democracia -en artxiboa

Estatu terrorismoaren aurrean, elkartasuna – Ante el terrorismo de Estado, solidaridad

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Komunikabideak with tags , , , , , , , , , on 2014/12/23 by aselluzarraga

1453495_1003738769652704_5429370463898324840_nTxile eta Espainiako gobernuek gerra zahar bera birrasmatu eta koordinatzea erabaki dute, ideologia baten aurkako gerra, hain zuzen ere. Hemendik, elkartasun osoa biktima zahar eta berriekin. Hona egoera ezin hobeto azaldu duten testu batzuk:

Los gobiernos de Chile y España han decidido reinventar la misma vieja guerra, guerra contra una ideología. Desde aquí, toda la solidaridad hacia las nuevas y viejas víctimas. En estos enlaces se encuentran textos que explican la situación perfectamente:

http://www.cuartopoder.es/tribuna/2014/12/17/ayer-fueron-los-anarquistas-manana-puede-ser-usted/6589

http://www.portaloaca.com/opinion/9773-que-hay-detras-de-la-operacion-pandora.html

http://www.portaloaca.com/articulos/anticarcelario/9787-pandora-encarcelada.html

http://metiendoruido.com/2014/12/la-caja-de-pandora-y-el-cajon-de-sastre-del-antiterrorismo-espanol/

http://lahaine.org/eN4W

stop_pandora01Eta egoera horretan daudenetako baten batentzat baliagarria balitz, nire esperientzia halako kasu batean:

Y por si a alguna de las personas en esta situación le sirviera, mi experiencia en un caso de este estilo:

http://www.ddtbanaketak.com/producto/los-buenos-usan-paraguas-asel-luzarraga/

http://sorginkale.wordpress.com/2014/06/02/ya-la-venta-el-nuevo-librocd-coeditado-por-sorginkale-los-buenos-no-usan-paraguas-de-asel-luzarraga/

Sobre legitimidad y adoctrinamiento

Posted in Anarkismoa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/16 by aselluzarraga

Esta mañana me toca de nuevo tener de fondo el programa de amable adoctrinamiento estatal, “Buenos días a todos”, y escucho los malabares que hacen frente a la aplastante opción de la población chilena por dar la espalda al sistema partitocrático, en este caso frente a la elección de la futura presidente, entre las candidatas del centro derecha y de la extrema derecha, en la jornada que el ingenio popular chileno dio en llamar “Día del pico en el ojo”. Así, mientras el 58,03% de la población chilena con derecho a voto, en esta primera edición con voto voluntario, es decir, en la primera ocasión que la población chilena puede decidir sin coacciones su participación o no en el sistema impuesto por las elites burguesas a toda su población, la siguiente opción, la candidata del centro derecha Michelle Bachelet, del PS, contó con el apoyo del 25,55% de la población con derecho a voto.

Ante esta evidencia, las mensajerías del sistema tiene rápidamente que desdibujar el panorama y aleccionar a la población sobre cómo interpretar este “tropiezo” de su sistema de sometimiento. De esta manera, les presentadores del programa matinal, en una esfuerzo mental, reconocían que no ir a votar es tan legítimo como hacerlo, que es una de las pociones que da el sistema, pero rápidamente hacían una interpretación sesgada de esta opción mayoritaria, antes de que a cualquiera se le ocurra pensar cosas “raras”. Así, tras esa elección, veían dos únicas opciones, tres a lo sumo: 1. una parte de quienes no votan no lo hacen porque ninguna de las dos candidatas a presidente les ha convencido; 2. una gran parte no vota porque prefirió irse a la playa o a comprar regalos navideños; 3. -y arriesgando un poco más, pero no mucho- algunas personas muestran así su desacuerdo con el sistema binominal. Por supuesto, esta última lógica no debe en ningún caso estirarse más allá, no sea que nos encontremos con que mucha gente, sencillamente, no cree en el sistema en su conjunto y no quiere ser gobernada ni representada, no quiere delegar su capacidad política en ninguna otra persona. Eso jamás lo escucharas de estes voceres del sistema.

Y no lo escucharas, porque si se va más allá aún, podríamos concluir que entre quienes no sufragan están las únicas personas que creen en la democracia, esto es, en el gobierno directo del pueblo para el pueblo a través de sus propias asambleas soberanas. Eso, la democracia, es opuesto históricamente, como ya expliqué en un par de artículos, a lo que en este caso se escenificaba, que es la monarquía. Y es que, así como la democracia ha sido históricamente, hasta la prostitución de ese nombre en el s. XVIII vía Revolución Francesa, el gobierno directo y sin intermediarios del pueblo en sus propias asambleas, monarquía no es otra cosa que el gobierno de una sola persona, independientemente de que esta persona sea o no electa, su cargo sea o no vitalicio, y tal cargo sea o no hereditario, de que fuera llamada rey, duque, príncipe, emperador… o presidente. Por eso se han distinguido históricamente monarquías absolutas, monarquías hereditarias y, como en este caso, monarquías electivas. De la misma manera el sistema parlamentario actual, siendo un gobierno de partidos, es una partitocracia o, asignándolo según la tradición histórica de la división de sistemas de gobierno, una aristocracia, en este caso electiva, formada por partidos políticos. Ambos sistemas que conviven en tantos países actuales, como Chile, monarquía y aristocracia electivas y de mandato limitado, son negadores de cualquier forma democrática de gobierno. De modo que habrá que entender que entre esa mayoría abstencionista se encuentran las únicas defensoras de la democracia.

Por otro lado, hablaba este canal adoctrinador sobre la legitimidad del resultado, y rápidamente adelantaban que era una cuestión ya zanjada. Este resultado, la elección de la monarca Bachelet, era tan legítimo como el anterior nombramiento de Piñera. Efectivamente, así es: este resultado es tan legítimo como aquél, y eso a lo que va a conllevar, a que una persona gobierne un país de 17 millones de personas con el beneplácito de 5 millones, es tan ilegítimo en un caso como en otro. Lo que se ha visto es que, quienes no se inscribían antes para votar, en este nuevo sistema de inscripción automática y voto libre toman la misma decisión soberana que antes: no participar ni dar legitimidad al sistema que ha de someterlos por cuatro años más. Eso no es una dejación de las “obligaciones ciudadanas”, muy por el contrario, significa en muchos casos asumir la facultad política propia y no delegarla en nadie, reservándose el derecho de desobediencia ante un sistema que, no solo no lo representa, sino que no se desea que lo represente. Sin embargo, la lógica monárquica no acepta, una vez más, la voluntad del pueblo, y en lugar de dejar el trono presidencial vacante, éste será ocupado por una persona con una legitimidad otorgada por el 25% de las personas con derecho a voto en Chile. Chile, mejor que muchas otras monarquías y aristocracias electivas, ha dejado al descubierto la ilegitimidad del sistema de gobierno en su conjunto, la decadencia de este sistema explotado por las elites económicas y militares constituyentes de cada Estado después de más de dos siglos de engaño sistemático.

Por otro lado, estos guardianes del sistema tienen sus momentos divertidos. Así, uno de los presentadores, mientras hacían nuevos malabares para pensar como “atraer” más gente al voto -no a la política, sino a la renuncia de ejercerla por une misme, que es lo que significa votar-, observaba que, en caso de que el voto volviera a ser obligatorio -desnudando de nuevo el lado coercitivo de este sistema de dominación de la mayoría por una minoría privilegiada-, al menos el derecho a desinscribirse de quienes fueron inscrites automática y, por lo tanto, involuntariamente, no debiera suponer una carga para éstes, palabras ante las cuales el otro par de presentadores rápidamente salía al paso. Y es que, ¿se imaginan si cualquiera de ustedes ha sido inscrito sin solicitarlo y, ante el fracaso de esta libertad de voto, se viera de aquí a cuatro años sometide al voto obligatorio bajo amenaza? Parece ser que eso encantaría al ex-presidente Lagos, que ya ayer se mostraba enojadísimo contra el sistema de voto voluntario, exponiendo inmejorablemente la desconfianza que tienen las elites gobernantes en su propia ciudadanía, tratada, cuando no acata el guión dictado, como inmadura, “no preparada para la democracia” -si alguna vez hubieran tenido la más mínima intención de preparar a la ciudadanía de cualquier país para la democracia, haría décadas que las aristocracias y monarquías electivas habrían tocado a su fin-. Como en el cuento, al monarca no le gusta que un niño lo apunte entre la multitud y le diga que camina desnudo, menos le va a gustar que sea toda la multitud la que ose demostrar esta realidad.

El robo de la democracia (II). Un ejemplo de Euskal Herriak: Bizkaia

Posted in Anarkismoa, Euskal Herria, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Oroimen historikoa, Politika with tags , , , , , , , on 2013/03/10 by aselluzarraga

(Euskara)

Siguiendo el hilo iniciado en el artículo anterior, y para ver lo explicado en él a través de un ejemplo cercano, observaremos el lugar y la evolución que cada modelo político ha tenido en Euskal Herriak, aunque sea sólo a modo de borrador, puesto que daría para largo analizar todo ello en profundidad y detalle. Sin embargo, en primer lugar recordaremos en qué consisten los sistemas políticos principales definidos en todos los textos de filosofía política hasta el s. XIX. Así, desde La República de Platón hasta El contrato social de Rousseau, se distinguieron, en lineas generales, tres sistemas políticos fundamentales: la democracia, la aristocracia y la monarquía.

La democracia es el gobierno a través de la asamblea conformada en igualdad por todxs lxs ciudadanxs (o todxs los que son consideradxs tales) que forman una sociedad, sin ningún tipo de representación. A lo largo de la historia, han existido distintos tipos de democracia, unas de mayor y otras de menor calidad. Así, el derecho a participar de la asamblea puede estar limitado, tal y como sucedía en la Atenas de ciertos períodos, cuando algunas personas (en tal ejemplo las mujeres, los esclavos y los extranjeros) quedan apartadas del sistema de decisión, o pueden estar abiertas a todxs lxs que conforman el pueblo. Por otro lado, las decisiones pueden tomarse por votación y, por tanto, a través del juego de mayorías y minorías, como se hacía en la propia Atenas, o pueden tomarse por consenso de toda la población, como ha sucedido y sucede en numerosas sociedades, tal y como ha estudiado el antropólogo David Graeber. En cualquier caso, en las democracias no hay jefes formales (otra cuestión es que las riquezas y otros criterios clasistas o militares puedan romper esa aparente igualdad y que existan poderes ocultos) y prevalece la horizontalidad, a la hora de discutir y decidir sobre los problemas y retos de la sociedad. Al mismo tiempo, cada cual tan solo habla y decide en su propio nombre. Para llevar a cabo las decisiones de la asamblea pueden existir cargos públicos, y tales cargos públicos pueden ser elegidos por la propia asamblea, rotatorios o decididos de otras diversas formas.

La aristocracia es el gobierno a través de la asamblea constituida por unxs pocxs, una minoría, de lxs ciudadanxs que forman una sociedad, y tal asamblea representa al resto de la ciudadanía y su voluntad. Lxs aristócratas que conforman la asamblea pueden ser elegidxs por todxs lxs ciudadanxs o nombradxs por sorteo o, cuando tal sistema degenera, pueden obtener carácter hereditario. También pueden existir restricciones para ser candidatx, como poseer un mínimo de riquezas, pertenecer a una clase concreta o a ciertas familias, ser miembro de algún partido legal, etc. Una vez nombrados los miembros de la asamblea, tan solo ellos tienen derecho a discutir y decidir sobre las medidas que le serán impuestas al pueblo, y en muchos casos es esa misma asamblea la que elegirá los cargos públicos u otras instituciones que deberán hacer cumplir sus decisiones.

La monarquía es el gobierno de unx solx de entre todxs lxs ciudadanxs que forman una sociedad. La cabeza de gobierno puede ser elegida por la ciudadanía, o puede basarse en el “derecho” de guerra o de herencia, entre otras formas. Así que, todos los sistemas con una sola cabeza de gobierno, aunque tal cabeza sea electiva, son monarquías (diga lo que diga la Wikipedia en castellano).

Sin embargo, la mayoría de modelos que se han conocido a lo largo de la historia son mixtos, como vimos en el artículo anterior. Si nos fijamos en los gobiernos que existen también hoy en el mundo (hay que recordar que siempre me refiero al sistema formal, puesto que otra cuestión es detrás del sistema aparente quién detenta el poder real), veremos que la mayoría son mixtos. Así, por ejemplo, en España, en el máximo nivel, existen dos instituciones monárquicas, el rey y el presidente, y dos instituciones aristocráticas, el Congreso y el Senado (algo similar sucede en Japón, Suecia, Noruega, Bélgica, Dinamarca…). En la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral Navarra, también en el máximo nivel -dejando a un lado los niveles superiores citados anteriormente- tenemos una institución monárquica en cada una, ambos lehendakaris, y una institución aristocrática en cada una, los dos parlamentos, y el mismo modelo se repite hacia abajo, en los gobiernos provinciales (el diputado general es una institución monárquica y las Juntas Generales aristocrática) y en los gobiernos municipales (el alcalde es una institución monárquica y el pleno municipal aristocrática). En Francia, Italia o Rusia, por ejemplo, existirían dos instituciones monárquicas, el presidente y el primer ministro, y, si no me equivoco, dos instituciones aristocráticas, los congresos y los senados. En Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Perú, Chile… algo parecido, una institución monárquica, el presidente de cada lugar, y dos instituciones aristocráticas, los congresos y los senados (si existieran en todos ellos algo así, ya que no conozco el funcionamiento de todos). En China, Vietnam, Laos, Corea del Norte, Cuba, o la antigua Unión Soviética, por ejemplo, existe una institución monárquica, los presidentes, y otra institución aristocrática, las asambleas formadas por los miembros de cada Partido Comunista. La diferencia estriba en que para para poder participar de las instituciones aristocráticas se debe entrar a formar parte de uno de entre varios partidos políticos o de un solo partido, dicho de forma muy simple, dejando de lado si las macropolíticas y micropolíticas de unos y otros nos gustan más o menos. Con posibles excepciones, y con posibles singularidades, encontraremos algo similar en los sistemas de gobierno formales de la mayoría de los Estados del mundo. En algunos casos, para ser parte de la aristocracia habrá que integrarse en algún partido y lograr votos, en otros habrá que ser un alto cargo del ejército, o miembro de máximo nivel de un clan, casta, linaje o religión, o se mezclarán varias de esas características. Para ser monarca, en cambio, se le llame al cargo de cabeza de gobierno rey, príncipe, generalísimo, führer, duce, comandante, emperador, papa, dalai lama, presidente, lehendakari, diputado, alcalde o, echando atrás en la historia, duque, señor, califa, faraón…, de forma parecida a lo anterior, el cargo sera elegido por lxs ciudadanxs con derecho a voto, o escogido por un grupo reducido, o se logrará perteneciendo a una determinada familia.

Sin embargo, ¿dónde están las instituciones democráticas en todos esos lugares? En el mejor de los casos, en las asambleas de vecinos y pueblos que aún sobreviven, aunque en la mayoría de los casos sus competencias sean nulas. De modo que, como se ve, el ansia principal de los sistemas actuales ha sido hacer desaparecer cualquier vestigio de democracia, desde el s. XIX en adelante.

Por otro lado, es interesante y significativo fijarse en nuestra realidad cercana y analizar qué espacio y evolución han tenido las instituciones democráticas, monárquicas y aristocráticas en Euskal Herriak. Sin embargo, para hablar de ello conviene aclarar un asunto relacionado con la lengua. En la evolución de las lenguas, lo más habitual ha sido dar nombre a los elementos extraños o extraordinarios antes que a los más habituales. En euskera eso se ve claramente. Así, el aire, aunque lo respiremos a diario, es invisible, nos rodea en todo momento y, por ello, es más difícil percatarse de la existencia de un elemento como él. Por tanto, no es de extrañar que el euskera no creara palabra alguna para el aire y que, por ello, la debiera tomar del latín. El aire lo sentimos cuando se mueve de forma perceptible, y así tenemos la palabra “haize”, “viento”; lo que lo ensucia también se ve fácilmente, y así también tenemos la palabra “ke”, “humo”. Al parecer, algo similar sucedió en nuestra lengua con los conceptos de paz y guerra. La primera era el estado natural, cotidiano, el que no se veía y, por tanto, el que no necesitaba de un nombre. Por ello, debieron llegar lxs romanxs para que lxs vascxs tomaran de ellxs esa palabra. La guerra, por el contrario, no debía ser habitual, y para esos raros momentos en que surgía sí, lxs vascxs crearon su palabra, “guda”. Por cierto, que esa realidad niega de raíz la teoría que Hobbes ideara para justificar la necesidad del poder absoluto, según la cual el estado natural del ser humano habría sido el de guerra de unx contra todxs. Está claro que la guerra siempre ha sido la excepción, más aún antes de que fueran creados Estados y estructuras fijas. Como en seguida veremos, esta reflexión no es gratuita.

Y es que, según lo poco que podemos saber de la historia antigua, lxs vascxs, mientras vivieron en paz, no crearon estructuras jerárquicas y, según todos los indicios, la organización de sus pequeñas comunidades era horizontal, democrática, siendo las asambleas igualitarias formadas entre todas las personas que conformaban cada comunidad su más antigua y natural institución. Sin embargo, cuando sentían una amenaza militar exterior, para su defensa, se preparaban para la guerra y, en tales ocasiones, y mientras durara la amenaza, elegían al “buruzagi” o jefe, institución monárquica de carácter temporal. Era lo que en latín se denominaba primus inter pares, es decir, el primero entre iguales. Su autoridad desaparecía junto con la guerra. Tales costumbres han estado extendidas durante largo tiempo en muchos pueblos. Así que, la organización original, en el estado habitual, era democrática y no existían instituciones aristocráticas o monárquicas, siendo la última una excepción temporal.

En la medida en que se multiplicaron las amenazas exteriores y se alargaron las situaciones de guerra, la institución monárquica comenzó a estabilizarse, hasta constituirse el Ducado de Vasconia primero y el Reino de Iruña o Pamplona después. Aún así, el jefe que imitando las culturas estatistas del entorno fue llamado primero duque y luego rey, en un comienzo fue elegido por la población, empujada por la necesidad, y, con el correr del tiempo, se basó en la herencia, tal vez porque elegir traía inestabilidad, quizá por pura apatía. Sin embargo, fue el primer paso para que el pueblo perdiera su soberanía. Aún así, en los pueblos, en la vida cotidiana, las instituciones políticas principales siguieron siendo las asambleas o concejos abiertos, es decir, las instituciones democráticas -desconozco si alguna vez las decisiones se basaron en el consenso general o si siempre se tomaron por votación, pero es el segundo modelo el que nos ha llegado-.

Además, para coordinar a los pueblos entre sí, en todos los territorios de Euskal Herriak comenzaron a conformarse las Juntas Generales. En Bizkaia llegaron a existir tres, la de Bizkaia, la de las Encartaciones y la del Duranguesado. En cualquier caso, en un comienzo, las Juntas Generales también se formaron para que fueran una institución democrática. En ellas, en el caso vizcaíno (de otra manera se hacía en otros territorios), cada pueblo tenía un asiento, un voto, pero el representante que acudía no tenía derecho a tomar sus propias decisiones. Por el contrario, los temas a decidir en Juntas Generales eran previamente discutidos en cada asamblea local, y los representantes debían llevar el voto o la opinión ordenada por esas asambleas populares. Así que, fundamentalmente, puede decirse que eran portavoces, en un foro de coordinación. Aún con todo, no faltaron intentos de transformar esa situación para que algunas personas consiguieran el control sobre las Juntas Generales, como cuando se estableció que los representantes enviados a las Juntas Generales obligatoriamente debían saber castellano, para dejar fuera de todas las decisiones a los pueblos pequeños que carecían de castellanohablantes.

Del mismo modo, en Bizkaia también se estableció con el tiempo una institución monárquica, el Señor de Bizkaia, convirtiendo el territorio en Señorío. Sin embargo, su poder era limitado, ejecutivo, y no legislativo, ya que las leyes las seguían decretando las Juntas Generales, y el Señor debía jurar los fueros, es decir, las leyes dadas por el pueblo a sí mismo, para ser aceptado como Señor.

En la medida en que los intentos de invasiones y ataques se hicieron habituales, los linajes o familias que tomaron gusto a la guerra, aquellos a los que dirían parientes mayores o nobles, se fueron fortaleciendo y también llegarían las luchas entre ellos para hacerse con el control de las tierras y los pueblos, las guerras de bandos. De esta manera, los principales enemigos de la democracia y de la propiedad comunal comenzaron a acumular poder; era la casta militar, como en otros muchos lugares de Europa. Esa situación tuvo gran influencia, no sólo en la vida diaria, sino en las propias instituciones. De hecho, en muchos pueblos y villas, junto a las asambleas o concejos abiertos, poco a poco surgieron también concejos cerrados, como en Bilbao. En los concejos cerrados no podía participar cualquiera. Por el contrario, rápidamente los parientes mayores conseguirían repartirse tales concejos entre ellos. Con las armas como principal argumento, consiguieron cambiar progresivamente las leyes y, así, sembraron la semilla de lo que hoy en día son los ayuntamientos. En los pueblos se conformaron plenos municipales cerrados integrados por el alcalde y los concejales y la lucha entre los dos bandos se institucionalizó legalmente, en una lucha de poder inestable. A la par, las asambleas populares o concejos abiertos se volvieron marginales, sólo se convocaban para temas muy puntuales, puesto que la potestad para convocarlas quedó en manos de los nuevos ayuntamientos. Había comenzado la era del gobierno aristocrático en muchos pueblos de Bizkaia y Euskal Herriak. Por otro lado, el pueblo llano buscó refugio en la principal institución militar por encima de la nobleza, es decir, pidieron al Señor (quien para entonces era también Rey de Castilla) que pusiera límite al poder y los desmanes de los parientes mayores.

Como vemos, mientras la esencia de los gobiernos democráticos era el pueblo pacífico, la base de los gobiernos monárquicos y aristocráticos fueron siempre las armas y la guerra en nuestras tierras. El instinto del pueblo civil tendía a la democracia; el instinto militar, hacia la monarquía o la aristocracia. Las bases del pueblo llano eran la igualdad, la horizontalidad y la propiedad comunal, las de las elites la jerarquía, el poder y la propiedad privada. No es extraño, por tanto, que en la medida en que en las villas se fue desarrollando una burguesía adinerada y codiciosa, tal burguesía recién nacida y las familias nobles se unieran y se organizaran mano a mano. En la misma medida en que la burguesía rica buscó imitar las costumbres, influencia y apellidos de la nobleza, muchos nobles buscaron introducirse en los negocios, aburguesarse y reunir capital. Lxs burgeses y nobles que supieron adaptarse a los nuevos tiempos lograrían salir adelante y controlar los pueblos, formar la auténtica aristocracia.

Sin embargo, aunque con dificultades, algunas instituciones democráticas, algunos concejos abiertos, lograron subsistir hasta el s. XIX, con sus competencias cada vez más cercenadas, siempre en tensión con las instituciones monárquicas y aristocráticas. Las primeras eran el último escollo para las segundas, y había que hacerlas desaparecer. Y lograron un éxito total gracias a la política liberal burguesa y al nuevo constitucionalismo del s. XIX. En Francia se cortaron las cabezas de algunos monarcas y se pusieron otros monarcas a la cabeza, aunque fuera con el nombre de presidente, y se cortó la cabeza de algunxs aristócratas y otros aristócratas llenaron los parlamentos y demás instituciones -algo similar sucedería algo más de un siglo después en Rusia-. Nobles los primeros, burgueses o nobles convertidos en burgueses los segundos. En España ni siquiera necesitaron cortar cabezas, aunque existieran guerras de poder, y la solución “civilizada” fue duplicar la cabeza, la monarquía (al igual que “tras” el Franquismo, en España lxs aristócratas del viejo sistema han mostrado a menudo ser expertxs en integrarse en las nuevas aristocracias). Por otro lado, los procesos de ambos Estados escribieron también el destino de Euskal Herriak. Abajo, cada vez más abajo, el pueblo, enterrados los últimos vestigios de su soberanía, de la democracia. Hoy en día, con nombre de democracia entre nosotrxs solamente han quedado la monarquía (rey, presidentes, primer ministro, lehendakaris, diputados generales, alcaldes…) y la aristocracia (parlamentarixs, senadorxs, junterxs, concejalxs…) que han aplastado la única verdadera democracia. Dejando a un lado la corona española, hay una única manera de llegar a esa monarquía y a esa aristocracia: los partidos políticos.

¿Qué queremos para el futuro, una Euskal Herria monárquica y aristocrática, o Euskal Herriak democráticas? ¿Instituciones estatales verticales y participación política totalmente restringida, o instituciones democráticas y horizontales soberanas y federadas pueblo a pueblo?

El robo de la democracia (I)

Posted in Anarkismoa, Gizartea, Oroimen historikoa, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2013/01/29 by aselluzarraga

(Euskara)

Los últimos meses he andado dándole vueltas a una idea, esperando el momento de hincarle el diente, y hoy me ha parecido un día adecuado para dar salida a ese retoño, después de escuchar lo que he escuchado en la televisión chilena al hilo de una de esas cumbres que se está llevando a cabo en Santiago de Chile. Al parecer, se ha creado una gran polémica porque según dicen van a nombrar a Raúl Castro presidente de no se qué organización internacional. A cuenta de eso, políticos de partidos ultraderechistas, acaudaladxs ciudadanxs y cabezarapadas de algunos grupos neo-nazis han desfilado de unx en unx por el noticiero de la televisión de ese país, para proclamar, unánimemente, que Raúl Castro es un dictador y que lo de Cuba es una dictadura -además resultaba chistoso, en un país como Chile, escuchar a las mismas personas que justifican o incluso alientan la más brutal represión contra mapuches, anarquistas y todo tipo de disidencia, hablando de violaciones a los derechos humanos-. Igualmente, la mayoría -salvo los neo-nazis- coincidían en proclamar que un país, para ser democrático, necesitaba partidos políticos. No voy a decir yo si Cuba es o no es una dictadura, está claro que no es una democracia, como en breve explicaré, pero, si nos atenemos al verdadero significado de democracia, tal vez nos demos cuenta de que Cuba mantiene espacios más democráticos que todos esos países que suelen tomarse por tales, puesto que las asambleas de pueblos y barrios aún tienen una cierta intervención política en Cuba, mientras que en otros países se hicieron desaparecer hace mucho tiempo todos los vestigios de ese tipo, precisamente para que el sistema actual se pudiera imponer. Y es que la cuestión no es si Cuba, Chile, los Estados Unidos, China, España, Argentina, Venezuela, Francia, Irán, Egipto, Israel… son o no dictaduras. La cuestión es ver si uno solo de ellos es siquiera democrático. Y precisamente eso intentaré aclarar aquí, porque veremos claramente que en la mayoría de ellos, es decir, en todos los que se declaran a sí mismos democráticos, lo que tenemos es uno de los mayores robos de la historia. Porque ellos comenzaron la guerra de los nombres y, hasta ahora, ellos la han ganado.

Para comprenderlo, es muy interesante adentrarse en la historia -en la de verdad, no en esa que se ha escrito para el adoctrinamiento escolar y universitario- y en la filosofía, y echar mano de los nombres y definiciones que han tenido los distintos sistemas políticos desde que comenzaron a escribirse las primeras teorías políticas. Me temo que pueda salirme un artículo demasiado largo, y por eso voy a dejar de lado varios temas marginales que me rondan por la cabeza y voy a intentar limitarme a los puntos más importantes. El/la lector/a me perdonará que no de las citas concretas de los autores que traeré a colación, creo que es labor de cada cual investigar por sí mismx la posible verdad que hay tras cualquier cosa que lea. Por desgracia, leer filosofía de primera mano está muy denostado -con toda intención denostado, de hecho- en nuestra cultura actual, y nuestro conocimiento se suele limitar a la poda que nos inculcan en las escuelas. Ante ello, quisiera animar a el/la lector/a a leer completos los textos históricos de la filosofía, pues creo que son imprescindibles para entender mejor de dónde vienen y cómo se han transformado o deformado nuestra sociedad actual y las ideas, conceptos y “verdades” imperantes hoy en día. El presente artículo tan solo reflejará mi opinión temporal, y más recomendable que limitarse a ella es que cada cual tenga a mano todas las herramientas para forjarse su opinión completa, pues cada unx interpreta a su manera lo que lee.

Hecha esa observación, entraré en la división de sistemas que han realizado los principales pensadores que han escrito históricamente sobre filosofía política. Así, empezando desde Platón, en su República, y siguiendo con Aristóteles, en su Política, encontraremos tres sistemas principales: democracia, aristocracia y monarquía. Igualmente, los filósofos clásicos y sus continuadores también mencionaron las desviaciones o degradaciones de esos tres sistemas: demagogia unas veces, anarquía otras, en cuanto a la democracia, oligarquía, para la aristocracia, y tiranía, en cuanto a la monarquía. Platón y Aristóteles, y la mayoría de los teóricos que vinieron tras ellos, como Maquiavelo, Hobbes, Locke o el mismo Rousseau, cada cual según sus razonamientos y con todos los matices que se quiera, no fueron muy proclives a la democracia. De hecho, Platón y Aristóteles siempre despreciaron al pueblo. No es raro, si tenemos en cuenta, por ejemplo, y sobre todo para Platón, que trabajar -especialmente ser asalariadx- era cosa de siervxs, no de personas libres, y consideraban totalmente legítimo tener esclavxs y que, siguiendo sus visiones éticas y filosóficas, consideraban ignorantes y hasta brutxs al pueblo llano, trabajadorxs y campesinxs. Así, en la dictadura perfecta diseñada por Platón, osea, en su república, los filósofos estaban llamados a gobernar, tomando como baluarte lxs guardianxs o guerrerxs que debían vivir en una muy especial y obligatoria forma de comunismo, y el engaño y la manipulación eran armas imprescindibles para gobernar al pueblo y que éste se conformara con su suerte. Aristóteles era más flexible, y aunque se posicionara más hacia la aristocracia y no fuera muy devoto de la democracia, su Política era principalmente un método para hacer perdurar al Estado, cualquiera que fuese su sistema político -en cuanto al rol de las mujeres, en cambio, al contrario de la posición favorable a la igualdad mostrada por Platón, la política de Aristóteles estaba guiada por una misoginia total-. Algo similar hizo siglos más tarde Hobbes en su famoso Leviatán: aunque él apoyara claramente la monarquía absoluta y toda su teoría fuera tejida para justificarla, el objetivo principal era el propio Estado, y así, denigró sin paliativos cualquier menoscabo del Estado, fuera su gobierno monarquía, aristocracia o democracia -los dos últimos incluidos en el grupo de asambleas soberanas-.

Pero, ¿en qué consistían esos tres sistemas principales? En los textos de todos los teóricos de la historia, veremos que al definirlos todos coincidían… hasta que en el s. XVIII la burguesía liberal o ilustrada robara la Revolución Francesa al pueblo, impusiera su doctrina, dominante aún hoy en día, y llevara a término una prostitución sistemática de los nombres.

Así, para Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes, Locke y Rousseau, por seguir las teorías de los antes mencionados, democracia era el gobierno a través de asambleas soberanas de toda la ciudadanía. Para que tal gobierno sea democrático, debe estar abierto a absolutamente todxs aquellxs que tengan la ciudadanía, y en tales asambleas deben participar todxs en igualdad. Otro tema es a quién se le reconoce la ciudadanía y, por tanto, el derecho a participar en la política democrática. La aristocracia, en cambio, a pesar de ser un sistema también asambleario, se limita a la participación directa de unxs pocxs. Es decir, es el sistema político basado en la participación política de algunxs de lxs que tienen ciudadanía, de una minoría. Quienes participan en el gobierno, osea, lxs aristócratas, pueden ser elegidos por el propio pueblo o, a consecuencia de una degradación del sistema, puede basarse en el derecho hereditario de quienes se escogieron en un cierto tiempo, entre otras formas. También existieron otros modos de limitar el derecho a participar, como poseer una riqueza mínima. Por tanto, originalmente y de por sí, la aristocracia no está ligada a los títulos de nobleza y es el gobierno de “lxs mejores”. Originalmente, el propio pueblo debía elegir quiénes eran “lxs mejores”, en base a las habilidades y virtudes de lxs candidatxs. Por último, la monarquía es el gobierno de una sola persona. Puede aceptar la existencia de asambleas, por ejemplo, para aconsejar, pero la potestad para tomar la decisión final reside en el/la monarca o en quien él/ella delegue.

Igualmente, en aquellos mismos primeros trabajos teóricos de Platón y Aristóteles se veía claramente que el eje fundamental en los tres sistemas es la tensión entre lxs de arriba y lxs de abajo, es decir, entre ricxs y pobres. Así, en principio, la democracia estará más ligada a lxs pobres, y la aristocracia y la monarquía a lxs ricos. Los filósofos clásicos vieron con nitidez que la razón principal de desestabilidad política era el choque de intereses de ricxs y pobres. En ese punto, es especialmente interesante el trabajo de Aristóteles, puesto que investigó las razones para que cada sistema se desintegrara. De este modo, aunque su objetivo fuera otro, podemos sacar una conclusión: la principal razón para que la democracia quede en manos de la demagogia (actual populismo) y dé el salto a la tiranía es la permanencia de la propiedad privada, es decir, de la desigualdad económica. Eso, a su vez, nos lleva directamente a otra conclusión: la democracia sólo puede persistir si se establece el comunismo económico y, por tanto, una vez establecida aquella, hay que dar también el paso de la abolición de la propiedad privada. El anarquismo, el comunismo libertario principalmente, vio esa realidad claramente.

Entre los autores citados, Aristóteles y Rousseau coincidirían, más o menos, en cuanto a la democracia, al menos teóricamente: podría ser el más bello sistema, pero es imposible. En palabras de Rousseau, la democracia sólo es posible entre dioses. Así, dando la democracia por inalcanzable, entre líneas ambos se decantaron en favor de la aristocracia.

Casualmente, fueron Rousseau y su Contrato social quienes fijaron el norte a la burguesía liberal o ilustrada. Cuando la burguesía y una buena parte de la nobleza francesa hicieron uso de la fuerza del pueblo y, al igual que el partido bolchevique en la posterior Revolución Rusa, decidieron dónde había que poner freno al impulso popular -entre otras cosas, denominando anarquistas a los sans-culottes que querían ir más allá e instaurar una democracia-, dando por finalizada la Revolución Francesa, tuvieron que diseñar el sistema político, social y económico a su medida. De hecho, tal era la única intención que albergaron desde un principio para empujar a la revolución: desarticular un sistema político que había quedado obsoleto e instaurar un sistema más moderno, más adecuado para el capitalismo en ciernes, para que sus negocios florecieran más fácilmente y poder llevar a cabo la industrialización sin que el pueblo la obstaculizara.

Efectivamente, casi todos los sistemas que existieron hasta entonces, tal y como reconocían la mayoría de los teóricos, eran mixtos. En casi todos se mezclaban componentes democráticos, aristocráticos y monárquicos, según la historia de cada pueblo, más o menos escorados hacia la democracia, hacia la aristocracia o hacia la monarquía. Así, en casi toda la Europa feudal, en muchos periodos históricos existieron instituciones democráticas en las asambleas o concejos abiertos de muchos pueblos y ciudades, instituciones aristocráticas en muchos pueblos y ciudades, a veces incluso coexistiendo en los mismos, en las asambleas o concejos cerrados y en algunas cortes y parlamentos, e instituciones monárquicas de la mano de los reyes y reinas, duques y duquesas, príncipes y princesas o señores y señoras de cada país.

Sin duda, tales sistemas mixtos significaban un gran escollo para la burguesía y la nobleza ilustrada. Por un lado, la monarquía ponía un techo desde arriba a sus deseos, y en su mano quedaban la recaudación de impuestos, la labor legislativa y el control de los principales ejércitos, entre otras cuestiones. Por otro, las asambleas y concejos abiertos también les ponían límites desde debajo, principalmente, porque unida a la soberanía de las asambleas abiertas estaba la propiedad comunal de muchas tierras, y para llevar adelante la industrialización existía demasiada mano de obra ligada aún al mundo rural, y si no conseguían acumular la propiedad de la tierra en pocas manos esa población no daría el paso del campo a la ciudad. Había que terminar con las dos a la vez y, para eso, el sistema político formal ideal era el sugerido por el propio Rousseau: la república aristocrática. Pensado y hecho, aunque en muchos casos no tuviera grandes problemas para convivir con vestigios de monarquías, puesto que el principal obstáculo no estaba por arriba, sino por abajo. Sin embargo, lo del nombre tenía tela. De hecho, los últimos siglos la palabra aristocracia se había ido viendo cada vez más ligada a la nobleza, y se suponía que la revolución había eliminado los privilegios de la nobleza, es decir, la aristocracia misma en el vocabulario de la época. Por tanto, el pueblo que había puesto su sangre para destruir el viejo sistema, difícilmente iba a tragar un sistema político que llevara el nombre de aristocracia y, además, eso habría dejado al desnudo que el poder se repartiría entre unos pocos y que se pretendía eliminar los últimos vestigios de democracia para siempre. La intención de una aristocracia formal quedaba muy alejada de los objetivos que el pueblo había tenido para empuñar las armas, y en la memoria histórica popular la experiencia de combatir al poder y ganarle por las armas estaba aún demasiado cercana. Los ilustrados debían hacer creer a la ciudadanía humilde, disfrazándolo bajo esas bellas palabras de “libertad, igualdad y fraternidad”, que darían democracia al pueblo, y ganándose esa confianza necesitaban tiempo para desermarlxs a todxs. El enemigo principal de los recién nacidos Estados-Nación estaba dentro de casa, y eso lo sabían demasiado bien lxs nuevxs aristócratas.

De modo que lo arreglaron muy fácil: cambiar el nombre a lo que hasta entonces todas las teorías habían llamado aristocracia, bautizarlo como democracia y, con el tiempo, por si acaso, a ese nombre añadirle el adjetivo “representativa” o “parlamentaria”, no fuera que algunx reivindicara la verdadera democracia…, y listo.

Por otro lado, no eran tontxs del todo, y los pensadores liberales de la época, además de sus propios intereses de grupo contrapuestos, tuvieron claro que para algunas cuestiones necesitarían a lxs pobres de su lado, y para otras cuestiones a lxs ricxs. Osea, que el auténtico choque que perduraría en la base de la sociedad para siempre sería aquel entre los intereses de pobres y ricxs, puesto que la propiedad privada jamás se cuestionaría, siendo el principal interés de la ilustración burguesa desarrollar el capitalismo. De esta manera, y esto también es bastante gracioso, en aquella misma revolución guiada y manipulada por la burguesía comenzó el juego de partidos. En aquella época, principalmente, girondinos y jacobinos, y más adelante todos los partidos que irían surgiendo y dos bloques principales: la izquierda y la derecha (cualquiera que sea el nombre que adopte una u otra). Una basada en un discurso más o menos favorable a lxs pobres, la otra favorable a la libertad de enriquecimiento ilimitada. Todo esto dicho muy esquemáticamente. Y digo gracioso, o irónico, porque la mayoría de quienes defendieron y defienden tal sistema han utilizado a Rousseau como base para defenderlo. Y, ¿qué escribió Rousseau sobre los partidos? Precisamente, que son puramente negativos. Es decir, que crear partidos y participar en la política en base a tales partidos es un violento ataque contra las libertades. Asimismo, en su famosa obra, también escribió que donde el representado puede decidir sobra el representante, haciendo de vez en cuando guiños a la democracia. Por otro lado, también señaló que, para poder llamar contrato social o pacto social al contrato social -puesto que a muchxs fervientes defensorxs del sistema actual les gusta decir eso de que vivimos dentro de un contrato social-, deben tener modos para poder revisar, cambiar o romper en cualquier momento tal contrato social, o, si no, que lxs ciudadanxs que estén en contra de “firmar” -aunque sea simbólicamente- tal contrato social, deben tener opción para abandonarlo. Es decir, que no se puede dar por supuesto que un/a ciudadanx, por haber nacido en una determinada época y bajo un determinado contrato social, sin más, haya firmado ese contrato o que esté conforme con él, y, por tanto, que todxs lxs ciudadanxs deben tener la manera de mostrar en cualquier momento su conformidad o disconformidad y la vía para liberarse del contrato.

De este modo, para el s. XIX, los ideólogos principales habían enterrado todas las teorías políticas vigentes hasta el s. XVIII y a la que era una aristocracia de partidos habían comenzado a llamarla democracia, democracia parlamentaria o democracia representativa, repitiendo la misma cantinela hasta nuestros días, desde la cuna hasta la tumba. Así pues, no es de extrañar que, después de que se consumara ese robo de la democracia, el francés Proudhon, en su memorable obra Qué es la propiedad, a la pregunta de “¿qué eres tú?” respondiera “soy anarquista”, y que, a partir de entonces, todxs lxs anarquistas denigraran la democracia. No escogió el nombre casualmente, no. Seguramente, Proudhon sabía bien que muchos que, al igual que la nueva aristocracia de su tiempo, es decir, al igual que quienes se tenían por “demócratas”, odiaron la democracia antes, también llamaron anarquía al sistema basado en el poder del pueblo y en la igualdad política, y que trataron de anarquistas a lxs pobres y trabajadorxs que en otras épocas reivindicaron la democracia. Así, a partir de entonces, lxs anarquistas han denostado la “democracia”, es decir, la aristocracia de partidos o partitocracia, en nombre y en honor de la democracia. De la misma manera, la mayoría de lxs enemigxs de la democracia alaban la “democracia” para con ello negarla. Lxs anarquistas, además, vieron claro que para que la anarquía, o dicho de otro modo, la democracia, sea viable, hay que recuperar la propiedad comunal. Es decir, que la participación política igualitaria de todxs lxs ciudadanxs y la igualdad económica son inseparables, porque la ausencia de una vuelve imposible la otra. Y que para eso, entre otras cosas, también deben desaparecer todas las clases sociales. En efecto, Platón, Aristóteles, Maquiavelo, Hobbes, Rousseau y toda la Ilustración eran enemigos, más fervientes unos, más tibios otros, pero enemigos después de todo, de la democracia porque se oponían a la desaparición de las clases sociales, del abismo entre ricxs y pobres, del muro entre propietarixs y trabajadorxs.

Así, si examinamos el sistema político formal de ésas que hoy se proclaman democracias, veremos claramente que posee todas las características de la aristocracia y, en la mayoría de los casos, de su desviación o degeneración, la oligarquía. Para empezar, nada ha quedado de democrático, puesto que no queda una sola institución a través de la cual todxs lxs ciudadanxs puedan participar directamente y sin representaciones en los debates y decisiones políticas, desde que las constituciones liberales (en lo que nos toca, la de Cádiz de 1812) utilizaran todas las herramientas a su alcance para hacer desaparecer los últimos concejos abiertos y las últimas tierras comunales y consiguieran su objetivo. Por otro lado, a todos los niveles, sean ayuntamientos, juntas generales o parlamentos, la única forma de participar es haciéndolo a través de partidos políticos, con contadas excepciones -en algunos casos, como en ayuntamientos, también se aceptan listas electorales o independientes-, es decir, que hay que pasar un filtro, primer rasgo aristocrático, y , como bien expresó Rousseau, primer recorte a la libertad individual, puesto que la multiplicidad de ideas y opiniones queda diluida en un conjunto uniforme, impuesta la disciplina de partido en muchos casos. Además, aún estando dentro de un partido, la única manera de participar en las instituciones es ganarse un escaño en una votación, osea, que la ciudadanía, sin tener ningún mecanismo para auto-representarse directamente, a falta de otra opción, opine que tú eres unx de lxs mejores. Así, de las elecciones surgen asambleas aristocráticas clásicas, sean estas asambleas plenos municipales, juntas generales, parlamentos, o senados. Por si eso fuera poco, los partidos, para poder presentarse, deben cumplir unas leyes creadas ex profeso, conseguir un número mínimo de firmas y, en la mayoría de los casos, acumular y probar un mínimo patrimonio económico. Por tanto, la aristocracia de partidos conlleva una serie de filtros para poder llegar a las instituciones del poder formal. Ni qué decir para llegar a la presidencia de países como los Estados Unidos, donde, como es sabido, las elecciones suelen ganarse en base a la cantidad de dinero que se consigue reunir. Además, los partidos suelen estar en manos de determinadas familias y clanes, aunque en ocasiones existan formas aristocráticas de elegir los altos cargos, y, así, a la luz de la mayoría de las teorías políticas clásicas, podemos decir con total corrección que, formalmente, todos los sistemas políticos de nuestro entorno o casi todos son oligarquías de partido.

Quiero subrayar lo de formalmente, puesto que la aristocracia de partidos, oligarquía de partidos o, la palabra más adecuada para recoger todo el concepto, la partitocracia tan solo es un sistema político formal. A eso hay que añadirle que, por más que la ciudadanía elija a unxs u otxs aristócratas, el verdadero poder fáctico siempre ha estado en manos de elites militares y económicas -en la mayoría de los casos ambas a la vez, elites económico-militares- que jamás son elegidas. Así que, se mire por donde se mire, podemos decir que en Europa los últimos vestigios de democracia desaparecieron en el s. XIX y que, casualmente, en la misma época se llevó a cabo la prostitución o robo de nombres aquí explicada, para que la aristocracia se convirtiera, de nombre, que no de hecho, en democracia. En un próximo artículo, analizaré en un caso concreto los pasos de la democracia a la aristocracia: el robo de la democracia en las instituciones de Euskal Herriak y, más concretamente, de Bizkaia.

Abstentzioaren aldeko manifa – Mani por la abstención activa

Posted in Anarkismoa, Euskal Herria, Politika with tags , , , , , , , , , , , , on 2011/11/06 by aselluzarraga

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EHKLk abstentzio aktiboaren aldeko manifestazio batera deitu die Euskal Herrietako libertario guztiei edo, beste barik, hauteskunde antzerkiaren aurka dagoen orori, beste iruzur “demokratiko” bat gerturatzen zaigun honetan.

EHKL convoca a todxs lxs libertarixs de Euskal Herriak o, simplemente, a toda persona contraria al teatro electoral, a una manifestación en favor de la abstención activa, ahora que se nos acerca una nueva estafa “democrática”.

-Euskeraz:

Azaroaren 20an “Demokraziaren festa” berri bat ospatuko da handitasunez. Aurreko egunetan, seguru aski, marketin politikoaren erregeek arreta handiz aukeratutako hitz gozoez gogaituko zaituztete. Muturreraino neurtutako jendeaurreko aurkezpen hau izugarria izango da. Hein handi batean, hau guztia, iritzi sortzaileen baliabideei esker gauzatuko da, eta gogotik lan egingo dute gerora jasoko duten ordainsariari begira. Den-denek parte hartuko dute hauteskunde tarta berri honetan.

Zure bozka lortzearren euren artean ezberditasunak adierazten saiatuko dira, baina ahalegina alferrikakoa izango da, guztiek iruzur berean parte hartzen dutela argi baitago . Une honetan, guztiok dakigu zer izkutatzen den politikarien atzean. Batetik etxera pastelaren zati handi bat eramateko aukera emango dion boterea eta bestetik itzaletan egon ohi den mezenas taldea.

Desberdintasunak defendatzen dituen gobernu sistema honetan, ekonomiaren inperioak beste edozerk baino lehentasun handiagoa dauka, jendartearentzat ondorio latz eta itzulezinak ekarriz: ingurugiroaren ustiaketa, presoak gehitzea, langileen esplotazioa eta lanpostuen prekarizazioa besteak beste. Gobernu sistema honen aurrean Euskal Herrietako Koordinakunde Libertarioak, (EHKL)-ak, botorik ez emateko deialdia luzatzen dizue. Kapitalak egungo egoera betikotzeko baliatzen duen ordezkaritza-sistemaren aurkako borrokan botorik ez ematera deitzen dugu.

Halaber, “Zure bozkak sistema elikatzen du” lelopean egingo den manifestazioan parte hartzera gonbidatzen zaituztegu. Datorren azaroaren 12an, arratsaldeko 6etan Bilboko Plaza Zirkularrean.

Zer babesten dugu?

Guer erantzukizunak hartzea lehen pertzonan aurremanez. Gure bizitzaren jarduna hartzea, erabakitzen eskuhartzen dugun prozezu ekonomiko, gizarte eta politiko guztietan.

Batzartazuna babezten dugu, erabakitzeko era bidezkoa bezala, benetako iritzibatez eta jakitu baten bidez adostuta, eta hierarkia, sginpidea eta buruzagitza gabe batzarretan ezta horien gainean.

Bizia jarduteko eta saiatzeko beharrezo jotzen ditugun aldaketak burutzeko gure bizitzetan.

Bihurritasuna, gutaz erabakitzeko dinamikak ez gaituelako askatasunera eramaten, hortaz gure boikot jarrera gobernuei bihurritasunaren bitartez.

-Castellano:

El 20 de noviembre será el colofón final a una nueva “fiesta de la democracia”. Durante los dias previos, seguro que recibirás (si no lo has hecho ya) una sobresaturación de información en forma de palabras cuidadosamente seleccionadas por los reyes del marketing político. La puesta en escena también acostumbra a ser espectacular y medida hasta el extremo. Esto sucede en gran medida gracias a los medios creadores de opinión, que ponen toda la carne en el asador estos días en búsqueda de posteriores retribuciones. Todxs participan de la gran tarta electoral.

Todxs intentan marcar la diferencia que les haga dignxs merecedorxs de tu voto, pero todxs son partícipes de la misma farsa. A estas alturas de la película, todxs sabemos que detrás de un/a políticx, aparte de esconderse las ansias de poder llevarse a su casa un gran trozo del pastel económico que supone ostentar un cargo político (por pequeño que este sea), siempre hay un mecenas que sustenta esta práctica.

Lxs políticxs, al fin y al cabo, no son más que los actores principales de esta especie de teatrillo que se celebra periódicamente, dónde “lo que importa no es lo que pase en escena, sino quién maneja los focos”. En este caso, los focos son muchos y de muchos tipos, y los manejan desde grandes grupos macroempresariales hasta insignificantes caciques capaces de apretar las tuercas según el caso. Todxs estamos cansadxs de ver cómo se repite esta práctica basada en las relaciones de poder, año tras año.

Ante este sistema de gobierno que defiende las desigualdades y en el que prima el imperio de lo económico bajo sus múltiples formas y consecuencias -explotación del medio natural, aumento del número de personas presas, explotación laboral, precarización de los puestos de trabajo…-, la coordinadora libertaria de Euskal Herriak (EHKL) hace una llamada a optar por la abstención activa como método de lucha contra un sistema de representación que vemos como una herramienta del capital para perpetuar esta situación.

Asímismo, os invitamos a todxs a participar en la MANIFESTACIÓN que se celebrará enBilbao el 12 de noviembre bajo el lema “Tu voto alimenta el sistema”, y que saldrá a partir de las 18:00 horas desde la Plaza Circular.

¿Qué defendemos?

Asumir nuestras responsabilidades afrontándolas en primera persona. Tomar las riendas de nuestras vidas, decidiendo sobre todos los procesos económicos, políticos y sociales donde participamos. Defendemos el asamblearismo como forma justa de decisión, llevada a cabo por un consenso real y consciente, y sin jerarquía, autoridad o liderazgo en las asambleas ni sobre ellas.

Abstención, para no legitimar las elecciones que nos privan del derecho a decidir por nosotrxs mismxs, limitándonos a unas opciones concretas. Además, nos imponen lo que vote la mayoría y lo que después decida cada partido.

Activa, para practicar e intentar llevar a cabo los cambios que consideremos necesarios en nuestras vidas.

Desobediencia, pues la dinámica de que decidan por nosotrxs no nos conduce a la libertad; de ahí nuestra postura de boicot a los gobiernos mediante la desobediencia.

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La asamblea popular de Busturialdea sigue adelante

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Euskal Herria, Garapena, Gizartea, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , on 2011/07/14 by aselluzarraga

Con dificultades y despacio, pero la asamblea popular de Busturialdea sigue adelante, dispuesta a acercar a la comarca la única que merece llamarse democracia, la organizada por el pueblo mismo en asambleas, horizontalmente, sin liderazgos ni delegacionismo. Sólo falta tu participación, tus ideas y propuestas, para que entre todxs construyamos una Busturialdea más allá del capitalismo y del Estado.

Aquí está la declaración de la asamblea y las bases de funcionamiento, abiertas siempre a modificaciones por consenso de lxs participantes.

BUSTURIALDEA AUZOLANEAN

DECLARACIÓN

Las personas reunidas en esta Asamblea queremos comunicar lo siguiente:

Contexto histórico

Hoy nos hemos reunido en Gernika considerando la importancia y el simbolismo que tienen en la democracia y la libertas histórica de Bizkaia. Aquí, en torno a este árbol se reunían los portavoces de todos los municipios de Bizkaia para hacer llegar la voz de lxs habitantes de sus anteiglesias. Durante los dos últimos siglos, bajo el disfraz de república o de monarquía parlamentaria, el liberalismo hizo desaparecer los consejos abiertos que en algún momento existieron en la mayor parte de los pueblos de Europa y nos ha querido hacer creer que los partidos que funcionan en favor de los intereses económicos y políticos de una minoría son indispensables para el quehacer democrático; al mismo tiempo, bajo el disfraz de las desamortizaciones, han hecho desaparecer las tierras comunales y prevalecer la propiedad privada. A su vez, también se acometió el proceso de uniformar los pueblos bajo ciertos Estados y amoldar toda identidad cultural según los intereses de la oligarquía económica, con sangre y en contra de cualquier principio democrático. Por todo ello, lxs ciudadanxs tenemos muy pocos y escasos medios para participar en la política pública.

A pesar de todo, no hemos perdido el instinto y no han logrado borrar totalmente la memoria histórica. Por ello hemos decidido reunirnos en Gernika, haciendo nuestras las palabras de Iparragirre: “da y extiende tu fruto por todo el mundo”, ya que el fruto que queremos para nosotrxs, la libertad, lo queremos para todos los pueblos y en la misma medida, puesto que creemos en la igualdad y solidaridad de todos los pueblos. En estos momentos que ha comenzado a despertar el sentido de la única democracia auténtica, tomamos el compromiso de no dejar dar marcha atrás a este proceso de asambleas populares y aportar nuestro granito de arena. Hacemos un llamado a todas las personas de Busturialdea, cualquiera que sea su sexo, edad, raza, origen, ideología, oficio…, a formar una asamblea popular y participar en ella activamente. La política, al igual que la economía y la justicia, es responsabilidad de todxs lxs ciudadanxs y nos la han mantenido secuestrada durante varios siglos. Queremos reivindicar que no necesitamos políticxs profesionales.

Declaración

La Asamblea que hemos formado hoy en Gernika es soberana, no está al servicio de ningún partido político, sindicato, movimiento, asociación o cualquier otro tipo de organización, y la conforman individualidades libres, sin aceptar el liderazgo ni la representación por parte de nadie. Su objetivo es recuperar la democracia y en ella buscar y acordar soluciones para todos los tipos de problemas que nos surgen a todos los habitantes de la comarca. Lxs ciudadanxs somos mayores de edad y no necesitamos la tutela de nadie. El saber popular no es la suma del saber de todxs lxs habitantes, sino su multiplicación. Cada ciudadanx es técnicx y especialista del campo que domina. Tan solo necesitamos ese saber y la colaboración para enfrentar los problemas que tenemos y los que puedan surgir .

Para ello nos hemos organizado en asamblea, siguiendo un funcionamiento horizontal, y hemos acordado estos criterios que pueden cambiarse en cualquier momento si esta asamblea así lo decide:

1. La asamblea que creamos es horizontal y soberana, y sólo hace suyas aquellas decisiones discutidas y ratificadas en ella.

2. Aunque la primera se desarrolle en Gernika, puede celebrarse en cualquier municipio de Busturialdea, si la propia asamblea así lo decide, y de cara al futuro la intención es que cada municipio o barrio tenga su propia asamblea soberana. Si eso fuera así, ésta que ahora constituimos solamente serviría para coordinar todas las de la comarca y decidir sobre temas comunes.

3. Las funciones que la propia asamblea considere necesarias se repartirán por sorteo y serán rotatorias, para que nadie se perpetúe en un cargo y evitar toda verticalidad, basándonos en que todxs somos capaces de aprender y realizar cualquier tarea. Las personas que asumen una función no se representarán a sí mismas, sino que se limitarán a cumplir lo decidido por la asamblea dejando al margen los intereses propios, mientras actúe en nombre de la asamblea.

4. En las asambleas se discutirán los temas aportados por lxs habitantes de la comarca, sin prejuicios, límites ni discriminaciones, dentro del espacio de tiempo decidido.

5. En cada asamblea se fijarán los temas a discutir en la próxima y se dirimirán los discutidos en la anterior. Así, se permitirá un plazo razonable para recabar la información más amplia y objetiva sobre los temas a discutir en la siguiente y, tras el debate, habrá un plazo suficiente para que cada participante reflexione sobre lo hablado. El orden del día se expondrá en lugares públicos de todo Busturialdea y en internet, para que todx ciudadanx tenga la posibilidad de prepararse, siempre con el objetivo de garantizar la horizontalidad entre todxs lxs habitantes de la comarca.

6. El objetivo de la asamblea es organizar todos los temas que nos afectan a todas las personas de la comarca, impulsando la igualdad y la libertad al margen del mercado y el capitalismo. Para ello, en la medida de lo posible, la asamblea toma a su cargo las decisiones sobre la gestión de los recursos de la comarca, la producción y el reparto, basándose en el apoyo mutuo y el trabajo comunitario.

7. La asamblea tiene plena libertad para federarse y coordinarse con cuantas asambleas quiera, reservándose el derecho a deshacer en cualquier momento los lazos igual que los ha creado.

8. El idioma de trabajo de la asamblea es el euskera. Aún así, conscientes de que durante siglos han llegado y llegarán a la zona de Busturialdea otras lenguas, se intentará garantizar el derecho a poder utilizar en las asambleas cualquier idioma, para que las lenguas sean vías de comunicación y no obstáculos.

9. En las asambleas puede participar todx habitante de Busturialdea, en igualdad y sin ninguna limitación. Siendo eso así, hacemos un llamado a quienes se consideren inmigrantes para que no se queden al margen y participen activamente en las decisiones para esta sociedad que conformamos todxs. Eso nos enriquecerá a todxs y, en lugar de “integrar” a nadie, nos dará la oportunidad de crear una sociedad integrada.

10. La asamblea apuesta por las vías pacíficas para la resolución de conflictos y reconoce la legitimidad de lxs ciudadanxs para organizarse ante la violencia estructural del sistema.

11. La asamblea intentará siempre tomar las decisiones por consenso pero, para una minoría no imponga el derecho a veto, cuando tal objetivo no sea alcanzado dentro del tiempo que la propia asamblea haya establecido previamente, se utilizarán las mayorías simples o mayorías amplias establecidas por la asamblea en función de la importancia de los temas.

12. El lugar y fecha para celebrar la siguiente asamblea se decidirá en cada asamblea, pudiéndose alargar o acortar los plazos para recopilar información y reflexionar en función de la importancia o urgencia de los temas.

La democracia desnuda

Posted in Anarkismoa, Euskal Herria, Gizartea, Politika with tags , , , , , , , on 2011/05/31 by aselluzarraga

Después de un largo paréntesis aquí vuelvo (tal vez para comenzar otro largo paréntesis, quién sabe), otra vez para desnudar a qué llaman democracia.

Hace poco hemos tenido en algunos territorios de Euskal Herriak elecciones municipales y forales. Al margen de legalidades o ilegalidades de partidos, este año a asomado la cabeza un acontecimiento bastante nuevo, el movimiento popular heterogéneo y amplio que hemos conocido como 15M, que comenzando en Madrid ha llegado también a nosotrxs, basado en la indignación contra el sistema, la horizontalidad y la ausencia de ideología. No voy a presentar ahora ese interesante movimiento que está superando todas las fronteras artificiales, sino la dictadura que desde la infancia nos han hecho tragar bajo el nombre de democracia. Para ello, dejando a un lado siglas de partidos, ya que son lo de menos, tomaré dos casos de ejemplo para desnudar lo que sucede en cualquier rincón del mundo donde gobierne la partitocracia: Bizkaia y Bilbao.

En cuanto a la primera, según los datos oficiales, un partido ha logrado el 38,06% de los votos y, de 51 escaños, 22, a cuatro escaños de la mayoría absoluta. Sin embargo, analicemos los números. En Bizkaia en total 921.383 personas han tenido derecho a votar. De ellas, 216.273 han votado a la fuerza ganadora. Eso, empleando matemática simple, significa el 23,64% de quienes tenían derecho de voto, es decir, ni siquiera un cuarto de lxs posibles votantes han optado por el ganador. Aún así, al conformar las Juntas Generales, tomarán el 43,14% de los escaños. Quienes han optado por la abstención, por otro lado, han sido 331.999 personas, osea,  el 36,03% de quienes tenían derecho a votar. Si les sumamos quienes han votado nulo o en blanco, son 351.353, es decir, el 38,33% de lxs posibles votantes, 135.080 personas más que la fuerza ganadora. Está claro que quienes no tienen nada que ver con los partidos, si aplicáramos la ley D’Hont, tendrían mayoría absoluta en las Juntas Generales y a ellxs correspondería formar gobierno.

Lo de Bilbao es aún más grave. Ahí, 277.999 personas han tenido derecho a votar. Ahí nos dicen que un partido ha logrado la mayoría absoluta, obteniendo el 44,96% de los votos. Sin embargo, los votos obtenidos son 74.302, si mis matemáticas no fallan, el 26,73% de quienes tenían derecho de voto. Quienes han optado por la abstención, en cambio, han sido 108.039 personas, el 38,86% de lxs posibles votantes. Como anteriormente, si a ellxs les sumamos quienes han votado nulo o blanco, tenemos 112.72 personas, osea, el 40,55% de quienes tenían derecho a votar. ¿Hace falta explicar más? En Bilbao, llaman MAYORÍA ABSOLUTA a que un partido consiga el apoyo de un cuarto de lxs votantes, y así gobernará dicho partido,  gracias al poder que la partitocracia, invento muy apropiado para algunxs, le ha otorgad, tomando decisiones que afectarán a los otros tres cuartos, también al 40,55% que ha decidido de una manera o de otra dar la espalda a su sistema.

Por supuesto, en tales datos hemos dejado a un lado la población que el sistema no contabiliza, a quienes ni siquiera tienen derecho a votar, a pesar de que a menudo sean quienes más van a sufrir las decisiones tomadas por esas minorías absolutas (lxs inmigrantes, por ejemplo).