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El Mundial como escaparate de una escala de posturas

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2014/07/11 by aselluzarraga

Estos últimos meses Facebook se ha convertido en un interesante marco donde, con la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014 como telón de fondo, se cruzan en monólogos más que diálogos distintas visiones y sentimientos en torno a este evento y sus significaciones. Hablo, por supuesto, desde las miradas abiertamente disidentes al sistema, no me interesan tanto los discursos de quienes, desde la derecha o la izquierda, sintonizan con el acomodamiento a la realidad o su simple “mejora”. Tampoco me interesan los discursos meramente oportunistas o populistas que se desatan a favor o en contra, sino a aquellos que parten de una postura genuina, sea de un signo o de otro. A estos discursos cruzados en el mundo virtual, por supuesto, se suman los que se producen en el mundo real, en él, sí, escenificando algo más parecido a un diálogo.

Después de tiempo observando y participando en esta pugna discursiva, creo distinguir más o menos cuatro líneas de comportamiento-razonamiento, que, por supuesto, admiten toda una escala de tonos intermedios y que, probablemente, no sean posturas fijas en todas las personas que asumen una u otra postura. Sin duda, todas ellas formas legítimas y reales de vivir una situación que, queramos o no, nos acompaña cada día, al menos por una temporada, al tiempo que en cierta medida nos define públicamente. Trataré de caracterizar esas cuatro líneas, reconociendo la subjetividad, al ser en esto juez y parte. Cada cuál verá si se ve reflejade en alguna de ellas, mi intención es más comprenderlas que valorarlas. Es probable que en otras latitudes estas posturas no sean tan patentes, no sé si en muchos lugares se da una polarización tan apasionada como la que se vive en Argentina en torno al “deporte rey”.

La primera viene a representar a aquellas personas que, independientemente de si les gusta el deporte o no, sea practicarlo, sea sumarse como espectadoras, en general y en este caso específico el fútbol, asumen todos los días del año, y año tras año, que cualquier megaevento deportivo, cualquier espectáculo de masas de este tipo, sea la liga profesional de fútbol, de baloncesto, de baseball… de cualquier país, sean unas Olimpiadas, sea un torneo de tenis como Wimbledon o Roland Garros, sea, por supuesto, una Copa Mundial de Fútbol, no es una manifestación deportiva, sino un espectáculo que lleva aparejado todos los valores del sistema capitalista, un culto a una forma de vida, a un tipo de cuerpo, al “éxito” como meta suprema, a la competitividad como máximo valor humano, al consumo y la publicidad de las marcas más explotadoras del planeta desde el punto de vista social y medioambiental… Un espectáculo que hoy en día cumple una función fundamental de válvula de escape frente a la miseria diaria, de adoctrinamiento y de anestésico social. El consabido pan y circo que ya aplicaba con mucho éxito el Imperio Romano. Estas personas, de una manera o de otra, se plantan, denuncian, se organizan año tras año frente a los distintos tipos de males sociales que observan o padecen, sea con relación a tales espectáculos deportivos o no, su labor es incesante y, obviamente, cuando se producen eventos de esta magnitud, no sólo no decae, sino que se triplica, y a esa labor diaria se suma la expresa denuncia del agravamiento de atropellos y lacras que llevan aparejados los preparativos y el discurrir de los mismos. Cuando la efervescencia pasa, continúan con la misma labor dedicando, obviamente, menos cuerpo a la denuncia de los efectos “colaterales” de dichos megaeventos.

En la segunda se situarían quienes, aún reconociendo la esencia capitalista mafiosa y perversa del deporte-espectáculo, en general disfrutan en algún nivel de la visualización de su manifestación profesional diaria, no mantienen una postura beligerante continua, pero sí consideran que algunos eventos concretos, como puede ser el caso de la Copa del Mundo de Fútbol Brasil 2014, llevan al extremo sus efectos nocivos, se sienten convocades por el recrudecimiento de la represión, el mayor empobrecimiento de las clases mas vulnerables y expuestas a los tejemanejes de las elites deportivas y de los sectores turísticos y grandes marcas que engrosan sus cuentas al amparo de estos megaeventos, ven con preocupación el ascenso del patriotismo y de la xenofobia que se manifiesta en torno a campeonatos donde se ensalzan los colores identitarios de cada Estado representado en la contienda, y consideran que es una obligación de conciencia no tomar parte activa ni pasiva en el fomento de tal megaevento y sí tomar una posición activa en su denuncia. Esta actividad de denuncia y este boikot activo se suma a una actitud diaria mantenida en el tiempo, existan o no tales megaeventos deportivos, de lucha, denuncia y actividad contra las diferentes manifestaciones opresivas y represivas del sistema, y consideran que esa actividad, al ser estos momentos aprovechados por los distintos Estados para apretar aún más la soga en torno al cuello de las clases explotadas, al ser más intensos los atropellos que a diario se cometen, la escalada en la explotación sexual, el vaciamiento sistemático de barrios marginales y criminalizados con vistas a la mayor especulación inmobiliaria, la “limpieza” de las calles, la desviación de una parte aún mayor de plusvalía sustraída al pueblo hacia fines corporativos, aprovechando estas fechas para realizar aquello que realmente se quisiera poder hacer cada día pero que fuera de estas ocasiones resultaría mucho más visible y encontraría mucha más oposición también por parte de quienes no se ven directamente afectades, que esa actividad, digo, debe ser en la misma medida acrecentada, dando visibilidad diaria a todo lo que las instituciones gobernantes desearían ocultar. Una vez superadas estas fechas, esas personas continuarán viendo eventos deportivos, aunque puedan hacerlo desde una mirada crítica, y continuarán con sus actividades de lucha/denuncia diarias.

En un tercer lugar se encontrarían quienes, siendo personas apasionadas de los espectáculos deportivos, son conscientes de que estas fechas son aprovechadas por los distintos gobiernos e instituciones para colar medidas que en otras fechas pasarían menos inadvertidas, para aumentar la represión, para llevar adelante todas esas campañas descritas anteriormente, pero también piensan que las cosas no van a cambiar por ver o no unos partidos, no están dispuestas a privarse de un espectáculo que disfrutan, pero entienden perfectamente toda la crítica que reciben y consideran positivo y necesario que todo aquello denunciable sea denunciado. Algunas de ellas ven los espectáculos sin mala conciencia, disocian la denuncia activa de su derecho a entretenerse, y puntualmente se pueden sumar a algunas campañas divulgativas de los males que el megaevento internacional trae aparejado. Otras pueden sentir cierta mala conciencia por no ser coherentes con lo que piensan, pero, como con tantas cosas hacemos todes, asumen esa incoherencia y conviven con ella, entendiendo también la postura de quienes van más allá y comprendiendo que su labor de crítica y denuncia es necesaria. Su actividad militante, su lucha y/o denuncia diaria contra las distintas manifestaciones de la opresión, puede verse o no interrumpida o mermada durante estas fechas, y continuará sin duda una vez superadas.

Por último, un cuarto grupo vive los eventos deportivos, en este caso concreto el fútbol, con pasión e intensidad a diario, puede ser consciente de algunas de las lacras que arrastra, pero lo disocia de su pasión y, ante todo, quiere poder seguir disfrutando sin problemas de conciencia, sin sentirse culpable por hacerlo. Estas personas, que en otros ámbitos y en otras fechas pueden ser sumamente críticas y combativas, se llegan a sentir agredidas o al menos cuestionadas por las críticas y denuncias que recaen sobre su deporte favorito y, así como pueden ser tremendamente ácidas y activas contra otras cuestiones, se sienten realmente incómodas cuando lo tocado es algo que llevan muy adentro. Así, durante estas fechas sienten como un ataque casi personal que cualquier mal del mundo se difunda asociado el megaevento deportivo del que tanto disfrutan, sufren que otras personas apelen a su conciencia y sienten que por el mero hecho de ver y disfrutar un partido, quienes denuncian y critican lo que esas fechas llevan aparejado están directamente acusándolas de complicidad, se sienten señaladas. Su reacción, por tanto, es de defensa y contra-ataque. Defienden su derecho a disfrutar del espectáculo deportivo, argumentan sobre el significado que para millones de personas puede tener un triunfo histórico, no se inquietan por las manifestaciones de patriotismo aunque el resto del año y mientras no existen esos eventos puedan ser antifascistas y anti-nacionalistas, tampoco por la significación económica que todo ello trae aparejado, y defienden a capa y espada tal deporte mientras, además, muestran manifiestamente su enojo contra quienes de una manera o de otra lo ponen en cuestión. Es decir, ante todo, no quieren que nada ni nadie les agüe la fiesta y lucen su capacidad argumentativa para relativizar o ridiculizar cualquier crítica, algunas personas con más vehemencia y agresividad, otras más conciliadoramente, según cada talante o forma de vivirlo. Especialmente, entienden tal evento como una forma colectiva de disfrutar, y sienten que en ella se manifiesta un sentir popular que debe ser respetado. Las críticas las viven como una forma de falta de empatía hacia los millones de personas que sólo tienen una ocasión de celebrar algo así una vez cada cuatro años y, por tanto, toman las críticas como una falta de respeto hacia esas personas que ellas aman y con las que se sienten identificadas, ya que además de disfrutar el deporte en sí, disfrutan de esta alegría -o tristeza- colectiva. Mientras el evento dura, pueden suspender sus habituales actividades de lucha y/o denuncia o continuar con ellas con mayor o menor intensidad, y pasado el evento, sin duda, seguirán siendo las personas críticas con el sistema y combativas que eran antes.

Como digo, entre esos extremos hay una infinidad de matices y hay muchas personas que, simplemente, no se manifiestan en ningún sentido respecto a este particular. Por la razón que sea, prefieren mantenerse ajenas a la polémica o dar su punto de vista en círculos más reducidos y de confianza.

Sin duda, es natural que esto pase, y seguramente también sano. Una cuestión tan aparentemente -al menos para muchas personas- poco ligada a la lucha contra el sistema como un mundial de fútbol, permite mirarnos hacia adentro y hacia afuera, reconocernos, asumir que incluso entre quienes a diario nos sentimos muy cercanes existen en cuestiones como ésta, o como muchas otras quizá menos visibles, grandes diferencias. Y es natural y sano que así sea, por el bien de la riqueza individual y colectiva. Lo razonable es que, después de putear durante una buena temporada, el final del megaevento devuelva las aguas a su cauce y en las luchas diarias que nos unen sigamos juntes. Lo razonable también es que nadie se vea obligade por presión social de ningún tipo a callar lo que realmente siente o piensa y que, sobre todo, la sana cultura de la crítica y la autocrítica no decaigan tampoco estos días. La autocensura es el primer enemigo contra la libertad de conciencia.

Y estas posturas aquí dibujadas seguramente se podrían dar con otros tipos de eventos, aunque es muy probable que no con la misma pasión y tal vez no con la misma exhibición social de algunas de ellas. Habrá quienes combatan los cánones impuestos de belleza y la presión que el sistema ejerce sobre los cuerpos femeninos y masculinos todos los días de su vida. Habrá quién entienda lo pernicioso del modelo cultural, económico y social de las pasarelas de moda y los certámenes de miss y míster universo, lo critique abiertamente, aunque reconozca que su vista se recrea cuando tiene ante sí cuerpos masculinos y/o femeninos reflejo de unos cánones concretos de belleza paseando ligeros de ropa y, tal vez por coherencia, se autoimponga la disciplina de abstenerse de ello. Estarán quienes son crítics con los modelos de belleza, pero en la intimidad, sin hacer gala de ello y conscientes de su incoherencia, no quieran privarse de ver esos certámenes. Y estarán quienes disocien la lucha contra la mercantilización del cuerpo humano y contra los modelos patriarcales de su derecho a ver apasionadamente un pase de modelos o un concurso de misses o misters y se sienta cuestionades cuando a su alrededor personas que llevan su mirada más allá lancen sus críticas y ataques contra tales eventos. Por supuesto, a alguna persona apasionada del fútbol le parecerá totalmente fuera de lugar la comparación, y es que, para algunas personas, el fútbol siempre será otra cosa…

Cuando los gobiernos “progres” son el mejor recurso del imperialismo

Posted in Anarkismoa, Antimilitarismoa, Drogak, Ekonomia, Gizartea, Ironia, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/30 by aselluzarraga

(Euskera)

Me rompen bastante las bolas los aplausos y alabanzas que los gobiernos progres y supuestamente anti-imperialistas de Latinoamérica reciben en las redes sociales y en tantos ambientes “izquierdistas”. A decir verdad, el imperio no podía haber pensado un modo más perfecto para poder llevar a cabo todos los imprescindibles planes que tiene en la región. No hay mejor manera para ejecutar en silencio y sin apenas protesta -o silenciando y reprimiendo a palos, entre los aplausos de muches progres, la poca protesta que hay, tratándola de “gorila”, de hacerle el juego a la derecha, y todo ese discurso tan conocido como eficaz- proyectos que de otra manera concitarían enorme resistencia social.

Latinoamérica,  para el “norte global” o para el “primer mundo”, osea, para los Estados Unidos, Europa, Japón y ahora, cada vez más, para China, ha sido una fuente inagotable de recursos básicos desde que cayó en manos europeas. Desde entonces, como todes sabemos -o debiéramos saber-, a base de expulsar, tomar esclaves -o “proletarizar”, si aceptamos el eufemismo- o exterminar por la fuerza, por la pólvora o, últimamente, con agroquímicos, a cuanto pueblo originario y campesine les ha hecho falta -según lo que de elles necesitaran o de la resistencia que opusieran-, han convertido a Latinoamérica en la tierra para lograr mediante expolio los recursos necesarios para el hemisferio norte: plata, oro, caucho, cobre, petróleo…; café, cacao, trigo, maíz, papa, azúcar, coca… Los pueblos más miserables en las tierras más ricas, por el bien del “progreso”, por supuesto. Ése es el enorme “regalo”, el gran “patrimonio” legado por occidente durante siglos.

El expolio no ha tenido pausa, y no tiene pinta de ir a tenerla. En ese contexto, muches creen que en Venezuela, Ecuador, Bolivia, incluso en Brasil, Argentina y Uruguay -en esos últimos sólo les más ingenues, seguramente- se enfrenta al imperio y que finalmente, después de tantos siglos, existen hoy en día gobiernos que otorgarán la soberanía a Latinoamérica. Eso pareciera al escuchar los encendidos alegatos de sus monarques y ver el fingido enojo del imperio. Está claro: el teatro siempre ha dado buenos resultados.

La realidad, sin embargo, es muy otra. Lo más grave, seguramente, el acuerdo firmado por todos esos países, sin excepción, el llamado IIRSA. Si a algune la propaganda de Estado le tuviera engañade, aquí puede ver, por ejemplo, qué opinan los pueblos originarios sobre ese plan de “integración” teledirigido desde EEUU, Europa y China. Muchos de los conflictos que el gobierno “bolivariano” de Venezuela mantiene con sus pueblos indígenas sólo pueden entenderse a la luz de dicho IIRSA.Así, quienes fueran presidentes de Venezuela y Colombia, Chavez y Uribe, no mantenían una opinión muy distinta sobre la importancia de dicho plan…

Ahora, en ese contexto, leo la noticia sobre la infraestructura anunciada por Evo Morales. ¡Qué alegría! Seguramente, muches progres creerán que es una idea inmejorable poner la Amazonia patas arriba y construir un transporte que una ambas costas. Sí, efectivamente, el marxismo, en general, desde su origen, ha coincidido plenamente en muchos puntos con la ideología capitalista, y es que en gran medida no es más que una relectura desde la izquierda para conseguir el capitalismo perfecto, y siempre ha mantenido el mismo afán por la extrema industrialización -con honrosas excepciones-. Lo lleva incorporado en sus genes. Por supuesto, esa destructiva infraestructura va a ser mucho mejor si en lugar de EEUU la construye China. Después de todo, ¿cuál es hoy en día el capitalismo más fuerte, sino el chino?

IIRSA no es más que la forma de mover más rápido los productos que Latinoamérica debe producir para el norte global. Y es que, ¿para quién si no producen les latifundistas riques, les asesines con pedigrí de indios, de Chile, Argentina, Paraguay, Brasil, Perú…? Cuba, con todo y bloqueo, no dejó de producir azúcar para les yankees y, en general, tabaco para les fumadores occidentales. Bolivia, entre otras cosas, produce cada vez más quinoa para que les veganes alternatives de Europa consuman su dosis de proteína de buena calidad. Argentina es uno de los mayores productores de transgénicos para el primer mundo, entre los aplausos de Cristina. Colombia año a año envía las dosis de café y coca que necesita el mercado occidental, bajo el auspicio de la CIA… Y ahora, un producto con un inmenso potencial comercial, la marihuana, ya ha conseguido su productor oficial: Uruguay. Todo, gracias al “grosso” “ex-anarquista” Mújica. Las farmacéuticas norteamericanas no pueden estar más felices. En varios Estados la marihuana ya era legal para producir medicamentos contra el cáncer pero… les faltaba el productor y suministrador legal. Ahora ya lo tienen, y el negocio más exitoso de hoy en día puede respirar tranquilo. Soros y Rockefeller no han aligerado en vano su bolsillo para financiar la campaña publicitaria que Mújica necesitaba, como él mismo ha confesado. También Monsanto puede seguir más tranquilo con sus experimentos en marihuana transgénica, teniendo ahora dónde experimentar, vender y distribuir.

Tras esas aparentes enemistades, todos los gobiernos del mundo coinciden en los intereses y puntos de vista “fundamentales”. Y es que, siendo los gobiernos mundiales las elites militares y económicas de cada lugar, ¿cómo no iban a entenderse entre ellos? Así, Latinoamérica siempre ofrecerá los laboratorios sociales, los productos de lujo ofrecidos por la tierra, la dócil mano de obra… que el norte global necesita, bien barato todo, y ahora, para terminar de redondear la estrategia, entre los complacidos aplausos de la izquierda. Los Estados no regalan nada gratis…

Sobre legitimidad y adoctrinamiento

Posted in Anarkismoa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/16 by aselluzarraga

Esta mañana me toca de nuevo tener de fondo el programa de amable adoctrinamiento estatal, “Buenos días a todos”, y escucho los malabares que hacen frente a la aplastante opción de la población chilena por dar la espalda al sistema partitocrático, en este caso frente a la elección de la futura presidente, entre las candidatas del centro derecha y de la extrema derecha, en la jornada que el ingenio popular chileno dio en llamar “Día del pico en el ojo”. Así, mientras el 58,03% de la población chilena con derecho a voto, en esta primera edición con voto voluntario, es decir, en la primera ocasión que la población chilena puede decidir sin coacciones su participación o no en el sistema impuesto por las elites burguesas a toda su población, la siguiente opción, la candidata del centro derecha Michelle Bachelet, del PS, contó con el apoyo del 25,55% de la población con derecho a voto.

Ante esta evidencia, las mensajerías del sistema tiene rápidamente que desdibujar el panorama y aleccionar a la población sobre cómo interpretar este “tropiezo” de su sistema de sometimiento. De esta manera, les presentadores del programa matinal, en una esfuerzo mental, reconocían que no ir a votar es tan legítimo como hacerlo, que es una de las pociones que da el sistema, pero rápidamente hacían una interpretación sesgada de esta opción mayoritaria, antes de que a cualquiera se le ocurra pensar cosas “raras”. Así, tras esa elección, veían dos únicas opciones, tres a lo sumo: 1. una parte de quienes no votan no lo hacen porque ninguna de las dos candidatas a presidente les ha convencido; 2. una gran parte no vota porque prefirió irse a la playa o a comprar regalos navideños; 3. -y arriesgando un poco más, pero no mucho- algunas personas muestran así su desacuerdo con el sistema binominal. Por supuesto, esta última lógica no debe en ningún caso estirarse más allá, no sea que nos encontremos con que mucha gente, sencillamente, no cree en el sistema en su conjunto y no quiere ser gobernada ni representada, no quiere delegar su capacidad política en ninguna otra persona. Eso jamás lo escucharas de estes voceres del sistema.

Y no lo escucharas, porque si se va más allá aún, podríamos concluir que entre quienes no sufragan están las únicas personas que creen en la democracia, esto es, en el gobierno directo del pueblo para el pueblo a través de sus propias asambleas soberanas. Eso, la democracia, es opuesto históricamente, como ya expliqué en un par de artículos, a lo que en este caso se escenificaba, que es la monarquía. Y es que, así como la democracia ha sido históricamente, hasta la prostitución de ese nombre en el s. XVIII vía Revolución Francesa, el gobierno directo y sin intermediarios del pueblo en sus propias asambleas, monarquía no es otra cosa que el gobierno de una sola persona, independientemente de que esta persona sea o no electa, su cargo sea o no vitalicio, y tal cargo sea o no hereditario, de que fuera llamada rey, duque, príncipe, emperador… o presidente. Por eso se han distinguido históricamente monarquías absolutas, monarquías hereditarias y, como en este caso, monarquías electivas. De la misma manera el sistema parlamentario actual, siendo un gobierno de partidos, es una partitocracia o, asignándolo según la tradición histórica de la división de sistemas de gobierno, una aristocracia, en este caso electiva, formada por partidos políticos. Ambos sistemas que conviven en tantos países actuales, como Chile, monarquía y aristocracia electivas y de mandato limitado, son negadores de cualquier forma democrática de gobierno. De modo que habrá que entender que entre esa mayoría abstencionista se encuentran las únicas defensoras de la democracia.

Por otro lado, hablaba este canal adoctrinador sobre la legitimidad del resultado, y rápidamente adelantaban que era una cuestión ya zanjada. Este resultado, la elección de la monarca Bachelet, era tan legítimo como el anterior nombramiento de Piñera. Efectivamente, así es: este resultado es tan legítimo como aquél, y eso a lo que va a conllevar, a que una persona gobierne un país de 17 millones de personas con el beneplácito de 5 millones, es tan ilegítimo en un caso como en otro. Lo que se ha visto es que, quienes no se inscribían antes para votar, en este nuevo sistema de inscripción automática y voto libre toman la misma decisión soberana que antes: no participar ni dar legitimidad al sistema que ha de someterlos por cuatro años más. Eso no es una dejación de las “obligaciones ciudadanas”, muy por el contrario, significa en muchos casos asumir la facultad política propia y no delegarla en nadie, reservándose el derecho de desobediencia ante un sistema que, no solo no lo representa, sino que no se desea que lo represente. Sin embargo, la lógica monárquica no acepta, una vez más, la voluntad del pueblo, y en lugar de dejar el trono presidencial vacante, éste será ocupado por una persona con una legitimidad otorgada por el 25% de las personas con derecho a voto en Chile. Chile, mejor que muchas otras monarquías y aristocracias electivas, ha dejado al descubierto la ilegitimidad del sistema de gobierno en su conjunto, la decadencia de este sistema explotado por las elites económicas y militares constituyentes de cada Estado después de más de dos siglos de engaño sistemático.

Por otro lado, estos guardianes del sistema tienen sus momentos divertidos. Así, uno de los presentadores, mientras hacían nuevos malabares para pensar como “atraer” más gente al voto -no a la política, sino a la renuncia de ejercerla por une misme, que es lo que significa votar-, observaba que, en caso de que el voto volviera a ser obligatorio -desnudando de nuevo el lado coercitivo de este sistema de dominación de la mayoría por una minoría privilegiada-, al menos el derecho a desinscribirse de quienes fueron inscrites automática y, por lo tanto, involuntariamente, no debiera suponer una carga para éstes, palabras ante las cuales el otro par de presentadores rápidamente salía al paso. Y es que, ¿se imaginan si cualquiera de ustedes ha sido inscrito sin solicitarlo y, ante el fracaso de esta libertad de voto, se viera de aquí a cuatro años sometide al voto obligatorio bajo amenaza? Parece ser que eso encantaría al ex-presidente Lagos, que ya ayer se mostraba enojadísimo contra el sistema de voto voluntario, exponiendo inmejorablemente la desconfianza que tienen las elites gobernantes en su propia ciudadanía, tratada, cuando no acata el guión dictado, como inmadura, “no preparada para la democracia” -si alguna vez hubieran tenido la más mínima intención de preparar a la ciudadanía de cualquier país para la democracia, haría décadas que las aristocracias y monarquías electivas habrían tocado a su fin-. Como en el cuento, al monarca no le gusta que un niño lo apunte entre la multitud y le diga que camina desnudo, menos le va a gustar que sea toda la multitud la que ose demostrar esta realidad.

3° Cicletada Encapuchada y la obediente criminalización mediática

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , on 2013/10/29 by aselluzarraga

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Estas mañanas, mientras laburo, me está tocando escuchar, de refilón y a mi pesar, la habitual palabrería que escupe el matinal de Chile de TVN. En esta ocasión, fiel a su políticamente correcto fascismo ciudadanista, machacan con el guión agendado por Carabineros y el Ministro de Interior Chadwik, heredero directo del tristemente celebre Hinzpeter. Y es que, el día 25 de octubre, se convocaba en Santiago una Cicletada Encapuchada para protestar precisamente contra la Ley apodada con el apellido del antecesor de Chadwik, Ley Hinzpeter, que entre otras medidas de endurecimiento -aún más- de la represión contra todo tipo de protesta social que exceda los limites del buen ciudadanismo, propone convertir en delito el mero hecho de portar una capucha.

No voy a e1378847_242379075916543_803865865_nntrar ahora en detalles sobre los muchos significados de la capucha -célebres son ya las usadas por miembros de las comunidades zapatistas, de Anonymous, o de cuerpos de seguridad del Estado, como los “beltzas” de la Ertzaintza (antidisturbios de la Policía Vasca) o la Policía Nacional española- y la filosofía que encierran en unos y otros casos -como, por ejemplo, transmitir que no importa el protagonismo individual, la identidad concreta, sino la acción que puede representar a todo un colectivo con un sentir similar, autoprotegerse de la represión policial, o infundir miedo y ocultar la propia vergüenza-. Lo que en este caso pretendo desnudar es el actuar de los medios de desinformación, en este caso del aludido matinal chileno, en la misma línea que he intentado hacer en “Los buenos no usan paraguas“.

Así, tenemos estos días un set de imágenes corriendo reiterativamente por dicho matinal, imágenes con una peculiaridad: en todas ellas, el único acto de agresión, violento, que se percibe, es el de un trabajador de una cafetería contra un grupo de ciclistas encapuchados, que ni siquiera muestran intención de responder a la agresión o “pescarle” demasiado, salvo un momento en que uno de estxs ciclistas se asoma a la puerta del local en cuestión e insulta al agresor y se marcha. Por lo demás, gente tranquila pedaleando despacio, y como único indicio de “violencia”, una imagen aislada de un cubo de basura rodando lentamente hacia un grupo armado -pacos- que se dirige amenazante al colectivo ciclista. Ninguna piedra, ningún vidrio roto, ninguna agresión a nada ni a nadie por parte de lxs ciclistas queda registrada en ninguna de las imágenes ofrecidas. Lo último que se ve, es que este grupo abandona el lugar como llegó, pedaleando pausadamente. Sin embargo, ¿cuál es el discurso escupido desde el canal nacional chileno al narrar unos hechos contradichos por las propias imágenes? Que se trataron de actos vandálicos, que rayaron vidrios de comercios y amenazaron a las personas que estaban en las terrazas y a lxs trabajadorxs del centro comercial, y lo peor de todo, continuamente subrayado… ¡que iban encapuchadxs!

Para completar, imágenes del ministro Chadwik asegurando que se querellarán contra quienes estuvieran detrás de este “vandalismo”, reafirmándose en la necesidad de sacar adelante una ley que penalizará el uso de capuchas, y hoy, para terminar de rematar, un hueón representante de una asociación ciclista, muy informado él, 100% ciudadano consciente y obediente, de esxs que gustan en los medios como TVN, condenando enérgicamente la cicletada encapuchada, desmarcándose inequívocamente de ella, y tachándola, fiel al guión, de vandálica, subrayando a coro con las autoridades el hecho criminal de portar capucha.

Y me pregunto: ¿cómo pretenden que se puede escenificar mejor el rechazo a una ley como la impulsada por estos medios de comunicación a sueldo del Ministerio que portando colectivamente capuchas? ¿No han oído hablar de algo tan mundialmente conocido, sobre todo desde que el tan aclamado Gandhi lo pusiera en práctica en la India, como la desobediencia civil a las leyes que se consideran violadoras de los derechos humanos o al propio ilegítimo Estado?

Lo extraño es que, en unos medios en los que se acostumbra a pasarnos una y otra vez las imágenes más aterradoras, violentas, exaltadas, tremendistas, impactantes de cualquier suceso, de un lugar plagado de cámaras que sin duda se han analizado al microsegundo, todo lo que hayan conseguido reunir en estos cuatro días para mostrar el vandalismo de la cicletada haya sido el intento de agresión por parte de un trabajador hacia un nutrido grupo de ciclistas que no muestra el más mínimo indicio de querer valerse ni de su número ni de su “anonimato” para responder al agresor, y que más bien lo contempla condescendiente.

Pero no es de extrañar, después de todo: el anonimato es terrorífico y anti-social. Si no, que se lo pregunten a los millones de víctimas de esas organizaciones que, bajo el nombre explícito de Sociedades Anónimas, y amparadas por sus respectivos Estados y protegidas por sus policías y ejércitos, cada día nos violentan, nos expolian, hambrean y destruyen poblaciones enteras, saquean recursos y aniquilan nuestra salud corporal y mental, nos expulsan de nuestras tierras, nos adoctrinan y moldean con su publicidad, nos explotan, y cuando nos resistimos directamente nos matan. Los directivos de empresas terroristas como Monsanto, Endesa, Barrick Gold, Coca-Cola, Nestle, Chevron, Repsol, Petrobras, Bayer… no necesitan capuchas, ya se encargan sus sicarios a cara descubierta de proteger sus intereses “anónimos”.

No se preocupen, mañana más mentiras y manipulación en su pantalla amiga, y más ciudadanxs indignadxs dispuestos a alimentar la criminalización que el Estado necesita para santificar su represión y asegurar sus empresas.

Errepresioa gorriz ere mozorrotzen da – La represión también se disfraza de rojo

Posted in Errepresioa, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , on 2013/03/29 by aselluzarraga

Errepresio guztien aurka ahotsa ozenki altxatu behar dugulako, hemen kopiatuko dizuet Venezuelako errepresio egoeraz mintzo zaigun testua, Sabino gogoan.

Porque debemos alzar la voz fuerte contra todas las formas de represión, os copio aquí un texto que nos habla de la situación represiva en Venezuela, con Sabino en la memoria.

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Sabino y la Sociedad Homo et Natura significan el fracaso del Gobierno en materia indígena y política fronteriza

Sociedad Homo et Natura

Fecha de Publicación: 28/03/13

 La soberbia de muchos hombres del Estado-Gobierno venezolano, como de muchos otros gobiernos vecinos o del mundo está sustentada en la verdad que le otorga el poder y su pensamiento único. Pero esa prepotencia en el fondo es desconocimiento, temor a lo pequeño y diverso, que a la final termina por desgastarlos y pulverizándoles su verdad y su poder. Miles de minúsculos grupos sociales y de gente diversa en Venezuela y en otros países accionando y pensando cotidianamente les obligan a encerrarse en el poder y aferrarse en su verdad única expresada en miles de recetas y consignas muchas veces ajenas al pueblo, pero de tanto repetirlas son. Y por este temor es que hoy vemos en Venezuela águilas cazando moscas.

Estos hombres y mujeres, abajo nombrados, nunca aceptaron la verdad de Sabino y de la Sociedad Homo et Natura, pese a que de distintas maneras en la frontera del Zulia y en varios lugares del país se le buscan para decirles que hay otras maneras distintas y complementarias de ver lo indígena, el territorio y su demarcación de tierra. Por esta razón aceptamos de inmediato el llamado de Arias Cárdenas y su invitación a acompañar a los Yukpa a la Cancillería el lunes 25 del corriente mes. Por esta razón creció Sabino y su lucha al lado de la gente de Homo et Natura y de otro poco de gente y grupos esparcidos por la patria de Guaicaipuro y de Bolívar. Por estas razones, repetimos: hoy fracasó su verdad única, su poder de Estado y sus títulos chimbos. Cometieron todos los errores reales e imaginarios al confundir amigos por enemigos, que en este momento no vamos a escribir nuevamente, primero porque los muros del poder y la soberbia no les permiten razonar y segundo porque son muchos a enumerar.

Ya muerto Sabino, ahora toda la fuerza les queda libre para arremeter contra la organización no gubernamental Sociedad Homo et Natura y su coordinador general, profesor Lusbi Portillo. Por esta razón hay un juicio abierto en su contra, también en contra de Provea, que después de las elecciones continuará, este juicio político amañado va, lo hicieron ir, entre un manojo de irregularidades que a cualquier jurista sensato le daría vergüenza, recordemos el juicio laberíntico que le montaron a Sabino por puro odio y racismo; sin embargo, la Fiscalía no le quiere toma las declaraciones a sus dos hijos: Sabinito e Isidro, y de su primo Vicente Anane detenidos, amenazados y torturados en la misma noche del asesinato de Sabino por unos efectivos del Ejército comandados por el teniente Pérez y transportado por el vehículo militar Tiuna placa Nº EV7253. Para estos malos funcionarios en arma no hay juicio.

La policía ayer miércoles 27 de marzo de 2013 citaron e interrogaron por más de dos horas y media al coordinador general Lusbi Portillo de Homo et Natura para que les explicara su vínculo en el tiempo (1992-2013) con Sabino y su plan de ocupar tierras de ganaderos, los nombres de sus compañeros, la dirección del registro de su asociación sin fines de lucro, la dirección donde funcionan y el de su humilde habitación, sus teléfonos, los nombres de sus padres, los nombres de los bancos donde tienen sus cuentas personales y de la organización, sus financistas extranjeros o internos, por qué los Yukpa toman fotos a los que llegan a Chaktapa, qué hace ellos con esas fotos, quiénes se las procesan, si Sabino en vida le entregaba dinero u objetos, si llevamos estudiantes y otras personas a las comunidades, a cuáles en especiales, dónde están esas fotos y videos, porque tenemos tanto tiempo con los Yukpa, si conocía a Carlos Azpurua, entre otras cosas.

Algo que llama la atención, nada escribía el funcionario del CICIP de la Delegación de Maracaibo cuando en el interrogatorio se le trataba de explicar los detalles de la errada política militar, policial, asistencialista y exhibicionista: en el caso del Plan Yukpa se trataba de unas políticas de Estado que funcionaban como vitrinas de la presencia de una gestión de gobierno dislocada de la compleja realidad fronteriza y las particularidades culturales del pueblo Yukpa. Las Bases Militares engendradas por diez ministerios coordinados para aquel entonces por el “Politólogo” El Aissami, Ministro de Poder Popular para las Relaciones Interiores y Justicia, la fracasada política de dividir las comunidades y aislar a Chaktapa en especial, de poner a pelear a Olegario Romero Romero, casado con una sobrina de Sabino, Amalia Pérez, Antonio Romero y a Jesús Terán contra Sabino. Sonreía y conversaba pero no escribía nada cuando Portillo explicaba cómo fracasó la demarcación de tierra por culpa de los funcionarios ministeriales del ambiente Ana Eliza Osorio, Yubiry Ortega de Carrizales y Sergio Rodríguez durante el proceso de demarcación de los territorios Yukpa (2004-2011), de la dislocada política etnocida de las ministras indígenas saliente y actual, de la incapacidad del CICPC-Machiques y del Ministerio Público en general para realizar las debidas investigaciones en relación con los asesinatos de los 8 últimos dirigentes Yukpa, advertimos sobre la necesidad de una investigación seria como hoy pretenden hacerlo, denunciamos los sostenidos maltratos por parte de la Guardia Nacional Bolivariana o no Bolivariana y del Ejército del Fuerte Macoa antes, durante y después de la salida del General Izquierdo Torres; se hacía el desentendido el funcionario escribiente cuando Lusbi Portillo en el interrogatorio argumentaba preguntando qué hubiese sucedido si el Canciller para aquel entonces Nicolás Maduro hubiese atendido a Sabino acompañado por un grupo de caciques el 8 y 9 de noviembre de 2012, y no lo hubiese dejado esperando dos días en la puerta, para luego partir Sabino y su gente de nuevo a la Sierra de Perijá desesperanzados, con las manos vacías, tal como el 25 de marzo de 2013 el Canciller Jaua los atendió, quizás no lo hubiesen asesinado. El Canciller Jaua ordenó un trato justo para las víctimas, familiares y allegados de Sabino, nunca en su vida habían comido tanto, ni acostarse por una noche en camas suaves como nubes en el Hotel Hilton Anauco.

Entre las cosas que quedan sin respuesta llama la atención otra vez cómo no se cumplió la voluntad del Gobernador del Zulia Francisco arias Cárdenas cuando nos manifestó que consideraba necesario que Homo et Natura participara en la reunión, haciendo un ejercicio de imaginación y con los referentes conocidos, la respuesta del Canciller jagua pudo ser: te atiendo el 25 a tus Yukpa y a Choncho, y gestiono también el pago de 50 haciendas pero no a Lusbi Portillo, con ese señor y con Homo et Natura este Gobierno no se reúne, tal como nos contó que le dijo el Hermano Jesuita Korta en el 2010 cuando Jaua como Vicepresidente Ejecutivo de Venezuela se sentó con los Jesuitas y otros allegados a negociar el fin de su huelga de hambre por la libertad de Sabino, Alexander y Olegario Romero Romero y la continuación de la demarcación de tierras suficiente para una vida digna en el tiempo. Hemos de puntualizar que en las negociaciones con el Hermano Jesuita Korta para montar y preparar la huelga de hambre y toda la movilización necesaria sólo estuvieron Lusbi Portillo y dos compañeras de Caracas de nuestra organización, por esta razón el hermano vasco Jesús María Korta para no traicionar a Lusbi Portillo y a los demás militantes de la organización que representa, le pedía al Vicepresidente que dejara sentar en la mesa la otra parte que organizó amarrarlo con cadenas en uno de los anchos pilares de la puerta de la entrada donde están las oficinas y salas de la Asamblea Nacional.

Lo que el Gobierno y el Canciller Jaua no toman en cuenta es que ahora él se mueve en un ámbito internacional y en algunos de estos Foros deberá contestar por qué en su país se asesinan sostenidamente a los dirigentes y defensores indígenas como Sabino y Alexander, no se le protege cuando exigen protección como fue el caso de Carmen Romero Fernández, no se les entregan tierras suficientes, no se respetan sus derechos, se les visibilizan en el sistema de medios públicos del Estado-Gobierno, y por otro lado se persiguen a los defensores de derechos humanos como Portillo o Provea. Por qué funcionarios del Gobierno criminalizan a Lusbi Portillo y a la ONG Sociedad Homo et Natura señalándolos de escuálidos, de contra revolucionarios, de agentes de la CIA, de estar financiados por empresas mineras trasnacionales, o por Estados europeos, o Estados Unidos, de paramilitar, o narcotraficante, porque lo fichan en el CICPC y le engañan diciéndole que es una conversa con él como antropólogo ya que se necesitaba que le explicaran a partir de su experiencia y formación su opinión sobre la cultura Yukpa, no se le llamaba en calidad de testigo por la muerte del Caique Sabino, y que por esta razón no se necesitaba en la conversa la asistencia exigida de un fiscal del Ministerio Público, así se lo manifestó amenamente en presencia de su abogado Dr. Douglas Querales un alto funcionario llamado José Castellano de Investigación del Eje de Homicidio Zulia. El interrogatorio comenzó cuando el profesor Portillo manifestó estoy aquí por invitación través de una llamada realizada por el Jefe de Investigación Eje de Homicidio Zulia Octavio Hurtado y terminó cuando Lusbi le dijo: “cuándo es que yo voy hablar de la cultura Yukpa”, esto no lo escribió el funcionario, como tampoco escribió: “al final de este ciclo de lucha al fin la Cancillería tienen mis datos y de Homo et Natura”. Datos muy procurados durante la gestión de Maduro.

Este Alto Gobierno (y el de los otros) desde hace rato está bravo con los “Sabinos Somos Todos” porque combatimos sus poder y el pensamiento único colonial y extractivista desde el 5 de mayo de 1985.

El robo de la democracia (II). Un ejemplo de Euskal Herriak: Bizkaia

Posted in Anarkismoa, Euskal Herria, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Oroimen historikoa, Politika with tags , , , , , , , on 2013/03/10 by aselluzarraga

(Euskara)

Siguiendo el hilo iniciado en el artículo anterior, y para ver lo explicado en él a través de un ejemplo cercano, observaremos el lugar y la evolución que cada modelo político ha tenido en Euskal Herriak, aunque sea sólo a modo de borrador, puesto que daría para largo analizar todo ello en profundidad y detalle. Sin embargo, en primer lugar recordaremos en qué consisten los sistemas políticos principales definidos en todos los textos de filosofía política hasta el s. XIX. Así, desde La República de Platón hasta El contrato social de Rousseau, se distinguieron, en lineas generales, tres sistemas políticos fundamentales: la democracia, la aristocracia y la monarquía.

La democracia es el gobierno a través de la asamblea conformada en igualdad por todxs lxs ciudadanxs (o todxs los que son consideradxs tales) que forman una sociedad, sin ningún tipo de representación. A lo largo de la historia, han existido distintos tipos de democracia, unas de mayor y otras de menor calidad. Así, el derecho a participar de la asamblea puede estar limitado, tal y como sucedía en la Atenas de ciertos períodos, cuando algunas personas (en tal ejemplo las mujeres, los esclavos y los extranjeros) quedan apartadas del sistema de decisión, o pueden estar abiertas a todxs lxs que conforman el pueblo. Por otro lado, las decisiones pueden tomarse por votación y, por tanto, a través del juego de mayorías y minorías, como se hacía en la propia Atenas, o pueden tomarse por consenso de toda la población, como ha sucedido y sucede en numerosas sociedades, tal y como ha estudiado el antropólogo David Graeber. En cualquier caso, en las democracias no hay jefes formales (otra cuestión es que las riquezas y otros criterios clasistas o militares puedan romper esa aparente igualdad y que existan poderes ocultos) y prevalece la horizontalidad, a la hora de discutir y decidir sobre los problemas y retos de la sociedad. Al mismo tiempo, cada cual tan solo habla y decide en su propio nombre. Para llevar a cabo las decisiones de la asamblea pueden existir cargos públicos, y tales cargos públicos pueden ser elegidos por la propia asamblea, rotatorios o decididos de otras diversas formas.

La aristocracia es el gobierno a través de la asamblea constituida por unxs pocxs, una minoría, de lxs ciudadanxs que forman una sociedad, y tal asamblea representa al resto de la ciudadanía y su voluntad. Lxs aristócratas que conforman la asamblea pueden ser elegidxs por todxs lxs ciudadanxs o nombradxs por sorteo o, cuando tal sistema degenera, pueden obtener carácter hereditario. También pueden existir restricciones para ser candidatx, como poseer un mínimo de riquezas, pertenecer a una clase concreta o a ciertas familias, ser miembro de algún partido legal, etc. Una vez nombrados los miembros de la asamblea, tan solo ellos tienen derecho a discutir y decidir sobre las medidas que le serán impuestas al pueblo, y en muchos casos es esa misma asamblea la que elegirá los cargos públicos u otras instituciones que deberán hacer cumplir sus decisiones.

La monarquía es el gobierno de unx solx de entre todxs lxs ciudadanxs que forman una sociedad. La cabeza de gobierno puede ser elegida por la ciudadanía, o puede basarse en el “derecho” de guerra o de herencia, entre otras formas. Así que, todos los sistemas con una sola cabeza de gobierno, aunque tal cabeza sea electiva, son monarquías (diga lo que diga la Wikipedia en castellano).

Sin embargo, la mayoría de modelos que se han conocido a lo largo de la historia son mixtos, como vimos en el artículo anterior. Si nos fijamos en los gobiernos que existen también hoy en el mundo (hay que recordar que siempre me refiero al sistema formal, puesto que otra cuestión es detrás del sistema aparente quién detenta el poder real), veremos que la mayoría son mixtos. Así, por ejemplo, en España, en el máximo nivel, existen dos instituciones monárquicas, el rey y el presidente, y dos instituciones aristocráticas, el Congreso y el Senado (algo similar sucede en Japón, Suecia, Noruega, Bélgica, Dinamarca…). En la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral Navarra, también en el máximo nivel -dejando a un lado los niveles superiores citados anteriormente- tenemos una institución monárquica en cada una, ambos lehendakaris, y una institución aristocrática en cada una, los dos parlamentos, y el mismo modelo se repite hacia abajo, en los gobiernos provinciales (el diputado general es una institución monárquica y las Juntas Generales aristocrática) y en los gobiernos municipales (el alcalde es una institución monárquica y el pleno municipal aristocrática). En Francia, Italia o Rusia, por ejemplo, existirían dos instituciones monárquicas, el presidente y el primer ministro, y, si no me equivoco, dos instituciones aristocráticas, los congresos y los senados. En Estados Unidos, Colombia, Venezuela, Ecuador, Argentina, Perú, Chile… algo parecido, una institución monárquica, el presidente de cada lugar, y dos instituciones aristocráticas, los congresos y los senados (si existieran en todos ellos algo así, ya que no conozco el funcionamiento de todos). En China, Vietnam, Laos, Corea del Norte, Cuba, o la antigua Unión Soviética, por ejemplo, existe una institución monárquica, los presidentes, y otra institución aristocrática, las asambleas formadas por los miembros de cada Partido Comunista. La diferencia estriba en que para para poder participar de las instituciones aristocráticas se debe entrar a formar parte de uno de entre varios partidos políticos o de un solo partido, dicho de forma muy simple, dejando de lado si las macropolíticas y micropolíticas de unos y otros nos gustan más o menos. Con posibles excepciones, y con posibles singularidades, encontraremos algo similar en los sistemas de gobierno formales de la mayoría de los Estados del mundo. En algunos casos, para ser parte de la aristocracia habrá que integrarse en algún partido y lograr votos, en otros habrá que ser un alto cargo del ejército, o miembro de máximo nivel de un clan, casta, linaje o religión, o se mezclarán varias de esas características. Para ser monarca, en cambio, se le llame al cargo de cabeza de gobierno rey, príncipe, generalísimo, führer, duce, comandante, emperador, papa, dalai lama, presidente, lehendakari, diputado, alcalde o, echando atrás en la historia, duque, señor, califa, faraón…, de forma parecida a lo anterior, el cargo sera elegido por lxs ciudadanxs con derecho a voto, o escogido por un grupo reducido, o se logrará perteneciendo a una determinada familia.

Sin embargo, ¿dónde están las instituciones democráticas en todos esos lugares? En el mejor de los casos, en las asambleas de vecinos y pueblos que aún sobreviven, aunque en la mayoría de los casos sus competencias sean nulas. De modo que, como se ve, el ansia principal de los sistemas actuales ha sido hacer desaparecer cualquier vestigio de democracia, desde el s. XIX en adelante.

Por otro lado, es interesante y significativo fijarse en nuestra realidad cercana y analizar qué espacio y evolución han tenido las instituciones democráticas, monárquicas y aristocráticas en Euskal Herriak. Sin embargo, para hablar de ello conviene aclarar un asunto relacionado con la lengua. En la evolución de las lenguas, lo más habitual ha sido dar nombre a los elementos extraños o extraordinarios antes que a los más habituales. En euskera eso se ve claramente. Así, el aire, aunque lo respiremos a diario, es invisible, nos rodea en todo momento y, por ello, es más difícil percatarse de la existencia de un elemento como él. Por tanto, no es de extrañar que el euskera no creara palabra alguna para el aire y que, por ello, la debiera tomar del latín. El aire lo sentimos cuando se mueve de forma perceptible, y así tenemos la palabra “haize”, “viento”; lo que lo ensucia también se ve fácilmente, y así también tenemos la palabra “ke”, “humo”. Al parecer, algo similar sucedió en nuestra lengua con los conceptos de paz y guerra. La primera era el estado natural, cotidiano, el que no se veía y, por tanto, el que no necesitaba de un nombre. Por ello, debieron llegar lxs romanxs para que lxs vascxs tomaran de ellxs esa palabra. La guerra, por el contrario, no debía ser habitual, y para esos raros momentos en que surgía sí, lxs vascxs crearon su palabra, “guda”. Por cierto, que esa realidad niega de raíz la teoría que Hobbes ideara para justificar la necesidad del poder absoluto, según la cual el estado natural del ser humano habría sido el de guerra de unx contra todxs. Está claro que la guerra siempre ha sido la excepción, más aún antes de que fueran creados Estados y estructuras fijas. Como en seguida veremos, esta reflexión no es gratuita.

Y es que, según lo poco que podemos saber de la historia antigua, lxs vascxs, mientras vivieron en paz, no crearon estructuras jerárquicas y, según todos los indicios, la organización de sus pequeñas comunidades era horizontal, democrática, siendo las asambleas igualitarias formadas entre todas las personas que conformaban cada comunidad su más antigua y natural institución. Sin embargo, cuando sentían una amenaza militar exterior, para su defensa, se preparaban para la guerra y, en tales ocasiones, y mientras durara la amenaza, elegían al “buruzagi” o jefe, institución monárquica de carácter temporal. Era lo que en latín se denominaba primus inter pares, es decir, el primero entre iguales. Su autoridad desaparecía junto con la guerra. Tales costumbres han estado extendidas durante largo tiempo en muchos pueblos. Así que, la organización original, en el estado habitual, era democrática y no existían instituciones aristocráticas o monárquicas, siendo la última una excepción temporal.

En la medida en que se multiplicaron las amenazas exteriores y se alargaron las situaciones de guerra, la institución monárquica comenzó a estabilizarse, hasta constituirse el Ducado de Vasconia primero y el Reino de Iruña o Pamplona después. Aún así, el jefe que imitando las culturas estatistas del entorno fue llamado primero duque y luego rey, en un comienzo fue elegido por la población, empujada por la necesidad, y, con el correr del tiempo, se basó en la herencia, tal vez porque elegir traía inestabilidad, quizá por pura apatía. Sin embargo, fue el primer paso para que el pueblo perdiera su soberanía. Aún así, en los pueblos, en la vida cotidiana, las instituciones políticas principales siguieron siendo las asambleas o concejos abiertos, es decir, las instituciones democráticas -desconozco si alguna vez las decisiones se basaron en el consenso general o si siempre se tomaron por votación, pero es el segundo modelo el que nos ha llegado-.

Además, para coordinar a los pueblos entre sí, en todos los territorios de Euskal Herriak comenzaron a conformarse las Juntas Generales. En Bizkaia llegaron a existir tres, la de Bizkaia, la de las Encartaciones y la del Duranguesado. En cualquier caso, en un comienzo, las Juntas Generales también se formaron para que fueran una institución democrática. En ellas, en el caso vizcaíno (de otra manera se hacía en otros territorios), cada pueblo tenía un asiento, un voto, pero el representante que acudía no tenía derecho a tomar sus propias decisiones. Por el contrario, los temas a decidir en Juntas Generales eran previamente discutidos en cada asamblea local, y los representantes debían llevar el voto o la opinión ordenada por esas asambleas populares. Así que, fundamentalmente, puede decirse que eran portavoces, en un foro de coordinación. Aún con todo, no faltaron intentos de transformar esa situación para que algunas personas consiguieran el control sobre las Juntas Generales, como cuando se estableció que los representantes enviados a las Juntas Generales obligatoriamente debían saber castellano, para dejar fuera de todas las decisiones a los pueblos pequeños que carecían de castellanohablantes.

Del mismo modo, en Bizkaia también se estableció con el tiempo una institución monárquica, el Señor de Bizkaia, convirtiendo el territorio en Señorío. Sin embargo, su poder era limitado, ejecutivo, y no legislativo, ya que las leyes las seguían decretando las Juntas Generales, y el Señor debía jurar los fueros, es decir, las leyes dadas por el pueblo a sí mismo, para ser aceptado como Señor.

En la medida en que los intentos de invasiones y ataques se hicieron habituales, los linajes o familias que tomaron gusto a la guerra, aquellos a los que dirían parientes mayores o nobles, se fueron fortaleciendo y también llegarían las luchas entre ellos para hacerse con el control de las tierras y los pueblos, las guerras de bandos. De esta manera, los principales enemigos de la democracia y de la propiedad comunal comenzaron a acumular poder; era la casta militar, como en otros muchos lugares de Europa. Esa situación tuvo gran influencia, no sólo en la vida diaria, sino en las propias instituciones. De hecho, en muchos pueblos y villas, junto a las asambleas o concejos abiertos, poco a poco surgieron también concejos cerrados, como en Bilbao. En los concejos cerrados no podía participar cualquiera. Por el contrario, rápidamente los parientes mayores conseguirían repartirse tales concejos entre ellos. Con las armas como principal argumento, consiguieron cambiar progresivamente las leyes y, así, sembraron la semilla de lo que hoy en día son los ayuntamientos. En los pueblos se conformaron plenos municipales cerrados integrados por el alcalde y los concejales y la lucha entre los dos bandos se institucionalizó legalmente, en una lucha de poder inestable. A la par, las asambleas populares o concejos abiertos se volvieron marginales, sólo se convocaban para temas muy puntuales, puesto que la potestad para convocarlas quedó en manos de los nuevos ayuntamientos. Había comenzado la era del gobierno aristocrático en muchos pueblos de Bizkaia y Euskal Herriak. Por otro lado, el pueblo llano buscó refugio en la principal institución militar por encima de la nobleza, es decir, pidieron al Señor (quien para entonces era también Rey de Castilla) que pusiera límite al poder y los desmanes de los parientes mayores.

Como vemos, mientras la esencia de los gobiernos democráticos era el pueblo pacífico, la base de los gobiernos monárquicos y aristocráticos fueron siempre las armas y la guerra en nuestras tierras. El instinto del pueblo civil tendía a la democracia; el instinto militar, hacia la monarquía o la aristocracia. Las bases del pueblo llano eran la igualdad, la horizontalidad y la propiedad comunal, las de las elites la jerarquía, el poder y la propiedad privada. No es extraño, por tanto, que en la medida en que en las villas se fue desarrollando una burguesía adinerada y codiciosa, tal burguesía recién nacida y las familias nobles se unieran y se organizaran mano a mano. En la misma medida en que la burguesía rica buscó imitar las costumbres, influencia y apellidos de la nobleza, muchos nobles buscaron introducirse en los negocios, aburguesarse y reunir capital. Lxs burgeses y nobles que supieron adaptarse a los nuevos tiempos lograrían salir adelante y controlar los pueblos, formar la auténtica aristocracia.

Sin embargo, aunque con dificultades, algunas instituciones democráticas, algunos concejos abiertos, lograron subsistir hasta el s. XIX, con sus competencias cada vez más cercenadas, siempre en tensión con las instituciones monárquicas y aristocráticas. Las primeras eran el último escollo para las segundas, y había que hacerlas desaparecer. Y lograron un éxito total gracias a la política liberal burguesa y al nuevo constitucionalismo del s. XIX. En Francia se cortaron las cabezas de algunos monarcas y se pusieron otros monarcas a la cabeza, aunque fuera con el nombre de presidente, y se cortó la cabeza de algunxs aristócratas y otros aristócratas llenaron los parlamentos y demás instituciones -algo similar sucedería algo más de un siglo después en Rusia-. Nobles los primeros, burgueses o nobles convertidos en burgueses los segundos. En España ni siquiera necesitaron cortar cabezas, aunque existieran guerras de poder, y la solución “civilizada” fue duplicar la cabeza, la monarquía (al igual que “tras” el Franquismo, en España lxs aristócratas del viejo sistema han mostrado a menudo ser expertxs en integrarse en las nuevas aristocracias). Por otro lado, los procesos de ambos Estados escribieron también el destino de Euskal Herriak. Abajo, cada vez más abajo, el pueblo, enterrados los últimos vestigios de su soberanía, de la democracia. Hoy en día, con nombre de democracia entre nosotrxs solamente han quedado la monarquía (rey, presidentes, primer ministro, lehendakaris, diputados generales, alcaldes…) y la aristocracia (parlamentarixs, senadorxs, junterxs, concejalxs…) que han aplastado la única verdadera democracia. Dejando a un lado la corona española, hay una única manera de llegar a esa monarquía y a esa aristocracia: los partidos políticos.

¿Qué queremos para el futuro, una Euskal Herria monárquica y aristocrática, o Euskal Herriak democráticas? ¿Instituciones estatales verticales y participación política totalmente restringida, o instituciones democráticas y horizontales soberanas y federadas pueblo a pueblo?

La ecología pro-sistema y la huella humana y social

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Garapena, Gizartea, Lana, Politika with tags , , , , , , on 2012/05/06 by aselluzarraga

(Euskera)

No cabe duda de que en las últimas décadas el ecologismo ha tenido una gran influencia en la evolución del sistema mundial en que vivimos. El propio sistema ha hecho suyo el discurso ecologista, desde hace tiempo -mucho antes que la mayoría de nosotrxs-, y lo ha insertado en el capitalismo verde y en el seno de las políticas ecologistas de Estado. Así, por ejemplo, en Europa, todxs hemos aprendido a tirar el papel y el cartón en el contenedor azul, el vidrio en el verde, los envases en el amarillo, y en Euskal Herriak, a llevar los aparatos eléctricos que se nos estropean al Garbigune. Nuestras casas se han llenado de bombillas de bajo consumo y muchxs de nosotrxs vamos de compras con nuestras bolsas y mochilas, para consumir menos plástico y, de esta manera, menos petróleo. Y los últimos años hemos aprendido que los productos cercanos dejan menor huella hídrica, y hemos empezado a alimentar el negocio de la agricultura ecológica, al dársenos la oportunidad de elegir productos de mejor calidad al alcance de la elite económica que conformamos. Greenpeace nos ha convencido de que hay que salvar a las ballenas, y en lo más íntimo hemos interiorizado que la tierra tiene límites y que a nuestro demencial ritmo de consumo las vamos a pasar canutas muy pronto. Al impulso de la acuciante necesidad que se nos ha dibujado en los mapas mentales, han comenzado a proliferar los grupos de decrecimiento y las ciudades en transición.

Como he dicho, los primeros en asimilar el discurso del ecologismo han sido gobiernos y empresas. Pero ha sucedido como con la paz. Hoy día, gracias al adcotrinamiento universal de la escuela, todxs lxs niñxs son capaces de posicionarse contra la guerra… sin cuestionar los propios ejércitos. De hecho, el aparente pacifismo escolar tiene una función concreta, y ésta no es, precisamente, tocar en nada el pilar de los Estados, es decir, el ejército. Lo mismo sucede con el ecologismo imperante. Tiene un objetivo principal: hacer durar los recursos naturales que existen en el mundo, para que, al menos mientras nosotrxs vivamos, no se vuelvan excesivamente escasos, sin hacer mella en las bases del sistema -la explotación humana generalizada y el ininterrumpido beneficio económico de unxs pocxs-. Tal ecologismo ha necesitado dejar una única especie fuera de sus preocupaciones: la humana misma.

Así, últimamente, en el norte global muchxs de nosotrxs hemos aprendido qué son las huellas hídrica y ecológica que los productos que consumimos dejan, y lxs más progres, quienes junto con la ecología más se preocupan del bienestar, tomarán muy en cuenta -a veces- qué huella hídrica y ecológica dejan aquello que van a comprar, para elegir bien en su tienda solidaria favorita. Pero tal y como sucede con el Estado del Bienestar, el ecologismo nos oculta la dimensión humana. Y es que, tanto cuando defendemos el Estado del Bienestar, como cuando aplicamos la conciencia ecológica a nuestro consumo, el aliciente fundamental es el egoísmo, aunque lo ocultemos tras bellas palabras. ¿Dónde ha quedado, por el contrario, la ecología humana?

También Eduardo Galeano sigue, en general, el mismo discurso progre de apariencia radical, y como muchxs izquierdistas, más que el sistema en su conjunto, le preocupa la forma en que se gestiona, pero aún así, de vez en cuando llega a conclusiones adecuadas. Así, por ejemplo, en el libro Las venas abiertas de América Latina, explica con mucha claridad una realidad incuestionable: en ciertas zonas geográficas las riquezas ofrecidas por la naturaleza se han convertido en la condena y la fuente de miseria y hambre de los grupos humanos que las habitan. No en vano, los productos que consumimos, igual que dejan una huella hídrica, dejan también huellas humanas y sociales. ¿Por qué no medimos estas últimas? Porque, al fin y al cabo, los recursos naturales son escasos y su escasez puede poner en riesgo “bienestar” -en el sentido que la actual doctrina dominante da a tal término-, y, por el contrario, existen tantos recursos humanos como se quieran; aún más, ya hemos aprendido bien que en esta pequeña tierra somos demasiados seres humanos -aunque los pueblos más superpoblados no estén precisamente en el sur global, en contra de lo que se nos enseña- y, por tanto, las cosas que suceden lejos que se queden lejos, si gracias a ello, cada mañana, puedo tomarme mi café con azúcar.

Sin embargo, ¿qué sucedería si tomáramos en cuenta las huellas humana y social? Que nos daríamos cuenta, como bien explica Eduardo Galeano en el mismo libro -aunque a menudo a ese hecho le dé una muy dudosa interpretación-, de que en algunos países, para que en nuestros hogares no falten café, té, cacao, tabaco, arroz, maíz, azúcar, plátano…, sus habitantes se mueren de hambre, porque no ha quedado tierra donde plantar los productos autóctonos de los que se alimentaban, porque las tierras son cada vez más áridas y pobres -gracias a los avances de la agroindustria del norte global-, y porque, además, la mayoría de las tierras han quedado en manos de unxs pocxs latifundistas -de origen europeo, que deciden en función de los intereses de sus bolsillos a qué producto dedicarse de esos que el norte global demanda-. Nos daríamos cuenta, asimismo, que todas esas cosas se producen bajo la esclavitud en las cantidades que se producen, que para que lxs esclavxs se porten bien los grupos militares y paramilitares entrenados por la CIA asesinan anualmente miles de campesinxs e indígenas -en Argentina hay latifundistas que utilizan otras técnicas, como encerrar a lxs hijxs de lxs campesinxs en agujeros en la tierra durante todo el día, para que no creen problemas y sus progenitorxs trabajen todo lo necesario, formales-. Nos daríamos cuenta, en definitiva, que el precio humano de una tacita de café es tantas vidas humanas, y el precio social la destrucción, desestructuración, aculturación, empobrecimiento, proletarización y arrinconamiento en los suburbios de las megalópolis de comunidades enteras, para que si no las mata la droga que tan barata se vende se maten a tiros entre ellas -el negocio de la seguridad y de las cárceles también necesita alimentar su discurso-. No sentiríamos igual de cómodos nuestros pies en nuestras nuevas Nike cosidas en los talleres de Taiwan, India o Argentina por miles de niñxs esclavxs.

Temerosxs de que se agote el petróleo, de no poder seguir alimentando nuestro exorbitante consumo de energía -la mayoría la devoran las industrias y, por tanto, los pequeños esfuerzos que hacemos en nuestros hogares tienen resultados ínfimos-, y de que tengamos que despedirnos de nuestra comodidad, tal vez, fomentaremos los vehículos eléctricos, o alimentados por hidrógeno o biodiesel; siguiendo fieles al capitalismo verde, seremos ciudadanxs ejemplares. Pero, ¿qué ocurriría si de nuevo nos fijáramos en las huellas humana y social? Que nuestro alborozo ecológico se iría a la mierda de nuevo. En cuanto a la primera opción, la electricidad no surge de la nada; todavía, mucha de ella proviene de minerales fósiles, y a falta de ellos, el discurso del capitalismo verde nos ha querido vender la energía nuclear una vez más -iba bien la cosa hasta que sucedió lo de Fukushima-, mientras los gigantes molinos invaden nuestros montes. Si nos centramos en los minerales fósiles -también si miramos al origen de los materiales necesarios para construir los molinos y los paneles solares-, dejando a un lado la enorme contaminación que generan para producir energía, tendríamos que introducirnos en el desagradable mundo de la minería, terreno resbaladizo, que nos lleva directos a la sangrante realidad que posibilitó el capitalismo europeo. Si pensamos en cuántos millones de indígenas devoraron las minas de plata y de oro para que Europa hiciera su acumulación de capital originaria, además de corroborar las palabras de Proudhon -que la propiedad es el robo-, tendremos que hacernos una incómoda pregunta: ¿cuántas vidas devoran las minas actuales, sobre todo las localizadas en el sur global? ¡Uy, cuidado! Si empezamos a medir las huellas humana y social de los minerales tal vez nos surjan grandes dudas a la hora de comprar nuestro próximo iPod, iPad, iPed y iCarly, puesto que el nuevo oro está entre los minerales necesarios para fabricar ésos y nuestros imprescindibles ordenadores, la penúltima condena de muchos países empobrecidos. Por otro lado, nos preocupamos por la huella hídrica y… ¿no parece algo contradictorio utilizar vehículos a hidrógeno -agua-? Claro, la Patagonia tiene reservas de agua “inagotables”… De modo que nos queda el biodiesel. Utilicemos aceite vegetal en los autobuses de nuestra ciudad…, sin plantearnos que para lograrlo la colza esta tragando una hectárea tras otra en Latinoamérica, junto con la soja, repitiendo el mismo holocausto humano y social que antes causaron el café, el tabaco, el azúcar, el cacao… -y, con la colaboración de las semillas transgénicas, multiplicando los problemas -.

Si seguimos por la misma peligrosa senda, además de las huellas humana y social de los productos que compramos, tendremos que medir también las de nuestros Estados. El cálculo no es difícil. Midamos los recursos naturales de un Estado, los que ofrece su tierra; midamos los productos que produce con dichos recursos naturales; midamos su riqueza económica, el nivel de vida medio; midamos los consumos tomados de otros pueblos -energía, alimentos, equipos electrónicos y las materias primas necesarias para ellos, ropa, papel…, todo lo que se quiera-. Si al nivel de riqueza y niveles de consumo que tiene le extraemos lo que produce por sus propios recursos, obtendremos el nivel de explotación y saqueo exterior necesario para mantener ese nivel de vida -a ello habría que sumar los niveles de explotación y saqueo internos, claro, pero los países del norte global han trasladado los niveles más crueles de explotación al sur, para garantizar en sus fronteras una cierta paz social-. En definitiva, podremos también medir las huellas humana y social que ese Estado deja en el exterior para sostener su nivel de riqueza. Desde luego, en los Estados del sur global tendremos un nivel negativo, ya que las mayores huellas humanas y sociales las mantienen dentro de sus fronteras. Pero a tales Estados tampoco les preocupa, puesto que son los propios Estados, es decir, las elites locales armadas y organizadas, los primeros en alimentarse directamente de esas huellas humanas y sociales, los que las posibilitan y las garantizan, y cuando la población comienza a dar problemas en seguida aparecen sus hermanos mayores prestos a dar la ayuda militar requerida, en un tipo de simbiosis muy particular.

Visto esto, se me hace muy curioso que entre progres ensalcen tanto a Suecia, Noruega, Finlandia… Ahí queda patente la cola de paja de la socialdemocracia. Para algunxs -especialmente para lxs izquierdistas-, es un problema exclusivamente de gestión. Se está viendo claro en la crisis actual. España, Grecia, Italia… se las ven y se las desean. Al parecer, porque los Estados no están bien gestionados, porque prima el neoliberalismo. Prueba de ello son los países del norte de Europa. En ellos domina la socialdemocracia, y la crisis no los ha golpeado en la misma medida, están saliendo bien de ella, el Estado es grande, el nivel de bienestar aún mayor, todxs pagan escrupulosamente sus impuestos… En ese discurso patético lo más hilarante es un tema formal, en primer lugar: algunxs de esxs izquierdistas y progres, con la reivindicación de la República como estandarte -¡viva la República! acaba de proclamar el ayuntamiento de Ondarroa-, de pronto, en una especie de amnesia colectiva, han olvidado que, así como Italia y Grecia son Repúblicas, Noruega y Suecia son Monarquías -sí, claro, monarquías socialdemócratas…-. Pero volviendo a lo que estamos analizando, ¿en qué se asienta ese ejemplar bienestar de Noruega, Finlandia y Suecia? Estudiemos en qué son ricas las tierras escandinavas, esas tierras gélidas que pasan medio año en la oscuridad, qué producen a partir de sus propios recursos, comparémoslo con lo que consumen -por ejemplo, con el consumo de energía que necesitan para enfrentar los crudos inviernos-, sigamos al origen de las materias primas que consumen…, y nos daremos cuenta de qué huellas humana y eocial deja el Estado del Bienestar de esos ejemplares pueblos socialdemócratas. ¿Será casualidad que sean también ellos los más ecologistas?

Mientras la ecología no tome también en cuenta la ecología humana, tan solo será otro parche más necesario para los Estados y el capitalismo, tal y como hoy es, subordinada a los intereses egoístas del norte global. Y la solución no está en los productos de quienes como Oxfam reivindican el comercio justo, aunque lxs campesinxs que los produzcan estén mejor remuneradxs, puesto que las huellas humana y social siguen presentes, puesto que siguen la misma lógica de mercado: ciertos países, en lugar de producir aquello que sus habitantes necesitan para alimentarse y sobrevivir, producirán ininterrumpidamente las materias primas que nuestros ricos mercados exigen. La ecología humana es peligrosa, por tanto, porque nos recuerda que nuestro bienestar se basa en la destrucción total de sociedades lejanas -también de la nuestra, sobre todo desde el siglo XIX a esta parte-, y en la condena diaria a la esclavitud o, si son afortunadas, a muerte de millones de personas. La ecología humana es incompatible con capitalismos o Estados verdes. Si queremos considerar la ecología en su totalidad, es decir, siendo los seres humanos también elementos básicos, debemos trabajar por erradicar a un tiempo los intereses de Estado -los intrafronterizos así como los geopolíticos y geoestratégicos- y los intereses de mercado, osea, los Estados y el capitalismo, más allá de comprar botes con etiqueta ecológica y medir las huellas hídrica y ecológica de nuestros consumos.