, en general, el mismo discurso progre de apariencia radical, y como muchxs izquierdistas, más que el sistema en su conjunto, le preocupa la forma en que se gestiona, pero aún así, de vez en cuando llega a conclusiones adecuadas. Así, por ejemplo, en el libro Las venas abiertas de América Latina, explica con mucha claridad una realidad incuestionable: en ciertas zonas geográficas las riquezas ofrecidas por la naturaleza se han convertido en la condena y la fuente de miseria y hambre de los grupos humanos que las habitan. No en vano, los productos que consumimos, igual que dejan una huella hídrica, dejan también huellas humanas y sociales. ¿Por qué no medimos estas últimas? Porque, al fin y al cabo, los recursos naturales son escasos y su escasez puede poner en riesgo “bienestar” -en el sentido que la actual doctrina dominante da a tal término-, y, por el contrario, existen tantos recursos humanos como se quieran; aún más, ya hemos aprendido bien que en esta pequeña tierra somos demasiados seres humanos -aunque los pueblos más superpoblados no estén precisamente en el sur global, en contra de lo que se nos enseña- y, por tanto, las cosas que suceden lejos que se queden lejos, si gracias a ello, cada mañana, puedo tomarme mi café con azúcar.

Sin embargo, ¿qué sucedería si tomáramos en cuenta las huellas humana y social? Que nos daríamos cuenta, como bien explica Eduardo Galeano en el mismo libro -aunque a menudo a ese hecho le dé una muy dudosa interpretación-, de que en algunos países, para que en nuestros hogares no falten café, té, cacao, tabaco, arroz, maíz, azúcar, plátano…, sus habitantes se mueren de hambre, porque no ha quedado tierra donde plantar los productos autóctonos de los que se alimentaban, porque las tierras son cada vez más áridas y pobres -gracias a los avances de la agroindustria del norte global-, y porque, además, la mayoría de las tierras han quedado en manos de unxs pocxs latifundistas -de origen europeo, que deciden en función de los intereses de sus bolsillos a qué producto dedicarse de esos que el norte global demanda-. Nos daríamos cuenta, asimismo, que todas esas cosas se producen bajo la esclavitud en las cantidades que se producen, que para que lxs esclavxs se porten bien los grupos militares y paramilitares entrenados por la CIA asesinan anualmente miles de campesinxs e indígenas -en Argentina hay latifundistas que utilizan otras técnicas, como encerrar a lxs hijxs de lxs campesinxs en agujeros en la tierra durante todo el día, para que no creen problemas y sus progenitorxs trabajen todo lo necesario, formales-. Nos daríamos cuenta, en definitiva, que el precio humano de una tacita de café es tantas vidas humanas, y el precio social la destrucción, desestructuración, aculturación, empobrecimiento, proletarización y arrinconamiento en los suburbios de las megalópolis de comunidades enteras, para que si no las mata la droga que tan barata se vende se maten a tiros entre ellas -el negocio de la seguridad y de las cárceles también necesita alimentar su discurso-. No sentiríamos igual de cómodos nuestros pies en nuestras nuevas Nike cosidas en los talleres de Taiwan, India o Argentina por miles de niñxs esclavxs.

Temerosxs de que se agote el petróleo, de no poder seguir alimentando nuestro exorbitante consumo de energía -la mayoría la devoran las industrias y, por tanto, los pequeños esfuerzos que hacemos en nuestros hogares tienen resultados ínfimos-, y de que tengamos que despedirnos de nuestra comodidad, tal vez, fomentaremos los vehículos eléctricos, o alimentados por hidrógeno o biodiesel; siguiendo fieles al capitalismo verde, seremos ciudadanxs ejemplares. Pero, ¿qué ocurriría si de nuevo nos fijáramos en las huellas humana y social? Que nuestro alborozo ecológico se iría a la mierda de nuevo. En cuanto a la primera opción, la electricidad no surge de la nada; todavía, mucha de ella proviene de minerales fósiles, y a falta de ellos, el discurso del capitalismo verde nos ha querido vender la energía nuclear una vez más -iba bien la cosa hasta que sucedió lo de Fukushima-, mientras los gigantes molinos invaden nuestros montes. Si nos centramos en los minerales fósiles -también si miramos al origen de los materiales necesarios para construir los molinos y los paneles solares-, dejando a un lado la enorme contaminación que generan para producir energía, tendríamos que introducirnos en el desagradable mundo de la minería, terreno resbaladizo, que nos lleva directos a la sangrante realidad que posibilitó el capitalismo europeo. Si pensamos en cuántos millones de indígenas devoraron las minas de plata y de oro para que Europa hiciera su acumulación de capital originaria, además de corroborar las palabras de Proudhon -que la propiedad es el robo-, tendremos que hacernos una incómoda pregunta: ¿cuántas vidas devoran las minas actuales, sobre todo las localizadas en el sur global? ¡Uy, cuidado! Si empezamos a medir las huellas humana y social de los minerales tal vez nos surjan grandes dudas a la hora de comprar nuestro próximo iPod, iPad, iPed y iCarly, puesto que el nuevo oro está entre los minerales necesarios para fabricar ésos y nuestros imprescindibles ordenadores, la penúltima condena de muchos países empobrecidos. Por otro lado, nos preocupamos por la huella hídrica y… ¿no parece algo contradictorio utilizar vehículos a hidrógeno -agua-? Claro, la Patagonia tiene reservas de agua “inagotables”… De modo que nos queda el biodiesel. Utilicemos aceite vegetal en los autobuses de nuestra ciudad…, sin plantearnos que para lograrlo la colza esta tragando una hectárea tras otra en Latinoamérica, junto con la soja, repitiendo el mismo holocausto humano y social que antes causaron el café, el tabaco, el azúcar, el cacao… -y, con la colaboración de las semillas transgénicas, multiplicando los problemas -.

Si seguimos por la misma peligrosa senda, además de las huellas humana y social de los productos que compramos, tendremos que medir también las de nuestros Estados. El cálculo no es difícil. Midamos los recursos naturales de un Estado, los que ofrece su tierra; midamos los productos que produce con dichos recursos naturales; midamos su riqueza económica, el nivel de vida medio; midamos los consumos tomados de otros pueblos -energía, alimentos, equipos electrónicos y las materias primas necesarias para ellos, ropa, papel…, todo lo que se quiera-. Si al nivel de riqueza y niveles de consumo que tiene le extraemos lo que produce por sus propios recursos, obtendremos el nivel de explotación y saqueo exterior necesario para mantener ese nivel de vida -a ello habría que sumar los niveles de explotación y saqueo internos, claro, pero los países del norte global han trasladado los niveles más crueles de explotación al sur, para garantizar en sus fronteras una cierta paz social-. En definitiva, podremos también medir las huellas humana y social que ese Estado deja en el exterior para sostener su nivel de riqueza. Desde luego, en los Estados del sur global tendremos un nivel negativo, ya que las mayores huellas humanas y sociales las mantienen dentro de sus fronteras. Pero a tales Estados tampoco les preocupa, puesto que son los propios Estados, es decir, las elites locales armadas y organizadas, los primeros en alimentarse directamente de esas huellas humanas y sociales, los que las posibilitan y las garantizan, y cuando la población comienza a dar problemas en seguida aparecen sus hermanos mayores prestos a dar la ayuda militar requerida, en un tipo de simbiosis muy particular.

Visto esto, se me hace muy curioso que entre progres ensalcen tanto a Suecia, Noruega, Finlandia… Ahí queda patente la cola de paja de la socialdemocracia. Para algunxs -especialmente para lxs izquierdistas-, es un problema exclusivamente de gestión. Se está viendo claro en la crisis actual. España, Grecia, Italia… se las ven y se las desean. Al parecer, porque los Estados no están bien gestionados, porque prima el neoliberalismo. Prueba de ello son los países del norte de Europa. En ellos domina la socialdemocracia, y la crisis no los ha golpeado en la misma medida, están saliendo bien de ella, el Estado es grande, el nivel de bienestar aún mayor, todxs pagan escrupulosamente sus impuestos… En ese discurso patético lo más hilarante es un tema formal, en primer lugar: algunxs de esxs izquierdistas y progres, con la reivindicación de la República como estandarte -¡viva la República! acaba de proclamar el ayuntamiento de Ondarroa-, de pronto, en una especie de amnesia colectiva, han olvidado que, así como Italia y Grecia son Repúblicas, Noruega y Suecia son Monarquías -sí, claro, monarquías socialdemócratas…-. Pero volviendo a lo que estamos analizando, ¿en qué se asienta ese ejemplar bienestar de Noruega, Finlandia y Suecia? Estudiemos en qué son ricas las tierras escandinavas, esas tierras gélidas que pasan medio año en la oscuridad, qué producen a partir de sus propios recursos, comparémoslo con lo que consumen -por ejemplo, con el consumo de energía que necesitan para enfrentar los crudos inviernos-, sigamos al origen de las materias primas que consumen…, y nos daremos cuenta de qué huellas humana y eocial deja el Estado del Bienestar de esos ejemplares pueblos socialdemócratas. ¿Será casualidad que sean también ellos los más ecologistas?

Mientras la ecología no tome también en cuenta la ecología humana, tan solo será otro parche más necesario para los Estados y el capitalismo, tal y como hoy es, subordinada a los intereses egoístas del norte global. Y la solución no está en los productos de quienes como Oxfam reivindican el comercio justo, aunque lxs campesinxs que los produzcan estén mejor remuneradxs, puesto que las huellas humana y social siguen presentes, puesto que siguen la misma lógica de mercado: ciertos países, en lugar de producir aquello que sus habitantes necesitan para alimentarse y sobrevivir, producirán ininterrumpidamente las materias primas que nuestros ricos mercados exigen. La ecología humana es peligrosa, por tanto, porque nos recuerda que nuestro bienestar se basa en la destrucción total de sociedades lejanas -también de la nuestra, sobre todo desde el siglo XIX a esta parte-, y en la condena diaria a la esclavitud o, si son afortunadas, a muerte de millones de personas. La ecología humana es incompatible con capitalismos o Estados verdes. Si queremos considerar la ecología en su totalidad, es decir, siendo los seres humanos también elementos básicos, debemos trabajar por erradicar a un tiempo los intereses de Estado -los intrafronterizos así como los geopolíticos y geoestratégicos- y los intereses de mercado, osea, los Estados y el capitalismo, más allá de comprar botes con etiqueta ecológica y medir las huellas hídrica y ecológica de nuestros consumos.

Sobre neo-machismos

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Erlijioa, Gizartea, Kultura, Lana, Politika, Sexualitatea with tags , , , , , , , , , , , , on 2012/03/17 by aselluzarraga

(Euskera)

Estos últimos días he podido leer varios textos que me han puesto a reflexionar sobre los feminismos y los machismos. El último, ha sido en alasbarricadas, del Acratosaurio a quien suelo leer a gusto, al hilo de unas declaraciones de Esperanza Aguirre. En esta ocasión, sin embargo, me ha dado la sensación de que no se aleja del discurso políticamente correcto, en detrimento del texto y de las ideas.

Estos textos que he leído -entre otros, “Pensar la mujer desde el 15-M” y “Una nueva reflexión a 15 de octubre” de Prado Esteban y el mencionado “¿Existe la violencia estructural contra las mujeres?” del Acratosaurio- me han hecho dar estos días algunas vueltas a los conceptos de feminismo y machismo. Es un tema muy sensible y puede dar vía a interpretaciones erróneas; por eso, haré un doble esfuerzo para que las ideas que aquí esbozaré no den pie a alimentar el machismo. Por otro lado, debo adelantar que, como en todos los temas, las reflexiones aquí expresadas no son certezas, que están abiertas a un continuo replanteamiento y que tan solo son conclusiones provisionales.

Antes de empezar, cuando hablo de valores de hombres y de mujeres, tengo que aclarar también, para que no se malinterprete, que me refiero a paradigmas fijados para hombres y mujeres por minorías pertenecientes a la cultura patriarcal judeo-cristiano-islámica -y seguramente a otras culturas patriarcales del mundo que conozco en menor grado-, por quienes históricamente han tenido el poder -hombres en su mayoría, pero no en su totalidad-, ya que soy consciente de que la mayoría de las mujeres y de los hombres que en la historia han sido y hoy son han tenido y tienen un sinnúmero de escalas de valores, gustos, tendencias y personalidades que se alejan de tales modelos en una u otra dirección.

A menudo, la necesidad de ser políticamente correctxs nos ha empujado a tomar por bueno y no cuestionar todo lo que el feminismo dice, desechando las interpretaciones extraoficiales de la realidad que se esconde tras sus ideas principales. Muchas veces, más a los hombres que a las propias mujeres, ya que las personas más críticas con el feminismo oficial que he encontrado son precisamente mujeres, con frecuencia porque sienten que tal discurso les niega el modo que ellas tienen de vivir su feminidad. Por lo dicho, parece que en un momento todxs nos hemos convertido, de la boca hacia afuera, en feministas, como si fuera la principal ideología incuestionable. Pero analizando el modelo social que tal feminismo oficial preconiza, he comenzado a pensar si en él no se estará gestando la irremediable victoria del machismo total. Muchxs toman al feminismo como la cara opuesta al machismo, pero dudo si no es en realidad el ropaje más moderno del mismo machismo. Neo-machismo, después de todo. Es una afirmación arriesgada, y por eso intentaré explicarla con mucho tiento.

Para empezar, debemos ver en qué contexto histórico y empujado por quién surge el feminismo como ideología y, unido a ello, cuáles fueron las principales reivindicaciones, ya que desde entonces y hasta nuestros días, en general, solamente se ha profundizado en esas reivindicaciones fundamentales y seguido la misma línea. Sabiendo que pueden existir muchos tipos de feminismo -entre ellos algunos totalmente críticos con el feminismo oficial, o incluso que abjuran de él o, por lo que presienten en ese “ismo”, también los hay que renuncian a llamarse feminismo-, fundamentalmente me referiré a la rama oficial, al que los Estados capitalistas occidentales impulsan.

No soy experto, pero si hacemos caso a la historiografía oficial, el feminismo, como movimiento, surgió a finales del s. XIX, siendo su reivindicación principal el derecho a voto de las mujeres. Sus impulsoras, si no me equivoco, eran mujeres burguesas de clase media. Junto a ésta, las principales reivindicaciones históricas han estado vinculadas al eje económico: igualdad de oportunidades para trabajar (ser asalariadas), igualdad salarial, igualdad de oportunidades para el estudio -para prepararse para ser asalariada-, igualdad para ocupar cargos directivos en las empresas… También han ido viniendo las ligadas a la política o, más concretamente, al poder, siendo su cima las leyes de “paridad” y cupos que se han instaurado en algunas instituciones. Por supuesto, junto a las citadas, también ha existido la reivindicación de participar en igualdad en todas las estructuras estatales; entre otras, la igualdad de oportunidades para ser juez, policía, soldado… Por otro lado, también surgieron las reivindicaciones vinculadas a la sexualidad, el cuerpo y los roles de género. En cuanto a ellas, las principales serían la reivindicación del derecho al aborto -o a elegir si ser o no madre, que con frecuencia se elige en base a parámetros económicos- y la lucha contra la violencia sexual. Junto a todas ellas, también han existido reivindicaciones menores -también fundamentalmente económicas-, como la exigencia al Estado de una remuneración para los trabajos domésticos de las mujeres o la legalización de la prostitución.

En un primer vistazo, todas parecen razonables y, si damos por bueno el modelo social en que vivimos, dignas de apoyarlas sin pensarlo dos veces. Pero razonables, ¿según qué mirada o escala de valores? Veamos qué papeles y valores se nos ha otorgado desde arriba a hombres y mujeres históricamente y lo veremos con mayor claridad.

Para ello, tomaré un modelo de sociedad, el sistema patriarcal cazador que ha adoptado el principal modelo social y dominador. Y es que, todas las sociedades no obedecen a la misma escala de valores, misma cosmovisión y mismo reparto de roles, aunque la mayoría de las que se nos han dado a conocer coincidan en un machismo estructural o en el patriarcado.

En la sociedad patriarcal, el modelo de la bondad ha sido el hombre. Él es el ser terminado, el líder, la ley, el autentico humano. Sus principales valores han sido la fuerza y la habilidad para cazar y subordinar a lxs otrxs. El hombre no puede parir criaturas y, por tanto, esa cualidad es despreciable, la maternidad tan solo es un obstáculo para cumplir con los cometidos masculinos, la molesta carga de ese otro débil ser, la mujer pseudo-humana -aún más molesta la menstruación que las convierte en “sucias” y “contaminadas”, sobre todo cuando se vive como un obstáculo para las relaciones sexuales-. Además, tener hijas es vergonzoso, el único don de las mujeres es dar herederos varones -sólo hay que leer la Biblia para comprobar que únicamente se mencionan las listas de los hijos de los patriarcas-. Por tanto, las características relacionadas con la feminidad han sido históricamente infravaloradas, y las que corresponderían a los hombres encumbradas. El amor, la preocupación por el prójimo, la ayuda mutua, la compasión, el hogar, la familia… son incomodidades para los hombres. Así que todo ello corresponde a las mujeres -y los hombres que presentan tales tendencias son indignos, maricas, débiles ellos también, porque después de todo son como mujeres-. Todo lo dicho, por supuesto, tomado como paradigma, por ello las pasarían canutas los hombres y las mujeres que respondieran a otras características para aceptarse a sí mismxs tal cual eran y mostrarse ante el resto. Para asegurarse de que ello es así, la religión ha vestido de moralidad el “deber” de las mujeres. La familia es el deseo de Dios, y el deseo obligado de toda mujer -y su destino- ser madre. Que la mujer sea débil es el castigo que merece, porque no es tan digna como el hombre; y es que la mujer es la fuente del pecado -el objeto prohibido de deseo-.

Esa escala de valores asignada al hombre ha sido llevada a su máxima expresión por el capitalismo y el Estado inventados por la ideología liberal, con frecuencia disfrazada de un útil anticlericalismo. En este caso, los valores de la sociedad patriarcal se han utilizado para construir una visión de la economía y del poder -de la política-. Siendo el valor supremo la dominación de lxs otrxs, en la economía igualmente el valor supremo del capitalista (y del Estado) es dominar a los otros empresarios, los mercados, lxs consumidorxs (y Estados); el del político dominar a los otros políticos y a toda la ciudadanía, lograr el poder, el gobierno. La filosofía de Hobbes: una guerra de todos contra todos a todos los niveles. El exitoso, el admirado, el digno de elogio, es quien sale vencedor en cualquier tipo de guerra. La fuerza en contra de la debilidad, puesto que la debilidad -de todo tipo, de ahí la aversión a la enfermedad, al envejecimiento, a la pobreza… y a la feminidad y a la homosexualidad, puesto que todo ello es entendido como formas de debilidad, en el modelo de sociedad patriarcal- es aborrecible. Entre otros, tal era el valor supremo de Nietzsche. La compasión no tiene cabida, ni en la guerra, ni en los negocios, ni en la política. Por tanto, deben despreciarse todas las actividades relacionadas con el amor y el altruismo. La familia tiene una única misión: crear y criar nuevos guerreros y esclavos. Mientras esa misión sea necesaria, la familia es algo aceptable.

Ésa es la tensión interna del capitalismo, en lo que a la familia respecta: a gusto la eliminaría, puesto que es uno de los últimos refugios que escapa a la lógica del odio, pero es necesaria para renovar los brazos que satisfagan las necesidades del Estado -recordemos la sociedad que magistralmente nos dibujó Aldous Huxley, en la cual, gracias a la clonación, las familias se habían convertido en una curiosidad de los pueblos atrasados y salvajes, siendo las obligaciones principales de todos los seres humanos trabajar para el sistema y ser siempre felices-. Por lo tanto, cuando le conviene, el Estado tirará del discurso moralista religioso, para empujar en una dirección, y cuando no le conviene, usará un falso discurso anticlerical y “radical” para equilibrar la situación en el sentido opuesto. Las mujeres -y los hombres- encadenadas siempre entre ambas presiones.

Lo más grave es lo siguiente: en lugar de buscar y valorizar los valores de las mujeres -tantos valores como mujeres, sin duda- y en base a ellos inventar otro mundo, el feminismo oficial e institucional ha asumido los promocionados por el modelo patriarcal y escogido un único modo de buscar la igualdad: el camino para que la mujer se convierta en hombre. Así, ha hecho suya la negativización perpetrada por el patriarcado de todos los valores asociados a la feminidad, y ha construido un discurso contrario al amor, la sensibilidad, la solidaridad, la ayuda mutua, convirtiendo a hombres y mujeres en rivales. No es de extrañar el odio hacia todos los hombres que en algunas se palpa, la androfobia: querer ser eso y no poder. Por desgracia, odian la feminidad de la que no se pueden desprender. Si para los hombres de la sociedad patriarcal cuidar de niñxs, ancianxs, enfermxs… es una carga, una cadena, un obstáculo para el éxito económico, para la mujer patriarcal feminista -neo-machista- se han convertido igualmente en carga, cadena, cárcel todas las actividades guiadas por el amor. Si para los hombres de la sociedad patriarcal los valores fundamentales son el éxito económico y el deseo de poder, las mujeres patriarcales feministas también viven en pos del éxito económico y del poder, en una competición a vida o muerte.

Así puede entenderse también la admiración que las mujeres guerrilleras despiertan entre tantxs hombres y mujeres de izquierda. En ellas se materializa el sueño. Ven la mujer que ha asumido íntegramente la escala de valores de la sociedad patriarcal, la mujer capaz de utilizar la brutalidad al nivel de los hombres, el ser capaz de hacer la guerra y ocupar su lugar en el sistema de arriba abajo jerárquico y disciplinado y que, al mismo tiempo, es secreto objeto de deseo para los hombres. Creo que no es casual que en el último gobierno socialista nombraran ministra de la guerra -Ministerio de Defensa le dicen ahora al que fuera Ministerio de la Guerra, y seguramente tener soldadxs en Afganistán no es más que cuestión de “defensa”…- a Carmen Chacón. Cada cual debe pelear sus propias luchas, por supuesto, y estoy seguro de que las mujeres no necesitan de nadie para pelear las suyas propias -según parece, algunxs feministas piensan que las “débiles” mujeres necesitan de la ayuda del Estado para poder salir adelante-, pero no creo que para ello deban seguir los paradigmas y la estética de lucha instaurados por los hombres.

La labor de lxs feministas podía también haber sido otra: mostrarnos a los hombres la belleza del amor, la solidaridad, la compasión, la ayuda mutua…, enseñarnos a elogiar tales valores, poner ante nuestros ojos la vía para despreciar los valores promovidos por el odio y los deseos de poder y éxito. Así, quizá, en lugar de enseñar nosotros a ellas que las cadenas que las atan son lxs hijxs, las parejas, lxs enfermx y lxs abuelxs, nos habrían enseñado ellas que la verdadera cadena es el trabajo asalariado, que la cadena más pesada que portamos es encaminarnos cada día a un quehacer que no nos gusta y ofrecer las mejores horas de nuestra vida a esa labor, por sacar unas monedas, por tener dinero para comprar las mil tonterías que la televisión nos hace desear. Que mayor goce que el éxito o el deseo de poder, aporta ayudar a quien nos necesita, sin esperar recompensa. Habríamos salido todxs ganando y seríamos mucho más libres para elegir y repartir conjuntamente y en igualdad las responsabilidades y las necesidades.

Por culpa de esta visión castrada de la sociedad patriarcal, hemos despreciado todas esas labores que las mujeres hacían con más frecuencia, mejor o con más amor que nosotros y, lo que es peor, hemos logrado que las mujeres también las desprecien, puesto que no dan “prestigio” en nuestra sociedad. Y eso no sólo ha perjudicado a las mujeres, sino también a los hombres, es decir, a todos los seres humanos, ya que nos hemos limitado las posibilidades de actuar por amor y solamente hemos logrado retrasar la verdadera revolución que necesitábamos -¡ojalá no para siempre!!-.

Por otro lado, cuando las mujeres han entrado en espacios que parecían ser “de los hombres”, han hecho uso de la misma visión impuesta por ellos al desarrollarlos. Después de todo, el estímulo para dedicarse a éstos no ha partido de una decisión libre y consciente de las mujeres -tampoco de una decisión libre y consciente de los hombres-, sino de una operación muy hábilmente pensada por el sistema. Así, como he dicho, el feminismo oficial no es más que neo-machismo. Una inmejorable estrategia para convertir a las mujeres en voluntarias sometidas del sistema diseñado por los hombres. Cada “derecho” “concedido” a las mujeres no ha supuesto un paso para liberarse y lograr la igualdad, sino una cadena más apretada para todxs.

Por ello, si el feminismo desea ser un movimiento que busque la verdadera igualdad, primero debiera realizar esta reflexión: ¿igualdad en qué? ¿en base a qué modelo? ¿igualdad para ser iguales a los hombres, para fortalecer sus valores y enterrar los nuestros? ¿igualdad en el Estado y el capitalismo construido de arriba abajo en base al modelo de sociedad patriarcal? ¿O debiéramos comenzar de cero a construir nuestro mundo, nuestros valores, nuestras relaciones, nuestras personalidades, nuestra sociedad, nuestros cuerpos…, mujeres y hombres, seres humanos, todxs juntxs y en auténtica igualdad?

Pensemos qué “avances” ha traído la igualación de las mujeres con los hombres (¿por qué no al revés, la igualación de los hombres con las mujeres? o, lo más adecuado, decidir conjuntamente en qué y hacia dónde igualarnos y en qué no, puesto que la pluralidad es mucho más enriquecedora, fértil y libre): las mujeres -en algunos países- consiguieron el derecho al voto y… ¿qué gobiernos han salido de esas urnas, qué ha cambiado, han mejorado los modelos sociales gracias a esos gobiernos, han tomado esos gobiernos en cuenta los valores de las mujeres?; las mujeres se han incorporado a los trabajos asalariados que solían hacer los hombres y, ¿no se han visto inmersas en una doble servidumbre, como las propias mujeres anarquistas ya denunciaban hace mucho tiempo, precisamente porque, despreciando las tareas que ellas realizaban, tomadas por molesta carga, los hombres no han estado dispuestos a dedicarse a éstas?; las mujeres se han convertido en cabezas de gobierno -recordemos que hace mucho también existieron reinas y que eso no cambió demasiado la esencia totalitaria e imperialista de sus reinos, baste recordar Inglaterra o el Egipto de Cleopatra- y, ¿qué ha cambiado para bien bajo sus gobiernos, por ser mujeres? Margaret Thatcher y Angela Merkel, Esperanza Aguirre, Yolanda Barcina, Michelle Bachelet…, ¿nos resultan conocidas?; las mujeres han logrado cargos de dirección y administración en grandes empresas y… ¿han perdido sus empresas su esencia explotadora o ha mejorado en ellas la situación de las mujeres trabajadoras?; las mujeres se han incorporado a la policía y al ejército, se han convertido en jueces y…, ¿ha cambiado su esencia represiva, o asesina, su crueldad? recuerdo, al respecto, cuando la Policía Nacional española comenzó a incorporar mujeres en las fuerzas anti-disturbios, que algunos amigos me comentaban -precisamente por la experiencia tenida al respecto- que preferían no ser detenidos por una mujer policía, porque en ese deseo de igualarse a los hombres solían ser mucho más brutales, convertidas, en el nivel de violencia, también en “más hombres que los hombres”, para no mostrarse “débiles”…

Entre las reivindicaciones mencionadas, es muy curiosa la que en un tiempo se hacía para que las amas de casa cobraran un sueldo del Estado -hoy en día está claro que la caja del Estado no está para tamañas alegrías-. En una primera mirada, puede parecer una reivindicación aceptable pero, después de todo, si leemos entre líneas, pueden extraerse dos conclusiones: en este mundo nada puede hacerse gratuitamente o por amor -y las mujeres también debían aprender eso, lo antes posible-, y más digno que aceptar dinero de la pareja es aceptarlo de manos del Estado, porque al parecer eso otorga “independencia económica”. Cualquier cosa que se haga debe ser monetarizada -concretamente, para que tengamos mayor capacidad de consumo, desde luego-. Por supuesto, ese modo de pensar es inmejorable para alimentar la necesidad de Estado. Antes, por ley, la mujer se subordinaba al marido. Ahora, la mujer se subordina al Estado, cada vez más. Tanto en un caso como en otro, jamás es dueña de sí misma. Un objeto siempre, jamás un sujeto, puesto que el propio feminismo ha convertido a las mujeres en objeto, bajo las opresivas cadenas del paternalismo estatal.

Aún más curiosa es, creyéndola feminista, la petición de legalización para la prostitución, como algunxs, teniéndose por muy progres, hacen. El Estado necesita tal reivindicación, para debilitar las posibles prevenciones morales. En definitiva, sería mucho más conveniente que la actividad que desarrollan esas mujeres -y sobre todo los hombres que se ocultan tras ellas- estuviera dentro de la ley y tributaran. Además, estarían más “protegidas”. Parece razonable, así entendido, pero la prostitución, como actividad, difícilmente puede defenderse. Algunxs, como justificación, dirán que algunas putas trabajan a gusto y por voluntad propia, y que a ellas hay que darles la oportunidad de ejercer legalmente. De nuevo, la lectura simplificadora, reaccionaria y patriarcal que conviene a los hombres, máximos beneficiarios de la esclavitud sexual. Si viviéramos el sexo de forma saludable, sin taras morales, sin tabúes y sin complejos, si de verdad todxs, mujeres y hombres, seres humanos, fuéramos dueñxs de nuestro cuerpo y, sobre todo, de nuestra mente, la prostitución no tendría cabida. Por otro lado, por cada mujer que se prostituye “porque quiere”, no me cabe duda de que un millón lo hacen obligadas de una u otra manera y contra su voluntad. Pero la sociedad patriarcal nos ha metido en la cabeza la cantinela de que es el oficio más antiguo del mundo -y algunas miradas izquierdistas han vestido el drama de romanticismo-, nos ha hecho tomar por natural e inevitable una actividad que es la tragedia diaria de millones de niñas y niños, hombres y mujeres. Si de verdad queremos proteger a las prostitutas, si queremos hacer algo por su bien, démosles la oportunidad de dedicarse a otra cosa.

Por otro lado, hay que pensar con qué objetivo se les han “concedido” los “derechos” a las mujeres. Podría pensarse que el feminismo es una ideología construida libremente por las mujeres pero, si analizamos los momentos en que se “acatan” las reivindicaciones “de las mujeres” y sus beneficiarixs, veremos que el tema es muy distinto.

Cuando se concedió a las mujeres el derecho al voto, el voto de las mujeres burguesas y cultas -como hoy, mientras muchas de ellas salían en manifestaciones, las “desagradables” tareas domésticas las realizaban mujeres pobres de segunda clase- era necesario para fortalecer el Estado y el capitalismo -puesto que principalmente serían tales mujeres burguesas y cultas las que votarían- y dar mayor legitimidad a la partitocracia parlamentaria.

Cuando hacía falta más fuerza de trabajo, empujaron a las mujeres a los trabajos asalariados -En EEUU también, cuando necesitaron más fuerza de trabajo “liberaron” a lxs negrxs, para proletarizarlxs y alimentar las industrias del norte, como ahora hacen con lxs inmigrantes del sur, empujándolxs fuera de sus países a través de múltiples estrategias y en situaciones totalmente dramáticas para que ocupen los puestos que lxs europexs no desean y equilibren las cajas de la Seguridad Social y la exigua tasa de natalidad de lxs europexs, en los casos más privilegiados, ya que en los peores los someten a la esclavitud sin papeles en la economía sumergida necesaria para enriquecer aún más a algunxs; poco a poco conceder “derechos” a todxs ellxs puede ser una estrategia muy inteligente para asegurar su fidelidad al Estado, mientras cuando hace falta se echa mano de ellxs para hacerlxs culpables de todos los problemas, en un discurso doble muy interesado-, y siguiendo los dictados de las empresas, se abrieron las Universidades para ellas; de paso, se activó la competencia entre hombres y mujeres en el trabajo, y erosionaron las condiciones de todxs lxs trabajadorxs, porque se podía escoger entre una mayor mano de obra, siendo los sueldos de las mujeres más bajos siempre. Para entender cómo se han deteriorado esas condiciones, es suficiente ver que antes de la incorporación de las mujeres al trabajo el sueldo de una persona de clase media era suficiente para sacar a una familia adelante, mientras que ahora con los sueldos de dos personas de la misma clase apuradamente se llega a fin de mes, entre otras razones, porque se han llevado al extremo las “necesidades” de consumo. De modo que, según parece, el mercado entendió mucho antes que para mantener el nivel de consumo y aumentar las ganancias de las empresas por cada familia deberían trabajar dos personas, como mínimo.

Cuando los ejércitos estaban en crisis, porque en la calle los movimientos en su contra estaban totalmente socializados y aceptados, y porque necesitaban modernizarse, los profesionalizaron y se aceptaron en ellos a las mujeres -y más adelante a lxs inmigrantes; en EEUU se vendió como una medida tremendamente democrática que se “aceptaran” también lxs homosexuales, en una espectacular operación de propaganda en favor del ejército-.

Dando a la mujer mayor lugar en los aparatos del Estado, mucho más que un avance en la igualdad, se ha logrado reforzar el Estado. También el Capital. Es normal. Si durante siglos se ha dicho a las mujeres que dominar a lxs demás, tener poder, enriquecerse materialmente son las cosas más deseables, cuando finalmente se les da la “oportunidad” para acceder a todo ello ¡cómo iban a rechazarlo! Serán las más fervientes defensoras del Estado y del capitalismo, porque ellas también quieren saborear esos placeres tan deseables según los hombres. No es su culpa quererlo así y no podría ser de otra manera tras siglos de adoctrinamiento. Además, si la sociedad que tenemos es ésta, es innegable que las mujeres tienen el mismo “derecho” a hacer las mismas cosas que hacen los hombres en las mismas condiciones -en cualquier sociedad debieran tener, sin necesidad de solicitarlo, total igualdad de oportunidades-. Pero, ¿nos conformamos, hombres y mujeres, con esta sociedad? ¿Nos hemos resignado a este modelo? ¿Hemos tenido igualdad de oportunidades para elegirlo?

Este sistema está alimentado por el odio, el odio es totalmente funcional para el Estado y el capitalismo. Que la sociedad esté dividida, que nos sintamos rivales unxs de otrxs, en competencia, frente a frente. La solidaridad, la unidad, el amor, la ayuda mutua… entre gentes son muy peligrosas para el sistema. En ese sentido, el feminismo institucional ha realizado una enorme labor en favor del sistema, promocionando el odio entre sexos. Se ha hecho interiorizar a las mujeres que la única vía que tienen es asumir los valores de los hombres y competir con ellos en el terreno de combate y con las reglas diseñados por los hombres. En los terrenos en que no se produce una verdadera competencia, hay que crearla artificialmente. Además, el objetivo no es ya ser como el hombre, sino ser “mejor” que él . Los seres humanos son peligrosos y hay que dejar claro que en cualquier tipo de relación no somos humanos, sino hombres y mujeres, bien diferenciadxs y rivales unxs de otrxs.

Además, aunque el Estado, el capitalismo, este modelo social, de por sí, se basan en la violencia estructural, hay que ocultar unos tipos de violencia y poner el altavoz o la lupa solamente a otros pocos. La violencia, en general, es una expresión de una relación de poder, y la utiliza el/la fuerte contra el/la débil -o el/la débil contra el/la fuerte, para que el/la fuerte no se haga consciente de su fuerza-. En base a esa relación de poder, pueden utilizarla lxs progenitorxs contra lxs hijxs, o lxs hijxs contra lxs progenitorxs; pueden usarla lxs patronxs contra lxs trabajadorxs, o lxs trabajadorxs contra lxs patrones; pueden usarla los gobiernos contra la población, o la población contra los gobiernos; pueden usarla los pueblos imperialistas contra los pueblos sometidos, o los pueblos sometidos contra los pueblos imperialistas; pueden usarla lxs ricxs contra lxs pobres, o lxs pobres contra lxs ricxs; puede usarla un miembro de la pareja contra el otro; pueden usarla los seres humanos contra otros seres, u otros seres contra los seres humanos; pueden usarla los hombres contra las mujeres, o las mujeres contra los hombres; pueden usarla los hombres contra los hombres; pueden usarla las mujeres contra las mujeres… Pero, como se ha dicho, entre todos esos tipos de violencia, los altavoces del sistema, los medios, nos bombardearán con unos y callarán otros. La utilización no es neutra, y debiéramos pensar siempre qué se esconde detrás de lo que nos hacen ver. Si al sistema le interesa que veamos algo muy claro, tendríamos que sospechar que por detrás se ha puesto en marcha algún mecanismo que no percibimos.

La violencia contra las mujeres es estructural, y ha sido fomentada por el propio sistema patriarcal. En todas la guerras, violar a las mujeres del pueblo sometido ha sido una de las leyes no escritas -hace pocos años nos tocó ver la otra cara de la misma moneda, durante la invasión de Iraq, cuando nos mostraron la imagen de aquella mujer soldado, llevando como a un perro a un hombre desnudo, y no es de extrañarse, puesto que aquella mujer asimiló todo un sistema y una cosmovisión desde el momento en que decidió convertirse en soldado-. La mujer es fuente de deseo para el hombre -también el hombre para la mujer, como es normal, aunque a veces nos lo quieran hacer olvidar; ambos tan naturales como los deseos homosexuales-, y a menudo la tensión que ello crea se alivia de las formás más bajas. Pero siendo el ejército y las guerras el pilar de los Estados, los actos de los ejércitos en sus guerras no pueden ponerse en tela de juicio y mejor callarlos, salvo que podamos utilizarlos políticamente a nuestro favor, al menos. En el ámbito laboral también, la violencia contra las mujeres -y contra los hombres- es constante, pero no se puede tocar la base del sistema capitalista y hay que alimentar la guerra entre mujeres y hombres para conjurar la guerra entre asalariadxs y propietarixs. En la familia, igualmente, la violencia no está ausente y se manifiesta de muchos modos. Durante mucho tiempo, todo eso se ha ocultado, mientras ha existido un único modelo sagrado de familia y mostrar tal realidad no ha sido funcional. Ahora, por el contrario, hay un enorme interés por poner ante nuestros ojos una -y única- cara de esa violencia. Los casos de violencia en las parejas homosexuales son aún tabú. Le dicen violencia de género, o violencia machista. Por un lado, es innegable que en muchos casos es así pero, sin infravalorar de ninguna manera esa realidad, debiéramos pensar si en todos los casos de violencia entre hombres y mujeres es el género o el machismo la causa, sin excepción alguna. Por otro, debiéramos preguntarnos cuál es el objetivo de poner ante nuestra mirada cada día una sola y única forma de violencia y, del mismo modo, cuáles son sus resultados. Y, sobre todo, como en toda forma de violencia, si las medidas que se toman son para hacerla desaparecer o si persiguen otro objetivo. Si estamos profundizando en las razones de la violencia, o escondiéndolas y mostrando sólo los síntomas. Al parecer, Stieg Larsson perdió la vida por plasmar la realidad que se ocultan tras unas cifras de escándalo en un país “ejemplar” cono Suecia. Claro, es mucho más fácil dar razonamientos simples y unidireccionales y aferrarse a ellos que intentar comprender todas las complejidades que pueden tener los problemas, sobre todo si tales complejidades tocan las raíces mismas del sistema.

En efecto, ¿podríamos esperar algo distinto en una sociedad basada en el odio, la competencia, el consumismo y la violencia, cuando encontramos nuestra guía espiritual en la doctrina de una televisión que sólo muestra basura? Los seres humanos estamos perdidos y no tenemos asideros éticos ni herramientas para enfrentar los conflictos, las frustraciones, la soledad, la impotencia, los miedos, la ansiedad… El amor ha perdido valor, hace tiempo, la sociedad esta desestructurada y ha perdido el sentido comunitario, y están trabajando para debilitar y destruir los refugios que nos quedaban -la familia y el grupo de amigxs, principalmente-.

En esa visión de la igualdad que estoy analizando sólo se ha mirado a la lucha económica y de poder perteneciente a un modelo y, además, como era imprescindible ocultar los valores que se esconden tras dicho modelo y hacer desaparecer la espiritualidad y la ética, ante nuestros ojos únicamente se ha mostrado el género, el sexo, la parte biológica que separa a mujeres y hombres. Se ha querido igualar a la mujer con el hombre, y no al revés, ni fuera del modelo impuesto. Y las relaciones entre ambxs se han convertido en una competición cara a cara. Así, no es raro que los hombres y las mujeres actuales tengamos tantas dificultades para construir nuestra personalidad, vivir nuestro sexo y construir nuestras relaciones. Las mujeres -y los hombres- deben escoger entre el modelo impuesto por la moral o la senda impuesta por el interés económico. No tienen forma de construir desde sí mismas su camino, su modelo. La ideología izquierdista “progresista” y “revolucionaria” les ha enseñado que deben romper las “cadenas” impuestas por la naturaleza y enfrentar la moral clerical, combatiendo para ello a los hombres o convirtiéndose ellas mismas en hombres. La moral cristiana les ha enseñado que son una máquina para el placer del hombre y para traer hijxs cumpliendo la voluntad divina. Al parecer, no hay otro modelo. Y ambos modelos han sido erigidos por la misma sociedad patriarcal machista, en ambos casos, despreciando los valores éticos y personales de las mujeres y sus posibles modelos sociales.

La forma de vivir su cuerpo está también entre dos fuegos. Por un lado, deben cuidar su cuerpo para capricho de los hombres, moldearlo según los deseos de ellos, responder a un concepto concreto de belleza. Por otro, se les ordena que renuncien a su deseo de seducción, que sean desconfiadas con los hombres, ya que si no serán dominadas por ellos. Unxs y otrxs han decidido que las mujeres no son capaces de decidir por sí mismas qué quieren y qué necesitan; otrxs deben interpretar siempre qué deben sentir y cómo deben interpretar sus cuerpos, su voluntad, su libido, los comportamientos que los hombres tienen hacia ellas… Si no entienden las relaciones como lxs feministxs han impuesto, es porque están colonizadas y son machistas sin saberlo. Si no son como las mujeres que la publicidad muestra o no viven en pos de los intereses y actividades impuestos por la sociedad, no serán nada en la vida, no lograrán el éxito.

Por desgracia, las palabras de Esperanza Aguirre -no en el sentido que ella les ha dado, sin duda- son tan ciertas como las de el Acratosaurio. La moral cristiana les pide que sean madres y esposas devotas y esforzadas, las empuja a tener hijxs -y el aborto se convierte en un privilegio hipócrita de las familias ricas que pueden pagarlo aunque se muestren contrarias a él-. Pero la religión feminista, las necesidades actuales del Estado, las quiere luchando por la “libertad” económica y dispuestas a sacrificar lo que sea por trabajar a la par de los hombres; trabajadoras, antes que madres o parejas; el dinero por delante del amor. Por añadidura, el goce, el placer, la felicidad se han de buscar por obligación, tienen una forma unívoca de interpretar y no están vinculados con la responsabilidad, puesto que la base son los derechos, no las obligaciones. Así, difícil es pensar que a las mujeres les quede mucha libertad para elegir. Igual que no nos queda mucha a los hombres, pero en un nivel más perentorio. Quien se convierte en madre y renuncia a ser asalariada porque así lo ha sentido -quizá, sin más, porque no le ha apetecido convertirse en sierva de una empresa- tendrá que dar mil explicaciones a lxs otrxs y a sí misma para “justificar” su decisión, sobre todo si se tiene por progresista, izquierdista y revolucionaria. Es curioso, los últimos años he conocido varios escritores que, cuando han tenido hijxs, por criarlxs, han renunciado a su labor creativa y han dejado la escritura para otro momento -y sin vergüenza comentan que sus hijxs son su felicidad-, progresistas y de izquierda todos ellos, de gran conciencia, y, quizá porque son hombres, y no mujeres, que han hecho su elección, no sé si nadie les ha dicho que lxs hijxs, la pareja y el hogar son obstáculos y que no deberían renunciar a su pasión para vivir una vida subordinada. Quisiera saber qué habrían tenido que escuchar si hubieran sido mujeres…

La publicidad capitalista es un ejemplo inmejorable de lo dicho. Seguramente, mucha gente recordará el anuncio en blanco y negro de una conocida marca de electrodomésticos de la época franquista. En él, una bella mujer de clase media del estilo cuidado de la época miraba, con angustia y esperanza, de pie y desde atrás, al marido, uno de esos galanes franquistas de las películas, que comía el pollo preparado por ella. Una vez que el marido elogiaba la delicia del plato, la mujer recobraba el aliento y decía para sí misma dirigiéndose a su moderna cocina, agradecida: <<Cuántas horas de felicidad vas a darme>>. El anuncio es el paradigma del machismo de aquella época. Pero hace un par de años, en Chile, me tocó ver un anuncio que es el paradigma del feminismo institucional, machista a ultranza. La perfecta combinación del machismo reaccionario y del feminismo patriarcal progresista. Después de todo, era solamente la versión moderna del anterior. En este caso nuevamente, la anunciante era una conocida marca de electrodomésticos. La protagonista era una mujer joven, bella -es decir, según el patrón de belleza de nuestra época-, esbelta, dinámica y moderna. Nos decía orgullosa que ella, al mismo tiempo, era chef -cocinera del hogar-, psicóloga -madre-, experta en idiomas -madre de nuevo, ayudando a lxs hijxs con los deberes-, trabajadora de no se qué sector -aparecía en una moderna oficina-… y no se cuántas cosas más. En todas las actividades sonriente, fresca, sin vestigio alguno de cansancio. Por todo ello, se decía a sí misma: <<Estoy orgullosa de ser una super-mujer>>. Y, gracias a los electrodomésticos, parecía ser “más libre”. Creo que por algún lado también figuraba el hombre que debía vivir feliz con tal super-mujer. La marca de las “super-mujeres” era anunciada también en un programa de farándula por una de sus presentadoras, ella también mujer bella, moderna y “emancipada”. Después de todo, viviendo atada a mil y un trabajos, parece mostrar que es más que el hombre y, al parecer, esa explotación extrema debe ser motivo de orgullo y alegría.

Si se quieren extraer conclusiones, diría lo siguiente: soy partidario de todos los tipos de igualdades, pero la igualdad sólo es posible en libertad. Sin embargo, la libertad necesita de una condición: que todas las opciones estén al mismo nivel. Por lo tanto, en un modelo social patriarcal, mientras el Estado y el capitalismo rijan, una verdadera igualdad entre mujeres y hombres -y entre seres humanos en general- es imposible, puesto que en un sistema en el cual la escala de valores ha sido impuesta por los hombres (por algunos hombres, la minoría, la elite), no hay igualdad de oportunidades para que cada cual escoja en función de su propia escala de valores. En una sociedad en la que los valores supremos son el éxito económico y el poder, no puedo elegir si mi prioridad es conseguir un sueldo y ascender en el trabajo, o dedicarme a una actividad cuya única recompensa será el amor. De hecho, necesitamos mucho más que igualdad entre mujeres y hombres: igualdad de oportunidades para todos los seres humanos. Si hubiéramos aprendido a amar y valorar los trabajos y roles que antes cumplían las mujeres, como cuidar de niñxs, progenitores, enfermos, mantener la casa en condiciones y prestar los alimentos -sin olvidar que han hecho siempre muchas más cosas que esas, sobre todo todas las mujeres campesinas y obreras que siempre han existido-, y todas las actividades que se realizan por amor y sin pedir pago, si hubiéramos dado a las mujeres la oportunidad de enseñarnos algo, preferiríamos, tal vez, todas éstas al trabajo asalariado, y en lugar de considerarlas cargas, las asumiríamos todas ellas a gusto. Entonces sí, existiría la posibilidad de elegir, mujeres y hombres, en igualdad, libertad y sin adoctrinamiento, si queremos ser madres o padres -o si no queremos serlo-, qué labor queremos desarrollar, cuáles son nuestras prioridades, cómo y con quién queremos vivir nuestra sexualidad, qué y para qué queremos aprender… Dicho de otra manera, libertad para escoger en qué, con quién y para qué queremos utilizar nuestro tiempo y cómo queremos vivir nuestra feminidad o masculinidad -o ambas-. Pero sería peligroso para el sistema, porque, seguramente, tanto mujeres como hombres nos daríamos cuenta de que no queremos realizar la mayor parte de las cosas que hacemos -que el sistema necesita- y que no merecen la pena, que no necesitamos la mayoría de los productos que consumimos y que nos hacen daño a nosotrxs y al medio ambiente del que somos parte, y que es posible construir sociedades basadas en otras escalas de valores, levantadas desde su origen en igualdad y consensuadamente. La violencia también tendría mucho menor espacio, y tampoco aceptaríamos la sistémica.

Para concluir, quiero aclarar otra cuestión. Al leer el texto, podría interpretarse que en mi opinión en todos los procesos impuestos por el patriarcado, en los del pasado y en el nuevo impulso de estos últimos siglos, las mujeres han sido simples víctimas y objetos pasivos. Hacer algo así sería de nuevo coincidir con el discurso neo-machista, y me situaría fuera de la realidad. No. Para cambiar las cosas debemos aceptar que en la instauración del patriarcado las mujeres han hecho tanto como los hombres. Por un lado, de forma activa, puesto que muchas mujeres se han visto beneficiadas por la explotación y el reparto de roles en que se ha basado el patriarcado, estando en la cima de la pirámide, en la sombra o a la vista. Entre lxs impulsorxs del neo-machismo, por supuesto, y entre sus beneficiarixs, no faltan mujeres. Por otro lado, de forma pasiva, aunque no hayan impulsado directamente el sistema patriarcal, porque muchas mujeres, como muchos hombres, se han sentido cómodas en él. En cuanto a esto también, el Discurso de la servidumbre voluntaria de La Boétie cobra pleno significado. Para que una minoría someta a una mayoría es imprescindible que la mayoría se muestre dispuesta a vivir doblegada por la minoría. La pasividad, renunciar a la libertad, aunque nos haga perder nuestra humanidad, es muy tentadora, porque nos simplifica la vida. Por último, en todos los tiempos, no han sido pocxs las mujeres -y los hombres- que han enfrentado al sistema patriarcal haciendo uso de unas u otras estrategias, ya que para sabotearlo se han empleado muchas maneras -tomar las armas tan solo es una de ellas, y la mayoría de las veces no ha sido la más eficaz para lograr cambios en profundidad -, y en ellas las mujeres también han sido protagonistas. Así que, en la senda para derrotar al patriarcado -y a la Iglesia, el Estado y el Capital creadas por él- y cambiar la sociedad de raíz, no creo que haya luchas de hombres y de mujeres, y esa división sólo logra debilitar a mujeres y a hombres. Hay una única lucha para emancipar a toda la humanidad, a realizar todos los seres humanos conjuntamente, en igualdad de oportunidades y consensuando estrategias y objetivos. Si entendemos eso de esta manera, daremos un gran paso en el camino hacia la emancipación de la mujer y la verdadera igualdad, puesto que sin mujer emancipada no hay hombre emancipado, como no hay blancx emancipadx sin negrx emancipadx, u homosexual emancipadx sin heterosexual emancipadx. Mi auténtica libertad solo se realizará cuando todxs lxs demás sean igualmente libres. Las cadenas de lxs otrxs también a mí me encadenan. Como La Boétie vio preclaramente, la cadena de la tiranía que utiliza para atar al pueblo ata al propio tirano. tanto como al pueblo Si alguna vez habéis paseado a un perro lo entenderéis fácilmente. La correa que sujeta al perro y limita sus movimientos también nos sujeta a nosotrxs y limita nuestros movimientos. Si queremos librarnos de la correa, la única salida es soltarla y liberar al perro. La situación del tirano es más trágica ya que, a diferencia del caso con el perro, él sabe bien que si suelta la cadena ,el pueblo libre no volverá para lamer su mano, sino a buscar su cuello.

Tendríamos que empezar a redefinir los paradigmas, ¿no?

M31 -Europako kapitalismoaren aurkako ekintza eguna – Día de acción europeo contra el capitalismo

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Gizartea, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , on 2012/03/07 by aselluzarraga

Europako zenbait erakundek ekintzarako deia egin dute, martxoaren 31rako, kapitalismoaren aurka bat egiteko. Deialdi interesgarri horrekin bat eginez, hemen uzten dizuet adierazpena, gazteleraz.

Diversas organizaciones europeas han realizado un llamado a la acción para el 31 de marzo, para combatir el capitalismo. Sumándome a esta interesante convocatoria, dejo aquí el comunicado en castellano.

Adierazpena

Europako kapitalismoaren aurkako ekintza eguna
2012ko martxoaren 31 | march31.net

Europa eta Europar Batasuna alarma egoeran daude. Azken hiletan, kredituaren uzkurtzea eta euroguneko krisia larriagotu dira, eta Europako zenbait goi-bileratan premiazko neurriak hartu dira kapitalismoa salbatzeko. Politikarien eta hedabideen arabera, neurriok ezinbestekoak dira kolapsoa, atzeraldia eta txirotasun handiagoa saihesteko. Aurre egiten ez badiogu, hondamendi erretorika horrek merkatuaren erreforma neoliberalari prestatuko dio bidea, eta horrek gizarte ondorioak izango ditu datozen hamarkadetan. Lehenengo krisi urteetan, esan ziguten kapitalismoa arautu behar zela, bankuek eta enpresa handiek eurek eragindako krisiaren kostua ordaindu behar zutela. Guztiz kontrakoa gertatu da, ordea: Europar Batasunak, haren Estatu kideek eta sartu nahi duten herriek “lehiakortasun” handiagoan eta austeritate neurri lazgarrietan jarri dituzte euren itxaropenak “konfiantza” eta etekin pribatuak bermatzeko. Baina horrela, hain zuzen ere, sistema kapitalistaren logika suntsitzailea berretsiko da. Kapitalismoa krisia eta ezintasuna da, txirotasuna aberastasun pribatuaren erdian. Antola gaitezen gizarte hobea eraikitzeko!

Krisia sistemikoa da

Azken hamarkadotako globalizazio kapitalistak enpresen eta ekonomia nazionalen arteko lehia areagotu du. Herri industrializatu guztiek sistematikoki desarautu dituzte euren merkatuak, gizarte segurantza eta lan eskubideak murriztu, ondasun publikoak pribatizatu eta gizarte kontroleko bideak indartu; hori dena, bridarik gabeko hazkunde kapitalistaren alde egiteko. Europan ere gure bizimoduak gero eta segurtasun txikiagoa dauka eta gizarte arrakala sakondu egin da. “Goranzko merkatuak” deritzetenetan gizarte krisia etengabea da; desjabetzeetan eta esplotazio gupidagabean agertzen da, Estatuak lagunduta, eta xedea ekonomia nazionala pribilegiatuen alde baino ez haztea da. Azken hamarkadotako eraldaketa neoliberalari esker, finantza merkatuek ere gorakada itzela izan dute. Puntu-com delakoen booma izan, higiezinetako inbertsio funtsak eta finantza eratorriak izan, espekulazio burbuilak banan-banan lehertu dira; goraldi orori darraio jausialdi zalapartatsua. Askok uste duten legez, errudunak ez dira elite txiki baten ustezko zekenkeria eta ustelkeria, nahi eta nahiez guztiok mendean gaituen sistemaren etekinen logikarena baizik.

EBren erregimena gainditzen

2011n, euroguneko krisia eta moneta krisia areagotu egin ziren. Estatu batzuk porrot egitear daude, eta horrek euroa mehatxatzen du. Lehen begiratuan, Estatu horiek “euren gaitasunen gainetik bizi izan dira”. Egiatan, ordea, hazkunde kapitalista zorpetzearen bidez bultzatzen baino ez ziren saiatu; beste askok legez egin zuten, baina zorte txikiagoa izan zuten. Europako Banku Zentralaren (EBZ) laguntza eta milioi askotako “erreskate funts” berriak jasotzeko neurri drakoniarrak ezarri behar dira. Europako “zorra geldituz” “merkatuak lasaitu” nahi dira, langileen, langabetuen eta ikasleen kaltetan, noski. Halaber, irabazi pribatuak ez dira ukituko. Gauza bera gertatzen da Europako eki eta hegoaldeko herrietan; EBk eta Nazioarteko Diru Funtsak (FMI) aurrekontu murrizketa handiak eta pribatizazioak ezarri dizkiete, hori dena, krisia eragin duen EBren lehiakortasun erregimena eta Europako gune ekonomikoen eskakizunak babesteko xedez. Ia oztoporik gabe, Alemania eta Frantziako gobernuek euren interesak ezarri ahal izan dituzte, zenbait desadostasun politiko izan arren. Herri batzuetan, ordea, protesta manifestazio gogorrak egon dira. Mundu osoan sortu dira oinarriko ekimenak ezintasun politikoa gainditzen ahalegintzeko. Baina orain arte, greba masiboek ez dute arrakastarik lortu. Azken finean, sindikatu handiek euren gobernuen politika ekonomikoen alde egiten dute eta konponketa txikiak baino ez dituzte eskatzen, aringarri. Nazio mugetatik harago ez da sindikatu elkartasun eraginkorrik egon. Maila horretan gauzak aldatzea nahi badugu, geuk heldu beharko diogu arazoari.

Hobeto egin dezakegu

Krisiaren europar kudeaketa kapitalismoa bera bezain espekulatzailea da, murrizketa basatiek egonkortasun ekonomikoa eta kredituan oinarritutako hazkundea jartzen baitituzte arriskuan. Kapitalismoan ez dago bide segururik, krisi iraunkorraren kudeaketa baizik. Merezi du gure bizia horretarako galtzea? Hobe dugu elkarrekin merkatuen morrontzaren aurka borrokatzea eta behingoz Europan geure burua antolatzea. 2012ko martxoaren 31ko Europako ekintza eguna lehen urratsa da norabide horretan. Europako zenbait herritan aldi berean burutuko diren manifestazioek, kapitalismoaren aurkako elkartasun ikurra izan ez ezik, Europa mailako eztabaida eta loturak osatzen dituzte. Ekimen emantzipatzaile guztiak gonbidatzen ditugu prozesu honen eraketa osatzera. Bide instituzionaletatik kanpo antolatu behar dugu eta borrokari eutsi. Gure herrien arabera krisiak zenbait forma hartzen du, baina xede berbera dugu: ez dugu kapitalismoa salbatu nahi, gainditu baizik. Nazio interesak defendatzeko politika eta ideologia nazionalistak arbuiatzen ditugu. Gizarte eskubideen etengabeko hustuketaren aurkako borroka garrantzitsua da, baina gure ikuspegiak harago doaz. Kapitalismoaren eta erakunde politikoen ezarpen zitalak amaitu behar ditugu. Protesta askotan eskatutako “benetako demokrazia” kapitalismorik gabe baino ez da posible.


Comunicado

Día de acción europeo contra el capitalismo
31 de marzo de 2012 | march31.net

Europa y la Unión Europea se encuentran en estado de alarma. En los últimos meses, se han agravado la contracción del crédito y la crisis de la zona euro, y en repetidas cumbres europeas se han aprobado medidas de urgencia con el fin de rescatar al capitalismo. Según los políticos y los medios de comunicación, dichas medidas son indispensables para evitar el colapso, la recesión y una mayor pobreza. Si no nos defendemos, esta retórica catastrofista pavimentará el camino para reformas neoliberales del mercado que tendrán un impacto social en las próximas décadas. Durante los primeros años de la crisis, se dijo que el capitalismo debía ser regulado, que los bancos y las grandes empresas debían pagar parte del coste de la crisis de la cual ellos mismos eran responsables. Sin embargo, ocurre todo lo contrario: la Unión Europea, sus estados miembros y los países candidatos cifran sus esperanzas en una mayor “competitividad” y en medidas de austeridad brutales para garantizar la “confianza” y los beneficios privados. Pero, precisamente así, confirman la lógica destructiva del sistema capitalista. El capitalismo es crisis e impotencia, es pobreza en medio de riqueza privada. ¡Organicémonos para construir una sociedad mejor!

La crisis es sistémica

La globalización capitalista de las últimas décadas ha agudizado la competitividad entre las empresas y las economías nacionales. Todos los países industrializados han desregulado sus mercados de forma sistemática, recortado en seguridad social y en derechos laborales, privatizado bienes públicos y reforzado los medios de control social, todo ello para favorecer un crecimiento capitalista desenfrenado. Incluso en Europa nuestra vida se vuelve cada vez más insegura y la brecha social se profundiza. En los llamados “mercados emergentes” rige una crisis social permanente, manifestándose en expropiaciones y una despiadada explotación con el apoyo del estado, cuya meta es un crecimiento nacional de la economía que beneficie solamente a los privilegiados. La transformación neoliberal de las últimas décadas ha permitido también la efervescencia de los mercados financieros. Ya sea el boom de las punto-com, los fondos de inversión inmobiliarios y los derivados financieros, las burbujas especulativas han estallado una tras otra; a todo auge le sigue una caída estrepitosa. Los culpables no son, como muchos piensan, la supuesta avaricia ni la corrupción de una pequeña élite, sino la lógica de beneficios del sistema a la que estamos todos sometidos, querámoslo o no.

Superando el régimen de la UE

En 2011, la crisis de la zona euro y la crisis monetaria se agravaron. Algunos estados están a punto de caer en bancarrota, lo que amenaza al euro. A primera vista, estos estados han “vivido por encima de sus capacidades”. En realidad sólo trataron de impulsar el crecimiento capitalista por medio del endeudamiento; lo hicieron como otros tantos, sólo que con menos fortuna. El apoyo del Banco Central Europeo (BCE) y los nuevos y millonarios “fondos de rescate” están condicionados por imposiciones draconianas. Al “frenar la deuda” europea se busca “apaciguar a los mercados”, obviamente en detrimento de los trabajadores, parados y estudiantes. Asimismo, a las ganancias privadas no se les toca. Lo mismo sucede en los países candidatos del este y sur de Europa a los cuales la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) imponen amplios recortes presupuestarios y privatizaciones, todo ello con el fin de proteger el régimen de competitividad de la UE que ha generado la crisis y las exigencias de los núcleos económicos europeos. Los gobiernos alemán y francés han logrado imponer, prácticamente sin trabas, sus intereses a pesar de ciertas diferencias políticas. En algunos países, sin embargo, ha habido contundentes manifestaciones de protesta. En todo el mundo han surgido iniciativas de base que buscan superar la impotencia política. Pero  de momento las huelgas masivas no han tenido éxito. Al fin y al cabo, los grandes sindicatos apoyan la políticas económica de sus respectivos gobiernos y sólo reclaman paños calientes como paliativos. No ha habido una solidaridad sindical efectiva más allá de las fronteras nacionales. Si queremos que las cosas cambien a ese nivel, tendremos que ocuparnos de ello nosotros mismos.

Podemos hacerlo mejor

La gestión europea de la crisis es tan especulativa como lo ha sido siempre el capitalismo, pues los brutales recortes ponen en peligro tanto la estabilidad económica como el crecimiento en base al crédito. En el capitalismo no hay camino seguro, sino una gestión de la crisis permanente. ¿Vale la pena desperdiciar nuestra vida para esto? Mejor luchemos juntos contra los dictados de los mercados y organicémonos de una vez por todas en Europa. El día de acción europeo del 31 de marzo de 2012 es un primer paso en esta dirección. Las manifestaciones que tendrán lugar de forma simultánea en varios países europeos no son únicamente un símbolo de solidaridad anticapitalista, sino que ya son parte de un debate y de lazos a nivel europeo. Invitamos a todas las iniciativas de carácter emancipador a formar parte de la configuración de este proceso. Tenemos que organizarnos al margen de las vías institucionales y persistir en la lucha. La crisis se manifiesta de distintas formas según nuestros países, pero tenemos una meta en común: no queremos salvar al capitalismo, sino superarlo. Rechazamos las política de defensa de los intereses nacionales y las ideologías nacionalistas. Es importante la lucha contra el desmantelamiento continuo de los derechos sociales, pero nuestras perspectivas van más allá. Debemos acabar con los fatales imperativos del capitalismo y de sus instituciones políticas. La “democracia real”, exigida en muchas protestas, sólo es posible sin capitalismo.

Manual de Desobediencia Económica

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Gizartea, Politika with tags , , , , , , , , , , on 2012/01/21 by aselluzarraga

Uste dut merezi duela kanpaina honekin bat egitea eta ahalik eta gehien zabaltzea, hitzetatik harago gizarte eredua aldatzeko bide interesgarria delakoan. Parte hartu eta zabaldu!

Pienso que merece la pena adherirse a esta campaña y difundirla lo máximo posible, considerándolo un camino interesante para transformar el modelo social más allá de las palabras. Participa y difunde!

Descripción del proyecto

CAMPAÑA PARA FACILITAR LA DESOBEDIENCIA ECONÓMICA
La desobediencia económica incluye todas esas formas de desobediencia civil o social, que tienen como objetivo empoderarnos como personas libres, rompiendo las cadenas que nos esclavizan al sistema capitalista actual.

El Manual incluye herramientas para la desobediencia:

-Dejar de pagar las deudas a los bancos como forma de dejar de trabajar para ellos.

-Hacer insumisión fiscal como forma de dejar de colaborar con unas instituciones gubernamentales que trabajan para el poder económico global y vincular los beneficios de nuestro esfuerzo directamente con proyectos sociales que se lo merezcan.

-Hacernos insolventes a largo plazo como herramienta para liberarnos del control económico por parte del poder, y participar con más fuerza en la construcción de alternativas.

-Conocer y extender las cooperativas integrales y las monedas sociales como forma cuotidiana de generar vida fuera del capitalismo.

Las herramientas con las que queremos facilitar estas opciones serian por un lado un manual de desobediencia económica que explicara con todo lujo de detalles como participar en las distintas acciones que proponemos. Y por otro lado diversas oficinas de asesoramiento y apoyo mutuo que sirvieran para ir generando la red acompañando campañas vinculadas como pueden ser las de insumisión fiscal y la de no pago de hipotecas.

CARACTERÍSTICAS BÁSICAS
Esta campaña está promovida por el Grupo de trabajo de desobediencia económica de la Iniciativa derechoderebelion.net de la cual forman parte, mediante la firma de su manifiesto más de 700 personas.

El manual será de unas 64 páginas a5 y estaría disponible en papel y en internet de forma gratuita, bajo licencia creative commons copyleft y no comercial.

El ámbito del proyecto será el territorio español…y la lengua como mínimo en castellano y en catalan.

Para las oficinas de desobediencia económica se quiere crear un fondo económico con el que se pueda subvencionar los proyectos locales que vayan surgiendo de forma autónoma.

Las oficinas tendrían una vertiente física y otra virtual. Físicamente tendrían un horario de apertura y de atención al público. Además participaran en crear herramientas informáticas para acceder a toda la información y recursos de forma virtual, y para facilitar la coordinación entre oficinas.

MOTIVACIÓN
El proyecto va dirigido a todas aquellas personas que quieran dar pasos para hacer de su vida un ejemplo de su forma de pensar y sentir. En concreto a quiénes quieran dejar de actuar forzadas por la presión económica y quieran dedicar su tiempo a una actividad que realmente las haga realizarse.

También a aquellas personas que deseen que su dinero como fruto de su trabajo, vaya destinado a aquello en lo que crean y no a los bancos, ni sueldos de políticos, ni armamento, ni grandes infraestructuras…entre otros malos usos que se nos ocurren.
Objetivos de la campaña de crowdfunding

Queremos dar a conocer la campaña para facilitar la desobediencia económica, y recabar financiación para editar 5000 manuales y apoyar la creación de 10 oficinas, con las que queremos hacer posible una gran campaña de insumisión fiscal para mayo y junio de este próximo 2012

Además con esta difusión por verkami.com esperamos conseguir más contactos y participación, para la iniciativa “derecho de rebelión” y en concreto para la campaña comentada. En este sentido nos encantaría conocer a gente, organizada o no, que quiere colaborar en hacer posible esta campaña de desobediencia masiva (Ver apartado Se Busca)

Creemos que extender el ejemplo de la desobediencia civil es una estrategia fundamental para transformar la sociedad en los tiempos que estamos viviendo de crisis global del sistema. Por ello, la propia campaña de financiación, simbolizará esa desobediencia.

Y así, los 24.600 euros que por una tarjeta de crédito impagada, le pide el BBVA a Enric Duran, serán la cantidad máxima que vamos a pedir en esta campaña. De forma que pretendemos conseguir esa cantidad pero en lugar de devolverlos al banco destinarlos a extender la desobediencia ante, por ejemplo, entidades bancarias como el BBVA.

PRESUPUESTO
4600 impresión del manual.
2000 gastos de coordinación de la campaña, apoyo a la generación de oficinas, viajes, etc…
18.000 9 oficinas. Subvención de 2000 euros por oficina.
Total mínimo 6600
Total máximo 24.600
Por tanto, una vez cubiertos los primeros 6600, cada 2000 euros más, nos comprometemos a abrir una nueva oficina de desobediencia económica y donar esa cantidad a la asamblea que gestione la oficina para que puedan despegar.

AGENDA DE TRABAJO
15 de enero y Febrero, redacción del manual.
Publicación a finales de febrero.

Marzo, abril, conformación de las primeras oficinas de desobediencia económica. Objetivo 9 oficinas en marcha a finales de abril.

Mayo y junio, facilitación y difusión prioritaria para la campaña de insumisión fiscal consolidación de las oficinas.

SE BUSCA
Editor@s, corrector@s, traductor@s para colaborar en la edición del texto del manual de desobediencia económica.

Impulsor@s de oficinas locales. Se trataría de personas que puedan dedicarse a generar un equipo de trabajo, encontrar un espacio físico, formarse en las materias de desobediencia económica, organizar unos turnos de atención, vincularse a otras oficinas y a la iniciativa derecho de rebelión.

Expert@s en impuestos y fiscalidad, en leyes (hipotecaria, civiles, mercantiles…), en cooperativas,

Personas que puedan vincularse a una oficina de desobediencia económica, aportando de forma desinteresada sus conocimientos en algunas de estas materias.

Colectivos que esten realizando proyectos relacionados para poder colaborar y trabajar en red. Por ejemplo, plataformas de afectados por la hipoteca, campañas de objeción fiscal, entre otras…

Si quereis colaborar poneros en contacto mediante el apartado de preguntas de verkami.com o escribiendo al correo info@derechoderebelion.net

Crowdfunding