terrorismo -en artxiboa

Estatu terrorismoaren aurrean, elkartasuna – Ante el terrorismo de Estado, solidaridad

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Komunikabideak with tags , , , , , , , , , on 2014/12/23 by aselluzarraga

1453495_1003738769652704_5429370463898324840_nTxile eta Espainiako gobernuek gerra zahar bera birrasmatu eta koordinatzea erabaki dute, ideologia baten aurkako gerra, hain zuzen ere. Hemendik, elkartasun osoa biktima zahar eta berriekin. Hona egoera ezin hobeto azaldu duten testu batzuk:

Los gobiernos de Chile y España han decidido reinventar la misma vieja guerra, guerra contra una ideología. Desde aquí, toda la solidaridad hacia las nuevas y viejas víctimas. En estos enlaces se encuentran textos que explican la situación perfectamente:

http://www.cuartopoder.es/tribuna/2014/12/17/ayer-fueron-los-anarquistas-manana-puede-ser-usted/6589

http://www.portaloaca.com/opinion/9773-que-hay-detras-de-la-operacion-pandora.html

http://www.portaloaca.com/articulos/anticarcelario/9787-pandora-encarcelada.html

http://metiendoruido.com/2014/12/la-caja-de-pandora-y-el-cajon-de-sastre-del-antiterrorismo-espanol/

http://lahaine.org/eN4W

stop_pandora01Eta egoera horretan daudenetako baten batentzat baliagarria balitz, nire esperientzia halako kasu batean:

Y por si a alguna de las personas en esta situación le sirviera, mi experiencia en un caso de este estilo:

http://www.ddtbanaketak.com/producto/los-buenos-usan-paraguas-asel-luzarraga/

http://sorginkale.wordpress.com/2014/06/02/ya-la-venta-el-nuevo-librocd-coeditado-por-sorginkale-los-buenos-no-usan-paraguas-de-asel-luzarraga/

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Garrasi bat Gazatik – Un grito desde Gaza

Posted in Errepresioa, Gizartea, Politika with tags , , , , , , , , , , on 2011/01/04 by aselluzarraga

Alasbarricadas-en argitaratutako testu honek albistegi guztiek baino gehiago diosku Gazan bizi duten hondamendiaz. Garrasi etsia da baina, aldi berean, aldaketarako itxaropena gorde duena. Gazako gazteek ez dute inoren morroi izan nahi…

Este texto publicado en Alasbarricadas nos cuenta más que todos los noticieros sobre la desolación que viven en Gaza. Es un grito desesperado pero, al mismo tiempo guarda la esperanza para el cambio. Lxs jóvenes de Gaza no quieren ser siervos de nadie…

La juventud de Gaza explota

Que se joda Hamas. Que se joda Israel. Que se joda Fatah. Que se joda la ONU y la Unrwa. ¡Que se joda América! Nosotros, los jóvenes de la franja de Gaza, estamos hasta los cojones de eso de Israel, del Hamas, de la ocupación, las violaciones permanentes de los derechos del hombre y de la indiferencia de la comunidad internacional. Queremos gritar, romper el muro del silencio, de la injusticia y de la apatía lo mismo que los F16 israelíes hacen con la barrera del sonido por encima de nuestras cabezas, aullar con toda la fuerza de nuestras almas para expresar toda la rabia que esta situación podrida nos inspira. Somos como piojos apretados entre dos uñas, vivimos una pesadilla dentro de otra pesadilla. No queda espacio para la esperanza, ni hueco para la libertad. No podemos caer más en la trampa, en esta confrontación política permanente, y noches más negras que el hollín bajo la amenaza de los aviones de caza que giran encima de nuestras casas, con campesinos inocentes que son disparados simplemente porque van a cuidar sus campos en la zona “de seguridad”; hartos de barbudos que se presentan cargados de armas y abusan de su poder, encarcelando los jóvenes que tienen sus ideas, y del muro de la vergüenza que nos corta además del resto de nuestro país y nos encierra en una faja de terreno del tamaño de un sello.

Estamos hartos de ser retratados como terroristas, fanáticos nacidos con explosivos en nuestros bolsillos y el mal en nuestro ojos; hartos de la indiferencia que encontramos por parte de la comunidad internacional, los llamados expertos en asuntos urgentes y resoluciones rápidas pero cobardes para reforzar cualquier cosa con la que estan de acuerdo; estamos hartos y cansados de vivir una vida de mierda, siendo hechos prisioneros por Israel, el Hamas dandonos palizas y completamente ignorados por el resto del mundo.

Hay una revolución que bulle en nosotros, una indignación enorme que acabará por demolernos si no encontramos el medio de canalizar esta energía inmensa para devolver en causa el statu quo y darnos un poco de esperanza. El último golpe que todavía agravó nuestra frustración y nuestra desesperación se produjo el 30 de noviembre, cuando milicianos del Hamas desembarcaron en la sede de Sharek Youth Forum (http://www.sharek.ps) una organización juvenil muy activa en la franja de Gaza) con sus fusiles, sus mentiras y su agresividad. Echaron a todo el mundo afuera, detuvieron y encarcelaron a varias personas, impidiéndole a Sharek de perseguir sus actividades; algunos días más tarde, manifestantes reagrupados delante de la sede de Sharek fueron agredidos, pegados y por algunos encarcelados.

Verdaderamente estamos viviendo una pesadilla dentro de otra pesadilla. No es fácil encontrar las palabras para describir la presión que se ejercita sobre nosotros. Difícilmente sobrevivimos a la operación “Plomo endurecido ” de 2008-2009, cuando Israel nos molió a palos eficazmente, destruyó millares de viviendas y todavía más vidas y sueños. No acabaron con Hamas como era su intención pero nos asustaron para siempre y distribuyeron el síndrome del “estrés post-traumático” a cada uno de nosotros, porque no teniamos a donde ir para huir de las bombas.

Somos una juventud con un peso en el corazón. Llevamos en nosotros un peso que nos agobia tanto que nos impide admirar la puesta del sol: ¿cómo podríamos, mientras nubes oscuras cierran el horizonte y memorias horrorosas pasan en nuestros ojos cada vez que los cerramos? Sonreímos para esconder el dolor, nos reímos para olvidar la guerra, guardamos la esperanza para no suicidarnos aqui y ahora. Durante la guerra, tuvimos el inconfundible sentimiento de que Israel quería borrarnos de la faz de la tierra. Durante esos últimos años, Hamas hizo todo lo posible para tomar el control de nuestros pensamientos, de nuestro co
mportamiento y aspiraciones. Somos una generación de jóvenes utilizados para enfrentarse a los misiles, perseguir lo que parece ser una misión imposible de tener una vida normal y saludable y somos apenas tolerados por una organización tentacular que se extendió a través de nuestra sociedad, como un cáncer malicioso determinado a destruir en su propagación todas las células vivas, pensamientos y sueños, tanto como paralizar a cada uno de nosotros haciendo reinar el terrorismo. Y todo esto llega a la prisión que se hizo la franja de Gaza, una prisión impuesta por un país que se pretende democrático.

De nuevo la historia se repite en toda su crueldad y nadie parece preocuparse. Tenemos miedo. Aquí, en Gaza, tenemos miedo de ser encarcelados, interrogados, pegados, torturados, bombardeados, matados. Tenemos miedo de vivir, porque cada paso que hacemos debe ser cuidadosamente considerado y bien pensado, porque hay obstáculos por todas partes, no nos podemos mover como queramos, ni decir lo que queremos, ni hacer lo que queremos, a veces incluso no podemos pensar lo que queremos, porque la ocupación coloniza nuestros cerebros y nuestros corazones, y es tan horrible que nos daña y nos da ganas de derramar lágrimas inagotables de frustración y de rabia.

No queremos odiar, no queremos sentir todos esos sentimientos, ya no queremos ser víctimas. ¡Basta! Basta de dolor, lágrimas, sufrimiento, controles, limitaciones, de justificaciones injustas, terror, tortura, excusas, bombas, noches sin dormir, de civiles matados, memorias negras, de futuro sombrío, presente desesperante, de políticas insensatas, políticos fanáticos, tonterías de religión, basta de encarcelamiento! Decimos BASTA! ¡Esto no es el futuro que queremos!

Tenemos tres exigencias: queremos ser libres, queremos tener la capacidad de vivir una vida normal. Queremos paz. ¿ Quizás sea pedir demasiado? Somos un movimiento pacifista formado por jóvenes de Gaza y simpatizantes de cualquier otra parte que no descansará mientras la verdad sobre Gaza no sea conocida por el mundo entero, y hasta tal punto que la complicidad tácita y atronadora indiferencia ya no sean aceptadas.

¡ Este es el manifiesto de la juventud de Gaza para el cambio!

Vamos a comenzar por destruir la ocupación que nos asfixia, por liberarnos del encerramiento mental, por recobrar nuestra dignidad y la estima de nosotros mismos. Guardaremos la cabeza alta aunque encontremos resistencia. Trabajaremos de noche y de día para cambiar las miserables condiciones en las que vivimos. Allí dónde nos topemos con paredes, construiremos sueños.

Solo esperamos que ustedes – sí, ustedes, que están leyendo estas líneas ahora mismo! – nos apoyen. Para saber de qué manera, por favor escriban en nuestro muro o pónganse directamente en contacto con nosotros :freegazayouth@hotmail.com

Queremos ser libres, queremos vivir, queremos la paz.

JUVENTUD DE GAZA LIBRE!

http://www.facebook.com/pages/Gaza-Youth-Breaks-Out-GYBO/118914244840679

Etengabeko Estatu terrorismoa – El perpetuo terrorismo de Estado

Posted in Errepresioa, Gizartea, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , , on 2010/10/31 by aselluzarraga

Hona Kaosenlared-etik hartutako beste informazio latz bat. Baina egon lasai, munduak ez du ezer egingo Kolonbiako Estatu terrorismoa geldiarazteko. Ez, AEBren Estatu bezeroa den bitartean, behintzat.

He aquí otra dura información tomada de Kaosenlared. Pero tranquilxs, el mundo no hará nada para detener el terrorismo de Estado de Colombia. No, al menos, mientras sea un Estado cliente de los EEUU.

El Estado colombiano secuestra, viola y asesina a niños en Arauca. Terrorismo de Estado es esto. URGE Solidaridad

Hay que ser claros: estos crímenes ocurren en el contexto de una política de guerra sucia, en la cual el Estado colombiano ha dado rienda suelta a toda clase de atrocidades…

niños violados y asesinados por el ejército. El ejército comete estos crímenes a sus anchas en un país en que reina Terrorismo de Estado

El Estado colombiano secuestra, viola y asesina a niños en Arauca
José Antonio Gutiérrez D.
Rebelión
Mientras la comunidad internacional y los politólogos colombianos están encantadísimos con el “aire fresco” que supuestamente dizque se respira en la Casa de Nariño, ya que el presidente Santos ha prometido que su gobierno respetará los derechos humanos, el Estado colombiano secuestra, tortura y abusa sexualmente a niños en Arauca. 

El día 14 de octubre, en el Municipio del Tame, Departamento de Arauca, tres niños, Jefferson Jhoan Torres Jaimes (de 6 años), Jimmy Ferney Torres Jaimes (de 9 años) y Jenny Narvey Torres Jaimes (de 14 años), fueron secuestrados en su finca por soldados de la Octava división del Ejército colombiano, mientras su padre José Álvaro Torres se encontraba en labores agrícolas. Luego del plagio, los niños sufrieron horrendas torturas, fueron violados (hay evidencia de semen y marcas de abuso sexual en sus cuerpos y ropas) y luego asesinados por degollamiento con armas blancas (machetes). Sus cuerpos, posteriormente fueron arrojados a una fosa común.

Hasta la fecha, se ha encontrado sangre en los morrales de siete de los sesenta soldados de esa unidad móvil, que se encuentran bajo investigación. O sea, estamos hablando de un crímen monstruoso, premeditado, organizado por estas bestias uniformadas que se creen omnipotentes gracias la política belicista del gobierno colombiano, alimentado generosamente por los dólares de Estados Unidos y con asistencia de Israel y de la Unión Europea entre otros. Bestias que arrebatan a un padre lo más precioso que tiene, sus hijos, para darse ellos unos cuantos minutos de sádico y enfermo placer.

Hay que ser claros: estos crímenes ocurren en el contexto de una política de guerra sucia, en la cual el Estado colombiano ha dado rienda suelta a toda clase de atrocidades para lograr “éxitos militares” y ha naturalizado así toda clase de agresiones contra el pueblo. 

Crímenes como este, por lo demás, no son excepcionales. En la misma zona, los vecinos denuncian que el día 2 de octubre, una niña de 13 años fue secuestrada por militares y luego abusada sexualmente. Podrá decirse en este caso la menor no fue asesinada, pero con la violación siempre se mata una parte de la humanidad de un ser humano, esa niña puede decirse que también ha sido asesinada pues jamás volverá a ser la misma. Donde quiera que se asienten las tropas del Ejército en las comunidades, se han registrado casos de violencia sexual, muchas veces contra menores de edad, de manera sistemática y generalizada. Estos casos son invisibilizados, en parte por el temor a la represalia o a la estigmatización social en caso de denuncia, en parte por una estrategia deliberada de silenciar la realidad del conflicto. Pero ahí está la realidad del conflicto colombiano, donde el Estado, pese a intentar presentarse como un actor neutral, como una “democracia asediada” por “violentos”, juega un rol fundamental y es el actor principal de la guerra sucia, sea mediante sus agente directos (fuerza pública) o mediante sus agentes indirectos (paramilitares). Dentro de esa guerra sucia, la violación es un arma de guerra más. También lo es el asesinato de menores.

¿Cómo olvidar el horror de San José de Apartadó, cuando en febrero de 2005 los paramilitares, con plena complicidad del Ejército Nacional (Brigada XVII), esos “héroes” exaltados día y noche por los violentólogos en los estudios televisivos, asesinaron a sangre fría a tres niños de 21 meses, 5 y 11 años, respectivamente?

¿Cómo olvidar masacres como El Salado, Mapiripán, Trujillo, entre cientos de otras masacres, donde el Ejército y los paramilitares actuaron de la mano, y en las cuales cuales miles de personas fueron asesinadas y violadas, entre ellas varios menores de edad?

¿Cómo olvidar los cientos de fosas comunes que aparecen día a día con menos de edad e incluso bebés, mutilados por machetes?

¿Cómo olvidar a los cerca de 3.000 “falsos positivos”, jóvenes que han sido secuestrados y asesinados a sangre fría por el Ejército, para luego ser presentados como guerrilleros abatidos en combate, y así recibir prebendas y promociones?

Como gran cosa, el gobierno dice, por boca del Ministro del Interior y Justicia, Germán Vargas Lleras, que este crímen de lesa humanidad no será juzgado en cortes marciales sino civiles, porque “estos hechos no se pueden considerar actos del servicio y el conocimiento y la investigación de los mismos debe ser adelantada por la justicia ordinaria”… ¡hombre, qué alivio! Entonces el caso queda, en última instancia, en manos del Fiscal General Guillermo Mendoza y del Procurador Ordoñez, jueces de bolsillo del régimen que no han hecho nada sustantivo por los casos de los falsos positivos y que han garantizado el continuismo de la impunidad que, tras décadas de terrorismo de Estado, recubre al 98% de los crímenes graves contra los derechos humanos. El Procurador Ordoñez, el mismo que, sin ninguna prueba, ha destituído e inhabilitado a Piedad Córdoba, una de las pocas parlamentarias que aún se atrevían a salirle al paso a la política guerrerista del gobierno, mientras que absuelve o pide absolución para reconocidos parapolíticos como Ciro Ramírez, Alvaro Araújo, Mauricio Pimiento, o a connotados violadores de derechos humanos como el Coronel (R) Plazas Vega.

Por su parte, en una declaración completamente orwelliana, el vice-presidente Angelino Garzón ha declarado que si “están involucrados militares (…) lo que han hecho es una ofensa al Estado colombiano”. O sea, lo más grave no es el asesinato, la violación, el secuestro, la desaparición, sino que el daño a (lo poco que queda de) presitigio del Estado colombiano. Lo único que importa es el Estado, que suplanta al ser humano, que está por encima de todo, que absorve y sofoca toda la vida social, que es ante el único que, a fin de cuentas, deberán rendir cuenta los militares.

Saldrán los de siempre, los rapsodistas del Estado terrorista, los encubridores de los crímenes perpetrados por las obscuras fuerzas del control social mediante la “estrategia de noche y niebla”, a decir que estos soldados son “manzanas podridas”, que no “representan los valores del Estado colombiano”. ¡Curiosamente, esta misma gente, cada vez que la insurgencia asesina a un civil, no se cuestionan si ese acto se ajustó a los valores o principios del movimiento guerrillero o si a lo mejor no son tal vez manzanas podridas en las filas rebeldes! Claro que no. En esos casos no hay espacio para la duda y se condena, sin más a la insurgencia. Pero cuando los actos terroristas son cometidos por el Estado, entonces ahí si se puede hacer toda clase de contorsiones argumentativas para justificar al Estado como una entidad inmaculada, más allá del bien y el mal, como una entidad metafísica definida por ciertos “valores” inherentes y no por su propia práctica.

Al Estado colombiano, a ningún Estado, no lo definen sus supuestos “valores” sino sus actos. Y acá hay que ser claros: el Estado colombiano es un Estado terrorista, que secuestra, desaparece, asesina, forma escuadrones de la muerte, desplaza, fumiga (envenena), bombardea, amenaza, acosa, espía, organiza arrestos masivos (pescas milagrosas del Estado), tortura.

Los soldados de la Octava División en el Tame, actuaron como agentes del Estado, fueron representantes del Estado, al igual que miles de otros soldados que, representando al Estado, participan de la guerra sucia y de toda clase de abusos sistemáticos contra la población civil. Estos soldaditos no son casos excepcionales, sino que la materialización, en carne y hueso, de una política contrainsurgente que ha naturalizado toda clase de violencia contra las personas. Esa es la cara del Estado que en amplias regiones rurales de Colombia se enfrenta día a día. Los soldados de Tame son el Estado colombiano.

El monstruoso crímen de Tame nos horroriza, pero sabemos que del Estado colombiano se puede esperar de todo, aún lo inimaginablemente espantoso, como lo ha demostrado lo poco que se sabe gracias a las versiones libres de los jefes paramilitares.

Que lo sepan muy bien todos aquellos que andan con los cuentos chinos del “aire fresquitico”, con eso de que este gobierno “respeta los derechos humanos”. Que lo sepan muy bien: el Estado colombiano secuestra, asesina y viola a niños. Mal rayo nos parta si algún día olvidamos este crímen.

José Antonio Gutiérrez D.
28 de Octubre, 2010

Ver reporte de Noticiero UNO:  http://terratv.terra.com.co/Noticias/Noticias-Uno/5499-249359/Miembros-del-Ejercito-habrian-asesinado-a-3-ninos-en-Arauca.htm

Azalea Robles en Kaos en la Red

Zer gertatzen da Kolonbian? – ¿Qué sucede en Colombia?

Posted in Ekonomia, Errepresioa, Gizartea, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , on 2010/03/22 by aselluzarraga

Latinoamerikako egoerarik larrienetakoa, hain zuzen ere. Horregatik, “eman ta zabal zazu”.

La imagen del Terrorismo de Estado en Colombia: ayuda a difundirla. Rompamos el silencio que sustenta al genocidio!

El Terrorismo de Estado en Colombia ha desaparecido a más de 50.000 personas, ha desplazado de sus tierras a más de 4,5 millones de personas, mediante sus militares y su Herramienta paramilitar.

imagen de Areito, contexto Azalea Robles
www.kaosenlared.net/noticia/imagen-terrorismo-estado-colombia-ayuda-difundirla-rompamos-silencio-s

<!– –>La imagen del Terrorismo de Estado en Colombia: ayuda a difundirla, Rompamos el silencio que sustenta al genocidio!

7.500 presos políticos en Colombia, son completamente invisibilizados por los mass media…. Son sindicalistas, estudiantes, maestros, campesinos, ecologistas, todos ellos del pueblo, encarcelados en su mayoría bajo burdos montajes judiciales y condenados por “terrorismo”… La cantidad de presos políticos en Colombia es escandalosa, y sus condiciones de vida son infrahumanas, ya que el Estado colombiano es unos de los principales Estados torturadores en el mundo (OMCT). Pero la   subvaloración mediática de estos miles de presos políticos, ha domesticado incluso las mentes de personas de “izquierda”, que no los reclaman debidamente.

·                El Terrorismo de Estado en Colombia ha desaparecido a más de 50.000 personas(1). El Terror Estatal ha desplazado de sus tierras a más de 4,5 millones de personas, mediante sus militares y su Herramienta paramilitar, así ha ofertado las tierras vacías de habitantes y reivindicaciones a las multinacionales y al agro-industrial.

La CIA mantiene al criminal Estado colombiano(mediante planes sistemáticos de exterminio de la oposición, como el plan “LASO” o el plan “Baile Rojo”); la oligarquía colombiana y las multinacionales tienen a ese Estado como su instrumento para viabilizar el saqueo, acallando resistencias y reivindicaciones sociales; y el dinero del narcotráfico es co-gestionado por la oligarquía paramilitar de Colombia y la CIA…con ese ingreso financian las masacres contra la población colombiana (porque además del dinero público de los impuestos del pueblo, hacen falta sumas rápidas en ciertas operaciones del Terrorismo de Estado, y la gestión del narco da esos réditos). La CIA a su vez, usa los dineros del narco para financiar sus operaciones encubiertas contra los demás pueblos que busquen liberarse: golpes de estado (el caso más reciente siendo Honduras), desestabilización y financiación de paramilitarismo contra el proceso de emancipación de Venezuela, paramilitarismo contra la resistencia en Honduras, reactivación de terror paramilitar en Perú(particularmente en las zonas de alto interés para las empresas mineras),inyección de Maras y estructuras destinadas a la desintegración social en Centro-América, coordinadas en Guatemala por las sanguinarias PAC de Ríos Montt, etc.

Ayuda a denunciar al Terrorismo de Estado en Colombia, que perpetúa el genocidio contra el pueblo, gracias al silencio y a su mascarada de “democracia”.

Notas:

(1) Terrorismo de Estado, 50.000 desaparecidos en Colombia: http://justiciaypazcolombia.com/50-000-personas-desaparecidas-en

Azalea Robles en Kaos en la Red