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La “coherencia” de la izquierda, de la cristanofobia a la islamofilia

Posted in Anarkismoa, Erlijioa, Gizartea with tags , , , , , on 2015/01/08 by aselluzarraga

(Euskaraz)

indizeaEs muy curiosa la esquizofrenia religiosa que atraviesa las últimas décadas a la izquierda. Curiosa y preocupante. El último ejemplo nos lo trae la matanza perpetrada contra la revista satírica Charlie Hebdo. Para empezar, vaya desde aquí toda la solidaridad con todes les trabajadores de la revista, les asesinades, herides y quienes salieron ileses, así como con les lectores de la revista. En este mundo mostrar valor trae, por desgracia, consecuencias así, pero no nos amedrentemos.

La cuestión es que llevo tiempo observando el juego que se trae occidente con el Islam, y me preocupa contrastar que, como en otros muchos asuntos, el parachoques del juego de la derecha es una y otra vez la izquierda. En este mal teatro cada bando interpreta demasiado bien su papel.

No debería asombrarnos que las derechas mundiales, tanto las derechas “demócratas” de izquierda como las ultra-derechas, apoyen cualquier totalitarismo en el mundo y que, dentro de esa lógica, financien y protejan militarmente al totalitarismo islámico. Así, poca gente tiene dificultades para interiorizar que Al Qaeda, el Estado Islámico y ese tipo de organizaciones armadas islamofascistas son financiadas e impulsadas desde EEUU, Israel y Europa. La mayoría incluso entiende con qué intenciones políticas se crean y fortalecen tales movimientos y se dan cuenta fácilmente de la hipocresía de occidente -o eso quisiera creer…-. Hasta aquí, todo bien. A la derecha tales asuntos no le crean contradicciones. La OTAN siempre ha sido aliada de las dictaduras islámicas -y de otros muchos tipos de dictaduras-, sobre todo si poseen abundante petróleo y se muestran dóciles. Son necesarias para mantener controlado ese “extraño” mundo “debajo” de Europa.

Por el contrario, es más difícil de entender el comportamiento esquizofrénico de la izquierda.charlie-hebdo O tal vez no, no es en absoluto difícil de entender, ya que entra dentro de la lógica histórica de la izquierda, la izquierda parlamentaria, desde que en Francia triunfase la revolución burguesa, siempre ha sido la otra imprescindible media naranja de la derecha parlamentaria, su espejo, la mano necesaria para mantener controlades a les trabajadores y explotades. Cosas de la dialéctica, tal vez. Y ejemplo vivo de esa esquizofrenia pueden ser las cosas que ha soltado en su twitter Willy Toledo, la voz conocida y “rebelde” de esa izquierda, difundidas, cómo no, por el diario Público: “Alerto sobre lo que suele ocurrir tras tanto ataque criminal, no me mofo de nadie, sólo hago memoria. Occidente asesina diariamente. Sin ruido”, “El Pentágono y la OTAN bombardean y destruyen países enteros, asesinan a millones, cada día. ¿De verdad esperamos qué no hagan nada?”. Por supuesto, la mente preclara de Willy Toledo no duda, la revista satírica Charlie Hebdo tiene una innegable conexion con los bombardeos de la OTAN y, por tanto, ¡cómo sorprenderse de que los oprimidos musulmanes atenten contra ella!

Y ahí yace mi preocupación. Porque, hoy en día, si eres de izquierda, todes les izquierdistas de tu entorno verán con buenos ojos si lanzas consignas como “la única iglesia que ilumina es la que arde” y similares, contra la Iglesia cristiana todo vale; la cristianofobia es obligatoria, después de todo, y ahí no vale eso de hacer distinciones entre cristianes, épocas históricas ni movimientos… Además, el Cristianismo es uno de los emblemas patriarcales -sin embargo, en ocasiones se harán excepciones, y algunes izquierdistes ensalzaran los aires de libertad que trajo el protestantismo, olvidando en ese instante que la ética protestante fue imprescindible para afianzar las raíces del capitalismo, en tiempos en que la moral material católica suponía un obstáculo-. Siendo yo ateo, anarquista y enemigo de toda jerarquía, no tengo ninguna dificultad para entender ese encono contra el cristianismo, aunque no coincida con el en todos los niveles. Hasta aquí, de nuevo, todo bien, entendible más o menos… Pero hete aquí que a alguien se le ocurre decir “la única mezquita que ilumina es la que arde”… y todos los rostros izquierdistas del entorno comenzarán a mutar. Te habrás convertido en islamófobo, y mientras la cristianofobia es culto obligatorio, la islamofobia parece estar hoy en día entre los diez pecados capitales de Marx. Entonces sí, vendrán los matices, todes les islamistas no son… De pronto, creer en dios no está tan mal. Repentinamente, las religiones jerárquicas no son tan malvadas. De golpe, el totalitarismo moral puede ser comprensible. De un minuto a otro, el patriarcalismo religioso queda en el olvido… Sí, también el patriarcalismo islámico, y es que no pocas veces serán les feministas más radicales, incluso algunes anarcofeministas, quienes acusaran de islamofobia y saldrán en defensa del Islam homófobo y machista. Entonces quedarán en un rincón oscuro, bien cerrado con llave, las mujeres lapidadas, las ablaciones genitales -las que sufren las mujeres, ya que las que sufren los hombres se olvidan todos los días, pero mejor no hablar de ciertas cosas…-, las niñas obligadas a casarse con viejos -de nuevo, los niños obligados a casarse con viejas caen diariamente en el olvido-, los burkas, y todos los demás tipos de opresión sexual. Así, para algunes izquierdistas, por ejemplo para Willy Toledo, la matanza contra trabajadores de un medio de comunicación satírico no es un ataque contra la libertad de expresión, y no merece la pena investigar las posibles conexiones entre el Estado francés, sus cuerpos policiales y los asesinos, o pensar que la ultra-derecha que crece en flecha en Toda Europa tiene mucho más que ganar de ahí que la izquierda… La matanza de trabajadores de un medio satírico de izquierda no es más que la respuesta ante la opresión que los pobres musulmanes sufren, algo esperable, además. Tirando de esa lógica, quizá hasta legítimo…

El círculo se ha completado: la derecha necesita del Islam, del islamismo más radical. Para allanar ese camino, está la izquierda, para recordarnos que el problema no es el Islam en sí. Algunes -y no es broma, lo he visto en algún foro anarquista-, en la cima de la esquizofrenia, llegaran a defender el Corán, comparándolo con la Biblia, olvidando por otro lado que los dos libros sagrados que contiene la Bilbia cristiana están también incluidos como sagrados por les musulmanes, dentro de su religión, aunque el Corán esté por encima de ellos en importancia.

Pues, en mi humilde opinión, el Islam, igual que el Cristianismo, es un problema. No el único problema que tiene la humanidad, pero sí uno de sus problemas, y muy grande. Miro con total respeto a les musulmanes, en especial a aquelles que se alzan contra el islamofaxismo, exactamente igual que a les cristianes que se alzan contra el cristianofascismo. No son mis enemigues mientras no intenten imponer a nadie su moral y sus mitos. De ningún modo aplaudiré los ataques emprendidos por la ultra-derecha contra mezquitas para alimentar su discurso xenófobo.. En otro contexto podría ver con una sonrisa mezquitas, sinagogas e iglesias ardiendo. O tal vez no, después de todo algunas pueden ser patrimonio arquitectónico, y excelentes edificios si se les da otro uso. No aceptaré ninguna agresión contra modestes musulmanes, como no acepto agresión alguna contra humildes cristianes y judíes. Pero no voy a entrar en el juego de hacer apología de ninguna religión, cualquiera que ésta sea, menos aún cuando tal religión guarda en sus textos sagrados semillas de totalitarismo. No apoyo a la población palestina porque muches de elles -no todes- sean musulmanes, sino por tratarse de un pueblo sometido. Del mismo modo, no me opondré a Israel porque les israelíes -algunes- sean judíes, sino porque impulsa el nazionismo y la opresión de otros pueblos. Pareciera que hoy hemos olvidado que en otros tiempos se agitaba el fantasma del antisemitismo para dar carta blanca al actuar del nazionismo israelí, algo que todavía hoy no somos capaces de parar. Aunque seguramente hoy entendemos que ser antisionista, que negar la legitimidad del Estado de Israel, es algo diametralmente opuesto a ser antisemita, parece que la historia no nos enseña suficiente como para entender que ser enemigo del islamofascismo en todas sus expresiones es algo opuesto a ser islamófobo. ¿Cuándo se dará cuenta la izquierda? ¡como siempre, cuando el daño esté hecho?

Así que de ninguna manera daré el paso de la cristianofobia a la islamofilia. Todas las religiones son la misma mierda.

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Estatu terrorismoaren aurrean, elkartasuna – Ante el terrorismo de Estado, solidaridad

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Komunikabideak with tags , , , , , , , , , on 2014/12/23 by aselluzarraga

1453495_1003738769652704_5429370463898324840_nTxile eta Espainiako gobernuek gerra zahar bera birrasmatu eta koordinatzea erabaki dute, ideologia baten aurkako gerra, hain zuzen ere. Hemendik, elkartasun osoa biktima zahar eta berriekin. Hona egoera ezin hobeto azaldu duten testu batzuk:

Los gobiernos de Chile y España han decidido reinventar la misma vieja guerra, guerra contra una ideología. Desde aquí, toda la solidaridad hacia las nuevas y viejas víctimas. En estos enlaces se encuentran textos que explican la situación perfectamente:

http://www.cuartopoder.es/tribuna/2014/12/17/ayer-fueron-los-anarquistas-manana-puede-ser-usted/6589

http://www.portaloaca.com/opinion/9773-que-hay-detras-de-la-operacion-pandora.html

http://www.portaloaca.com/articulos/anticarcelario/9787-pandora-encarcelada.html

http://metiendoruido.com/2014/12/la-caja-de-pandora-y-el-cajon-de-sastre-del-antiterrorismo-espanol/

http://lahaine.org/eN4W

stop_pandora01Eta egoera horretan daudenetako baten batentzat baliagarria balitz, nire esperientzia halako kasu batean:

Y por si a alguna de las personas en esta situación le sirviera, mi experiencia en un caso de este estilo:

http://www.ddtbanaketak.com/producto/los-buenos-usan-paraguas-asel-luzarraga/

http://sorginkale.wordpress.com/2014/06/02/ya-la-venta-el-nuevo-librocd-coeditado-por-sorginkale-los-buenos-no-usan-paraguas-de-asel-luzarraga/

El Mundial como escaparate de una escala de posturas

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2014/07/11 by aselluzarraga

Estos últimos meses Facebook se ha convertido en un interesante marco donde, con la Copa Mundial de Fútbol Brasil 2014 como telón de fondo, se cruzan en monólogos más que diálogos distintas visiones y sentimientos en torno a este evento y sus significaciones. Hablo, por supuesto, desde las miradas abiertamente disidentes al sistema, no me interesan tanto los discursos de quienes, desde la derecha o la izquierda, sintonizan con el acomodamiento a la realidad o su simple “mejora”. Tampoco me interesan los discursos meramente oportunistas o populistas que se desatan a favor o en contra, sino a aquellos que parten de una postura genuina, sea de un signo o de otro. A estos discursos cruzados en el mundo virtual, por supuesto, se suman los que se producen en el mundo real, en él, sí, escenificando algo más parecido a un diálogo.

Después de tiempo observando y participando en esta pugna discursiva, creo distinguir más o menos cuatro líneas de comportamiento-razonamiento, que, por supuesto, admiten toda una escala de tonos intermedios y que, probablemente, no sean posturas fijas en todas las personas que asumen una u otra postura. Sin duda, todas ellas formas legítimas y reales de vivir una situación que, queramos o no, nos acompaña cada día, al menos por una temporada, al tiempo que en cierta medida nos define públicamente. Trataré de caracterizar esas cuatro líneas, reconociendo la subjetividad, al ser en esto juez y parte. Cada cuál verá si se ve reflejade en alguna de ellas, mi intención es más comprenderlas que valorarlas. Es probable que en otras latitudes estas posturas no sean tan patentes, no sé si en muchos lugares se da una polarización tan apasionada como la que se vive en Argentina en torno al “deporte rey”.

La primera viene a representar a aquellas personas que, independientemente de si les gusta el deporte o no, sea practicarlo, sea sumarse como espectadoras, en general y en este caso específico el fútbol, asumen todos los días del año, y año tras año, que cualquier megaevento deportivo, cualquier espectáculo de masas de este tipo, sea la liga profesional de fútbol, de baloncesto, de baseball… de cualquier país, sean unas Olimpiadas, sea un torneo de tenis como Wimbledon o Roland Garros, sea, por supuesto, una Copa Mundial de Fútbol, no es una manifestación deportiva, sino un espectáculo que lleva aparejado todos los valores del sistema capitalista, un culto a una forma de vida, a un tipo de cuerpo, al “éxito” como meta suprema, a la competitividad como máximo valor humano, al consumo y la publicidad de las marcas más explotadoras del planeta desde el punto de vista social y medioambiental… Un espectáculo que hoy en día cumple una función fundamental de válvula de escape frente a la miseria diaria, de adoctrinamiento y de anestésico social. El consabido pan y circo que ya aplicaba con mucho éxito el Imperio Romano. Estas personas, de una manera o de otra, se plantan, denuncian, se organizan año tras año frente a los distintos tipos de males sociales que observan o padecen, sea con relación a tales espectáculos deportivos o no, su labor es incesante y, obviamente, cuando se producen eventos de esta magnitud, no sólo no decae, sino que se triplica, y a esa labor diaria se suma la expresa denuncia del agravamiento de atropellos y lacras que llevan aparejados los preparativos y el discurrir de los mismos. Cuando la efervescencia pasa, continúan con la misma labor dedicando, obviamente, menos cuerpo a la denuncia de los efectos “colaterales” de dichos megaeventos.

En la segunda se situarían quienes, aún reconociendo la esencia capitalista mafiosa y perversa del deporte-espectáculo, en general disfrutan en algún nivel de la visualización de su manifestación profesional diaria, no mantienen una postura beligerante continua, pero sí consideran que algunos eventos concretos, como puede ser el caso de la Copa del Mundo de Fútbol Brasil 2014, llevan al extremo sus efectos nocivos, se sienten convocades por el recrudecimiento de la represión, el mayor empobrecimiento de las clases mas vulnerables y expuestas a los tejemanejes de las elites deportivas y de los sectores turísticos y grandes marcas que engrosan sus cuentas al amparo de estos megaeventos, ven con preocupación el ascenso del patriotismo y de la xenofobia que se manifiesta en torno a campeonatos donde se ensalzan los colores identitarios de cada Estado representado en la contienda, y consideran que es una obligación de conciencia no tomar parte activa ni pasiva en el fomento de tal megaevento y sí tomar una posición activa en su denuncia. Esta actividad de denuncia y este boikot activo se suma a una actitud diaria mantenida en el tiempo, existan o no tales megaeventos deportivos, de lucha, denuncia y actividad contra las diferentes manifestaciones opresivas y represivas del sistema, y consideran que esa actividad, al ser estos momentos aprovechados por los distintos Estados para apretar aún más la soga en torno al cuello de las clases explotadas, al ser más intensos los atropellos que a diario se cometen, la escalada en la explotación sexual, el vaciamiento sistemático de barrios marginales y criminalizados con vistas a la mayor especulación inmobiliaria, la “limpieza” de las calles, la desviación de una parte aún mayor de plusvalía sustraída al pueblo hacia fines corporativos, aprovechando estas fechas para realizar aquello que realmente se quisiera poder hacer cada día pero que fuera de estas ocasiones resultaría mucho más visible y encontraría mucha más oposición también por parte de quienes no se ven directamente afectades, que esa actividad, digo, debe ser en la misma medida acrecentada, dando visibilidad diaria a todo lo que las instituciones gobernantes desearían ocultar. Una vez superadas estas fechas, esas personas continuarán viendo eventos deportivos, aunque puedan hacerlo desde una mirada crítica, y continuarán con sus actividades de lucha/denuncia diarias.

En un tercer lugar se encontrarían quienes, siendo personas apasionadas de los espectáculos deportivos, son conscientes de que estas fechas son aprovechadas por los distintos gobiernos e instituciones para colar medidas que en otras fechas pasarían menos inadvertidas, para aumentar la represión, para llevar adelante todas esas campañas descritas anteriormente, pero también piensan que las cosas no van a cambiar por ver o no unos partidos, no están dispuestas a privarse de un espectáculo que disfrutan, pero entienden perfectamente toda la crítica que reciben y consideran positivo y necesario que todo aquello denunciable sea denunciado. Algunas de ellas ven los espectáculos sin mala conciencia, disocian la denuncia activa de su derecho a entretenerse, y puntualmente se pueden sumar a algunas campañas divulgativas de los males que el megaevento internacional trae aparejado. Otras pueden sentir cierta mala conciencia por no ser coherentes con lo que piensan, pero, como con tantas cosas hacemos todes, asumen esa incoherencia y conviven con ella, entendiendo también la postura de quienes van más allá y comprendiendo que su labor de crítica y denuncia es necesaria. Su actividad militante, su lucha y/o denuncia diaria contra las distintas manifestaciones de la opresión, puede verse o no interrumpida o mermada durante estas fechas, y continuará sin duda una vez superadas.

Por último, un cuarto grupo vive los eventos deportivos, en este caso concreto el fútbol, con pasión e intensidad a diario, puede ser consciente de algunas de las lacras que arrastra, pero lo disocia de su pasión y, ante todo, quiere poder seguir disfrutando sin problemas de conciencia, sin sentirse culpable por hacerlo. Estas personas, que en otros ámbitos y en otras fechas pueden ser sumamente críticas y combativas, se llegan a sentir agredidas o al menos cuestionadas por las críticas y denuncias que recaen sobre su deporte favorito y, así como pueden ser tremendamente ácidas y activas contra otras cuestiones, se sienten realmente incómodas cuando lo tocado es algo que llevan muy adentro. Así, durante estas fechas sienten como un ataque casi personal que cualquier mal del mundo se difunda asociado el megaevento deportivo del que tanto disfrutan, sufren que otras personas apelen a su conciencia y sienten que por el mero hecho de ver y disfrutar un partido, quienes denuncian y critican lo que esas fechas llevan aparejado están directamente acusándolas de complicidad, se sienten señaladas. Su reacción, por tanto, es de defensa y contra-ataque. Defienden su derecho a disfrutar del espectáculo deportivo, argumentan sobre el significado que para millones de personas puede tener un triunfo histórico, no se inquietan por las manifestaciones de patriotismo aunque el resto del año y mientras no existen esos eventos puedan ser antifascistas y anti-nacionalistas, tampoco por la significación económica que todo ello trae aparejado, y defienden a capa y espada tal deporte mientras, además, muestran manifiestamente su enojo contra quienes de una manera o de otra lo ponen en cuestión. Es decir, ante todo, no quieren que nada ni nadie les agüe la fiesta y lucen su capacidad argumentativa para relativizar o ridiculizar cualquier crítica, algunas personas con más vehemencia y agresividad, otras más conciliadoramente, según cada talante o forma de vivirlo. Especialmente, entienden tal evento como una forma colectiva de disfrutar, y sienten que en ella se manifiesta un sentir popular que debe ser respetado. Las críticas las viven como una forma de falta de empatía hacia los millones de personas que sólo tienen una ocasión de celebrar algo así una vez cada cuatro años y, por tanto, toman las críticas como una falta de respeto hacia esas personas que ellas aman y con las que se sienten identificadas, ya que además de disfrutar el deporte en sí, disfrutan de esta alegría -o tristeza- colectiva. Mientras el evento dura, pueden suspender sus habituales actividades de lucha y/o denuncia o continuar con ellas con mayor o menor intensidad, y pasado el evento, sin duda, seguirán siendo las personas críticas con el sistema y combativas que eran antes.

Como digo, entre esos extremos hay una infinidad de matices y hay muchas personas que, simplemente, no se manifiestan en ningún sentido respecto a este particular. Por la razón que sea, prefieren mantenerse ajenas a la polémica o dar su punto de vista en círculos más reducidos y de confianza.

Sin duda, es natural que esto pase, y seguramente también sano. Una cuestión tan aparentemente -al menos para muchas personas- poco ligada a la lucha contra el sistema como un mundial de fútbol, permite mirarnos hacia adentro y hacia afuera, reconocernos, asumir que incluso entre quienes a diario nos sentimos muy cercanes existen en cuestiones como ésta, o como muchas otras quizá menos visibles, grandes diferencias. Y es natural y sano que así sea, por el bien de la riqueza individual y colectiva. Lo razonable es que, después de putear durante una buena temporada, el final del megaevento devuelva las aguas a su cauce y en las luchas diarias que nos unen sigamos juntes. Lo razonable también es que nadie se vea obligade por presión social de ningún tipo a callar lo que realmente siente o piensa y que, sobre todo, la sana cultura de la crítica y la autocrítica no decaigan tampoco estos días. La autocensura es el primer enemigo contra la libertad de conciencia.

Y estas posturas aquí dibujadas seguramente se podrían dar con otros tipos de eventos, aunque es muy probable que no con la misma pasión y tal vez no con la misma exhibición social de algunas de ellas. Habrá quienes combatan los cánones impuestos de belleza y la presión que el sistema ejerce sobre los cuerpos femeninos y masculinos todos los días de su vida. Habrá quién entienda lo pernicioso del modelo cultural, económico y social de las pasarelas de moda y los certámenes de miss y míster universo, lo critique abiertamente, aunque reconozca que su vista se recrea cuando tiene ante sí cuerpos masculinos y/o femeninos reflejo de unos cánones concretos de belleza paseando ligeros de ropa y, tal vez por coherencia, se autoimponga la disciplina de abstenerse de ello. Estarán quienes son crítics con los modelos de belleza, pero en la intimidad, sin hacer gala de ello y conscientes de su incoherencia, no quieran privarse de ver esos certámenes. Y estarán quienes disocien la lucha contra la mercantilización del cuerpo humano y contra los modelos patriarcales de su derecho a ver apasionadamente un pase de modelos o un concurso de misses o misters y se sienta cuestionades cuando a su alrededor personas que llevan su mirada más allá lancen sus críticas y ataques contra tales eventos. Por supuesto, a alguna persona apasionada del fútbol le parecerá totalmente fuera de lugar la comparación, y es que, para algunas personas, el fútbol siempre será otra cosa…

Aurkezpena Bilbon – Presentación en Bilbao: “Los buenos no usan paraguas”

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Komunikabideak, Kultura, Liburuak, Literatura, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 2014/06/20 by aselluzarraga

portada- los buenos no usan paraguas

 

Txilen pairatu zuen polizia-muntaiari buruz idatzi du Aselek liburu honetan eta egin zitzaion epaiketa-antzezpena dokumentatu du bertan. Halaber, Atlantikoaren alde bietan izandako elkartasun adierazpenak ere deskribatu ditu.

Aselek bideokonferentziaz aurkeztuko du liburua Argentinatik ekainaren 26an, ostegunarekin, 19:00etan DDTren lokalean (Marzana kaia 5, Bilbo Zarra)

Asel escribe en este libro sobre el montaje policial que sufrió en Chile y documenta el jucio-farsa del que fue objeto.  También están descritas las muestras de solidaridad que tuvo a ambos lados del Atlántico.

Asel presentará el libro por videoconferencia desde Argentina el Jueves 26 de Junio a las 19:00 en el local de DDT (Muelle de Marzana 5, Bilbao La Vieja).

¿Del No92 al Si14?

Posted in Anarkismoa, Antimilitarismoa, Errepresioa, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Komunikabideak, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , on 2014/06/07 by aselluzarraga

Vengo observando las últimas semanas un fenómeno en mi entorno, aquí en Buenos Aires, que me resulta, cuando menos, sorprendente. Es muy probable que mi sorpresa provenga de una diferencia cultural y que a mi mente vasca le cueste encajar el fenómeno del fútbol como religión incuestionable, a pesar de “ser del” Athletic. Lo cierto es que, leyendo comentarios por ahí he retrocedido unos añitos echando mano de la memoria histórica para ver cómo se vivían fenómenos similares en otras latitudes y en otras épocas.

Mi memoria no da para recordar si en el Mundial España ’82 hubo algún tipo de reacción organizada, tenía yo 11 años sin cumplir y el punk era algo que aún a duras penas se empezaba a sentir en las calles, difícilmente se le podía pedir estar organizado. Sólo recuerdo en los paseos por Bilbao, sede mundialista por una nefasta temporada, lo tétrico que resultaba cruzarse con los hooligans ingleses que se hicieron dueños de la ciudad esos días. Por eso, el evento cercano con el que más lo puedo relacionar es con las Olimpiadas del ’92, con sede en Barcelona. Esa época sí la viví con mayor conciencia, iba ya camino de los 21 años. Se sumaba a ese evento la “celebración” de los 500 años de genocidio indígena en América, el llamado “descubrimiento”, y aquel derroche en medio de la nada llamado Expo ’92 de Sevilla. No vivíamos en Barcelona ni nos alcanzaba para viajar para allá, pero en esa época sin Internet funcionaban los fanzines, las radios libres y el boca a boca con bastante eficiencia, y por Bilbao se dejaban caer siempre compas catalanes. Conocíamos, por tanto, toda la limpieza cosmética que iba barriendo la ciudad, los planes urbanísticos que encontraban la excusa perfecta para sacar a esas personas “indeseables” -aunque sumamente necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad burguesa- de las zonas destinadas a recibir, remozadas y asépticas, a las oleadas de turismo cargado de divisas -aún funcionaba la peseta-.

La respuesta a aquella operación político-inmobiliaria no se hizo esperar, y pronto se hizo famoso el eslogan NOventaidos, grafiado como NO92, con una O formada por los aros olímpicos. Las calles del Casco Viejo de Bilbao se llenaron poco a poco de carteles contrarios a esos eventos y de mano en mano comenzaron a circular casettes colectivos con temas grabados por las bandas del momento en contra de toda aquella operación. Por supuesto, las bandas catalanas, las más directamente afectadas, llevaron la voz cantante, pero las bandas vascas se sumaron rápidamente a la contra-fiesta.

En Brasil, que duda cabe, existe un movimiento de lo más variado que lleva tiempo luchando y resistiendo activamente contra la guerra a les pobres -disfrazada de guerra contra el narco-, aunque no falte el monarca progre que ponga en duda que en ese país existe un pueblo diciendo NO al despilfarro y al significado del Mundial. Las noticias sobre los crímenes de Estado, la extorsión, los intereses inmobiliarios y turísticos que jamás van de la mano de los intereses de las clases explotadas, no faltan y no son difíciles de encontrar. El movimiento anarquista, como cabía esperar, se ha volcado en ese país para informar y actuar en contra de este evento mundial.

En Argentina, sin embargo, se escucha sorpresivamente dentro de la escena punk y skin, y entre personas de tendencia libertaria o abiertamente anarquista, un malestar ante quienes informan de lo que en Brasil realmente está sucediendo -por suerte, también existen reacciones opuestas-. Es curioso, porque amistades que cantan en bandas punk, manifiestan estos días su creciente enojo ante los mensajes contrarios al Mundial. Y digo que es curioso, porque si algo ha sido el punk desde sus orígenes, y si algo es el anarquismo, es precisamente un cuestionamiento continuo de toda la realidad opresiva que nos rodea y de todo el adoctrinamiento mediático al que nos someten, un meter el dedo en el ojo a las conciencias. El punk se ha jactado siempre de navegar contracorriente, de ser molesto para quienes se contentan con la pasividad de tragar lo establecido, de recordar siempre aquello que buena parte de la sociedad preferiría olvidar o no conocer; y lo ha hecho gritando bien alto al oído, sin pedir permiso.

Me gusta el fútbol, como tantos otros deportes, pero eso jamás me ha impedido ver lo que realmente ese deporte, en su versión “profesional” y masificada, significa: mafias, corrupción, pelotazos inmobiliarios, venta de un modelo estético y de sueños de grandeza, cifras de escándalo por pegar patadas a un balón y, sobre todo, por entretener a la clase trabajadora, pan y circo y, especialmente en el caso argentino, toda una organización lumpen-parapolicial en torno a las barras bravas que sirve tantas veces de fuerza de choque contra quienes desafían los intereses de las grandes corporaciones o no acatan la disciplina del sindicalismo oficial. Todo eso está ahí, lo sabemos y preferimos no pensar mucho en ello para poder seguir disfrutando de ese espectáculo anestesiante. Pero en el caso de los mundiales se suma a todo ello la bacanal de patrioterismo, las caras pintadas de colores “patrios”, los himnos, el orgullo nacional… Sólo pensar que el triunfo de España en el pasado Mundial supuso que por Bilbao se comenzaran a ver por primera vez en la historia grupos celebrando públicamente el triunfo de “la roja” -de vergüenza será…- y portando desafiantemente camisetas de dicha selección… Tuve la suerte de estar lejos de ese escenario y saber de ello sólo por comentarios de amistades.

Y sí, es cierto que eso sucede cada vez que hay citas futbolísticas internacionales, olimpiadas y similares, no sólo ahora. Y sí, es cierto que la situación social en Brasil, tanto la que viven los pueblos indígenas, como las clases explotadas, como quienes en las favelas no llegan ni al rango de explotades porque bastante tienen con seguir vives cada mañana, existía ya antes del Mundial. ¿Y con esa argumentación debe une dejar de divulgar que una situación que ya era insostenible antes se está agudizando?, ¿que el Mundial está sirviendo de excusa y pantalla extra para que el Estado y las mafias inmobiliarias hagan lo que siempre desearon hacer? No voy a hablar de que ese dinero estaría mejor empleado en hospitales o escuelas estatales, abogo por la abolición del Estado, no por su fortalecimiento. Pero si usamos el punk desde hace décadas precisamente para denunciar realidades que no por más o menos conocidas no dejan de ser reales, ¿debemos dejar de hacerlo cuando se trata del Mundial de fútbol? ¿Acaso las bandas punk de Catalunya, Euskal Herria y otros lugares cercanos no sabían que lo que estaba sucediendo en Barcelona sucedía sistemáticamente en cada evento de ese tipo? Yo diría que eran plenamente conscientes de ello y que tal realidad, en lugar de ser una razón para callarse, era una razón extra para gritar bien alto. Si usamos el punk como altavoz para intentar incomodar la conciencia de la sociedad, o al menos de quien quiera escucharnos, ¿es lógico pretender que se guarde silencio cuando sentimos que el mensaje apela a nuestra conciencia y a nuestras actitudes y no a la de otras personas, cuando les incomodades somos nosotres?

Está claro que ver un partido del Mundial no nos convierte en cómplices de la represión y los crímenes del gobierno brasileño y su policía militar, ni de las redes de prostitución infantil que van a engrosar sustanciosamente sus ganancias estos meses, ni de nada más que del hecho de ver un partido de fútbol por la tele. Se trata simplemente de dónde sitúa cada cual su conciencia y su coherencia en un mundo en el que sabemos que nos es imposible vivir coherentemente y no ser parte, por acción y omisión, del sistema. Pero si ser consciente de eso no nos impide sin embargo denunciar tantas otras cosas, que al menos no nos impida tampoco denunciar y difundir lo que en estos momentos en una geografía no muy lejana, en Brasil, están padeciendo millones de personas, agravado por los intereses que rodean a la economía futbolística y turística.

Libertad de conciencia, por supuesto, tanto para quienes quieren ver, pase lo que pase y caiga quien caiga, su dosis de fútbol internacional, como para quienes quieran difundir y recordar lo que ese evento está trayendo en tierras no muy lejanas.

Francisco “Papas Fritas”, propaganda por el hecho bien entendida

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Errepresioa, Gizartea, Komunikabideak, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2014/05/18 by aselluzarraga

(Euskaraz)

Hoy quisiera escribir sobre una acción que se ha convertido en noticia estos últimos días en Chile. Además, ha logrado convertirse en noticia esquivando todos los intentos de los medios habituales para convertirlo en farándula. Me refiero, sin duda, a la obra del artista Francisco “Papas Fritas” “Ad augusta per angusta” . Como cabía esperar, los medios chilenos han dado más importancia al  secuestro de la obra por parte de la PDI que al sentido de la acción de “Papas Fritas”. Y cabía esperarlo, porque su acción ha dejado al descubierto las vergüenzas del sistema, y no es labor de esos medios dar cuenta de dichas vergüenzas ni reflexionar sobre el sentido político y las consecuencias sociales de una acción. Eso que los medios chilenos han pretendido farandulizar o, si no, acallar, sin embargo, ha tenido un eco más amplio internacionalmente y, por supuesto, en los medios que se salen de los renglones oficiales, en castellano  y en inglés. Lo mejor para saber de qué hablo, seguramente, es ver el vídeo de su primera reivindicación:

No deseo analizar esta acción desde el punto de vista artístico ni desde el de los medios de incomunicación, aunque ambos puedan ser interesantes. Tampoco quiero entrar en la discusión sobre la Universidad. Soy contrario a lo que dicha institución significa como herramienta para perpetuar los valores del sistema, pertenezca a la empresa privada o a la empresa estatal, al igual que parece serlo también el propio Francisco, si nos fijamos en la entrevista que ha concedido, y opino además que la discusión sobre su gratuidad es un engaño, tal y como está planteada. La gratuidad no está realmente en discusión en ningún lado, no es opción; de hecho, lo que está sobre la mesa es si se “desea” que les estudiantes, para ser adoctrinados y funccionales al sistema, deben pagar una vez -a través de la parte de plusvalía que el Estado nos quita-, dos -en los impuestos y en las tasas universitarias- o tres -en los impuestos, las tasas universitarias y los intereses-, y esa discusión no me interesa en absoluto, aunque sienta solidaridad por las luchas estudiantiles. En ese sentido, me parecen interesantes el concepto que el propio Francisco menciona en la entrevista sobre la “pluriversidad” y lo que dice sobre la universidad actual. Es, sin embargo, desde la visión anarquista desde donde quiero tomar la acción de “Papas Fritas”, para pensar, frente a lo que algunes entienden, qué características debieran tener la propaganda por el hecho y la acción directa.

Me parece especialmente interesante que esta acción suceda en Chile. Algunos de sus más claros antecedentes serían las acciones llevadas a cabo por el catalán Enric Duran y el vasco Lucio Urtubia, cada cual a su estilo y con sus objetivos, y así lo ha declarado el propio Francisco en los tuits intercambiados con Enric. Y digo que es especialmente interesante que haya sucedido en Chile, porque en ese país el polémico movimiento que se ha adueñado del sentido de la propaganda por el hecho y la acción directa, el insurreccionalismo, concretamente, es quien se ha convertido asimismo en la única imagen de un supuesto anarquismo ante la sociedad. Así que quisiera comparar sus acciones más difundidas y la que están llevando a cabo -ya que aún no ha terminado- los autores de la acción artística “Ad augusta per angusta”, analizando sus metas y sus resultados.

Para empezar, comentaré sobre la propaganda por el hecho. Ese concepto comenzó a hacerse conocido en el s. XIX. Según tal concepto, una acción o sus consecuencias debían hablar por sí mismas sobre la intencionalidad que encierran y, además, como el propio nombre indica, deben hacerle propaganda a algo.

Por otro lado, el sentido de la acción directa, procedente de la misma época, sería el siguiente: les trabajadores o explotades, para solucionar sus conflictos con les explotadores o con las instituciones de poder, deberían actuar sin intermediaries, directamente. Así que, el objetivo de una acción directa serí lograr una determinada meta. Así, por ejemplo, durante las huelgas y conflictos laborales, la acción directa significaría que les trabajadores deberían discutir directamente con el propietario o patrón o, si no, deberían tomar por propia mano las acciones para enfrentar al explotador -desde los sabotajes a los ataques directos contra los patrones-.

De modo que, tanto en la propaganda por el hecho como en la acción directa, el punto de partida solía ser un conflicto social, conflicto colectivo, conflicto laboral…, y la intención de recurrir a ella sería combatir directamente al enemigo y llevar a cabo acciones que les trabajadores y, en general, la sociedad, pudiera entender fácilmente. Era una acción solidaria, realizada en solitario o en grupo, pero más que hacia une misme, enfocada hacia les otres, hacia el grupo, hacia la sociedad. Además, dentro de ambos conceptos podían incluirse los atentados contra represores y patrones despiadados, para vengar las masacres contra el proletariado. Así pueden entenderse las acciones de Simón Radowitzky o Kurt Wilkens, y cabe recordar que este último, además, era un pacifista tolstoiano, que no tomaba la violencia como bandera, aunque fuera comprensivo con quienes decidían usar la violencia contra la otra violencia sistemática de los patrones.

Sin embargo, hoy en día estamos cada vez más habituades a escuchar dichos conceptos unidos a la corriente “anarquista” llamada insurrecionalista. Comparemos esas acciones que orgullosamente suelen reivindicar con la llevada a cabo por Francisco “Papas Fritas”.

Desde el insurreccionalismo son habituales los bombazos contra las sedes de bancos, iglesias y otras instituciones, por ejemplo. Generalmente pequeños explosivos, que solamente buscan daños materiales y eco mediático. Unidos a ellos, solemos leer una retórica bastante repetitiva y generalista en los escritos de reivindicación. A través de tales escritos suelen querer hacer llegar el sentido de la acción y, siguiendo a la fuente ideológica que subyace tras el insurrecionalismo, es el yo -o, como mucho, el nosotres, un nosotres muy reducido que sólo hace referencia al presunto grupo de afinidad- el que predomina. Junto a ello, desprecio y odio hacia la sociedad en su conjunto en la mayoría de los casos. Así, les insurrecionalistas hablan de sí mismes como las únicas personas conscientes de la realidad y coherentes. El resto, y cada vez más la clase trabajadora, es despreciable, gente que, por vivir anestesiada por el sistema, no merece respeto. Se sienten en una guerra entre el yo y el sistema. No es de extrañar. El insurreccionalismo es una de las manifestaciones de la teoría individualista -como el propio capitalismo- y su punto de partida es la misma ficción que la usada por Hobbes, al igual que por Stirner y por Nietzsche: un ser humano aislado previo a cualquier forma de sociedad, es decir, un ser que jamás existió en la historia. De ese comienzo mítico que sólo existía en su fantasía, Hobbes concluía la necesidad de un Estado totalitario, ya que él sería el único que podría garantizar el “equilibrio” frente a las intenciones opresoras de los seres humanos egoístas y aislados. Por su lado, Stirner y Nietzsche reivindicaron el totalitarismo del individuo egoísta frente al Estado, atrapados en una dialéctica sin salida. Después de todo, escribieron, voluntaria o involuntariamente, para dar la razón a Hobbes, y es conocida la influencia que dicha filosofía, en especial la de Nietzsche, tuvo en las bases ideológicas del nazismo. Así que, si hubiera que entender las acciones insurreccionalistas como propaganda por el hecho y acción directa, lo que nos queda es la propaganda del yo y la acción directa del yo. ¿Con qué objetivo? Seguramente, muches de elles nos responderían que no necesitan objetivos concretos. Satisfacer el yo, hacer la guerra perpetua al sistema. Desde el punto de vista de la propaganda, tales acciones, es decir, las bombas colocadas contra bancos y demás instituciones, de hacer propaganda a alguien, se la hacen a las propias instituciones atacadas, a la Policía, a la Iglesia, a los medios de comunicación… y al propio Estado. Para empezar, porque esos daños materiales son totalmente asumibles por quienes sufren el ataque y, por otro, porque todos ellos, a pesar de ser nuestros victimarios diarios, serán vistos por la gente, en la mayoría de tales acciones, como víctimas, digan lo que digan los comunicados insurrecionalistas -además, no se entiende muy bien desde el punto de vista de dicho individualismo a quién están dirigidos los comunicados, si no es, en caso de entenderlos dentro de la propaganda, para quienes ya antes pensaban como elles o para elles mismes-. Para constatar la propaganda directa o indirecta a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, basta comprobar como la propia Policía de tanto en tanto utiliza grupos armados organizados para generar caos y saqueos, en especial cuando pelea por sus propias condiciones laborales y pretende presionar al gobierno con alguna huelga que “recuerde” a la sociedad que sin la labor policial no tienen quien les “defienda”. Efecto psicológico similar consiguen bombazos que la mayoría de la sociedad que, desde luego no tiene tiempo ni ganas de leer los comunicados esparcidos por la zona o colgados en internet, jamás termina de entender o situar en un contexto relacionado con sus propias problemáticas y luchas diarias -que también las tienen, por más que a algunes les parezcan intrascendentes-.

Por su parte, desde el punto de vista de la acción directa, debiéramos pensar para qué sirve una acción directa que no desea lograr objetivos concretos, o si el único objetivo no es la realización misma de tal acción “directa”. Entre les insurreccionalistas que colocan el artefacto y la institución atacada, como mucho, existe un conflicto abstracto, el mismo conflicto interminable que todes mantenemos con tales instituciones, pero en dicha lucha un explosivo no conlleva ningún paso adelante, no debilita a dicha institución y nosotres -y quienes lo colocan- no ganamos nada. Las acciones acostumbran a situarse fuera del contexto social, la mayoría de las veces no se enmarcan dentro de un clima concreto de conflicto -como mucho, algunas se sitúan dentro de campañas de “solidaridad” con les preses-, y no sirven siquiera para subir la fuerza moral en una hipotética lucha. Pero, nos dirán les insurreccionalistas, a nosotres la sociedad nos importa una mierda, no actuamos para conseguir nada para ella. Está claro, sin duda. Por último, siendo el origen confeso de la ética individualista el egotismo, como el propio Stirner reivindicaba, les insurreccionalistas repetirán a menudo en sus textos que las consecuencias que sus acciones puedan tener sobre otras personas no les importan. Así que, si a consecuencia de sus acciones encarcelan a personas sin relación alguna o, como sucedió en el s. XX con la supuesta organización anarquista inventada por el Estado español “La Mano Negra” y con otros numerosos casos similares, aunque sean utilizadas de excusa para desarticular de raíz movimientos que puedan resultar un peligro para el sistema, como diría el gobierno estadounidense, todas esas cosas son “daños colaterales”. Al final, les insurreccionalistas no darán la cara y si el Estado utiliza sus acciones para neutralizar anarquistas y movimientos que nada tienen que ver con ellas, a través de los conocidos montajes, como sucede con frecuencia, bien les vendrá también para alimentar su discurso. La solidaridad hacia las personas detenidas bajo la excusa de sus acciones se limitará a eso: a nuevas reivindicaciones y acciones insurreccionalistas, desde lugar seguro y sin dar la cara. Por el contrario, después de que algune de elles caiga, acudirán sin pensárselo dos veces a la solidaridad de todes y, además, les anarquistas nunca les negaremos esa solidaridad que desde sus acciones y posturas elles acostumbran a negar a todes les demás.

Por tanto, es muy difícil ver en tales acciones la propaganda por el hecho y la acción directa por ningún lado, si no es retorciendo totalmente el sentido de tales conceptos. Y vistas las consecuencias y que, como se ha mencionado, los Estados, inventando supuestos grupos, acostumbran a organizar acciones del mismo tipo y a hacer aparecer similares panfletos, debiéramos pensar a quiénes benefician.

Por el contrario, la acción de Francisco “Papas Fritas” sería la otra cara de ese comportamiento que ya nos ha habituado. Para empezar, como propaganda por el hecho, es redonda. Se sitúa en un conflicto concreto, en este caso, en el mantenido por la Universidad del Mar con su alumnado. La sociedad conoce bien la estafa de dicha Universidad y, además, en un contexto en el que en la sociedad el debate en torno al propio sistema universitario está candente. Es una acción imaginativa, y busca un resultado concreto: dejar anulada la deuda que el alumnado tenía con la Universidad, evidenciar la estafa y desnudar las debilidades de todo el sistema. Desde ese lado, ha cumplido su objetivo, sin duda. Por otro lado, como propaganda, la propia acción explica el mensaje subyacente, y es un golpe que puede ser bien visto tanto por la sociedad como, sobre todo, por el alumnado implicado en el caso. Genera simpatía. También fija otro eje para el debate: legalidad vs legitimidad. Cualquiera puede apreciar, en este caso, como en otros muchos, que la ley afirma la ilegitimidad, y que en muchas ocasiones la legitimidad solo puede defenderse desde la ilegalidad. Más aún tras la intervención de la PDI: la Policía está para defender los intereses de les estafadores, del capital, de les rics, da igual qué Policía y de dónde -y de paso, ha mostrado que también los museos, tomen el nombre que tomen, son solamente otra pieza más del sistema-. Se lo mire por donde se lo mire, es una perfecta acción de propaganda, tanto propaganda a favor de la acción directa, como propaganda para dejar al descubierto la pasividad del Estado -Partido Comunista incluido-, de algunas organizaciones estudiantiles y de los medios de comunicación.

Desde el punto de vista de la acción directa, por otro lado, es rotunda: en la lucha contra una institución -la Universidad del Mar, en este caso-, dejando a un lado las vías institucionales, los intermediarios, las negociaciones, golpea directamente: toma los títulos de deuda y los quema. El conflicto está identificado, es conocido en la sociedad, el enemigo también está identificado, y así lo está el objetivo: en este caso, cancelar la deuda de les estudiantes. Y hacia ese objetivo, la vía directa. El resultado, también redondo. A ver qué malabares legales inventa la Universidad para cobrar esa deuda ilegítima que, de momento, es incobrable. Las personas que sistemáticamente han actuado de mala fe -les propietaries- deberán esperar la “buena” voluntad de sus damnificades para olfatear el dinero.

Lucio Urtubia logró tener arrodillado al poderoso Citibank. Enric Durán, por su parte, dejó al descubierto las vergüenzas del sistema de crédito bancario, recuperó algo del dinero que ellos roban a diario y consiguió poner en marcha uno de los movimientos revolucionarios más interesantes que se está tejiendo actualmente en Europa. Francisco “Papas Fritas” tampoco se ha quedado atrás y, además de desplazar el eje del debate, en la lucha contra el lucro universitario ha logrado desactivar una deuda que ahoga a miles de estudiantes. Y los tres han tenido en mente al prójimo, a la sociedad, un modelo para una nueva sociedad, no su propio ego, su guerra individual. Además, los tres han dado la cara ante las consecuencias y han dibujado líneas que pueden ser ejemplo para muchas personas.

Sin duda, la de Francisco “Papas Fritas” ha sido propaganda por el hecho bien entendida, loable acción directa. Veremos qué nos depara en adelante.

Sobre legitimidad y adoctrinamiento

Posted in Anarkismoa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/16 by aselluzarraga

Esta mañana me toca de nuevo tener de fondo el programa de amable adoctrinamiento estatal, “Buenos días a todos”, y escucho los malabares que hacen frente a la aplastante opción de la población chilena por dar la espalda al sistema partitocrático, en este caso frente a la elección de la futura presidente, entre las candidatas del centro derecha y de la extrema derecha, en la jornada que el ingenio popular chileno dio en llamar “Día del pico en el ojo”. Así, mientras el 58,03% de la población chilena con derecho a voto, en esta primera edición con voto voluntario, es decir, en la primera ocasión que la población chilena puede decidir sin coacciones su participación o no en el sistema impuesto por las elites burguesas a toda su población, la siguiente opción, la candidata del centro derecha Michelle Bachelet, del PS, contó con el apoyo del 25,55% de la población con derecho a voto.

Ante esta evidencia, las mensajerías del sistema tiene rápidamente que desdibujar el panorama y aleccionar a la población sobre cómo interpretar este “tropiezo” de su sistema de sometimiento. De esta manera, les presentadores del programa matinal, en una esfuerzo mental, reconocían que no ir a votar es tan legítimo como hacerlo, que es una de las pociones que da el sistema, pero rápidamente hacían una interpretación sesgada de esta opción mayoritaria, antes de que a cualquiera se le ocurra pensar cosas “raras”. Así, tras esa elección, veían dos únicas opciones, tres a lo sumo: 1. una parte de quienes no votan no lo hacen porque ninguna de las dos candidatas a presidente les ha convencido; 2. una gran parte no vota porque prefirió irse a la playa o a comprar regalos navideños; 3. -y arriesgando un poco más, pero no mucho- algunas personas muestran así su desacuerdo con el sistema binominal. Por supuesto, esta última lógica no debe en ningún caso estirarse más allá, no sea que nos encontremos con que mucha gente, sencillamente, no cree en el sistema en su conjunto y no quiere ser gobernada ni representada, no quiere delegar su capacidad política en ninguna otra persona. Eso jamás lo escucharas de estes voceres del sistema.

Y no lo escucharas, porque si se va más allá aún, podríamos concluir que entre quienes no sufragan están las únicas personas que creen en la democracia, esto es, en el gobierno directo del pueblo para el pueblo a través de sus propias asambleas soberanas. Eso, la democracia, es opuesto históricamente, como ya expliqué en un par de artículos, a lo que en este caso se escenificaba, que es la monarquía. Y es que, así como la democracia ha sido históricamente, hasta la prostitución de ese nombre en el s. XVIII vía Revolución Francesa, el gobierno directo y sin intermediarios del pueblo en sus propias asambleas, monarquía no es otra cosa que el gobierno de una sola persona, independientemente de que esta persona sea o no electa, su cargo sea o no vitalicio, y tal cargo sea o no hereditario, de que fuera llamada rey, duque, príncipe, emperador… o presidente. Por eso se han distinguido históricamente monarquías absolutas, monarquías hereditarias y, como en este caso, monarquías electivas. De la misma manera el sistema parlamentario actual, siendo un gobierno de partidos, es una partitocracia o, asignándolo según la tradición histórica de la división de sistemas de gobierno, una aristocracia, en este caso electiva, formada por partidos políticos. Ambos sistemas que conviven en tantos países actuales, como Chile, monarquía y aristocracia electivas y de mandato limitado, son negadores de cualquier forma democrática de gobierno. De modo que habrá que entender que entre esa mayoría abstencionista se encuentran las únicas defensoras de la democracia.

Por otro lado, hablaba este canal adoctrinador sobre la legitimidad del resultado, y rápidamente adelantaban que era una cuestión ya zanjada. Este resultado, la elección de la monarca Bachelet, era tan legítimo como el anterior nombramiento de Piñera. Efectivamente, así es: este resultado es tan legítimo como aquél, y eso a lo que va a conllevar, a que una persona gobierne un país de 17 millones de personas con el beneplácito de 5 millones, es tan ilegítimo en un caso como en otro. Lo que se ha visto es que, quienes no se inscribían antes para votar, en este nuevo sistema de inscripción automática y voto libre toman la misma decisión soberana que antes: no participar ni dar legitimidad al sistema que ha de someterlos por cuatro años más. Eso no es una dejación de las “obligaciones ciudadanas”, muy por el contrario, significa en muchos casos asumir la facultad política propia y no delegarla en nadie, reservándose el derecho de desobediencia ante un sistema que, no solo no lo representa, sino que no se desea que lo represente. Sin embargo, la lógica monárquica no acepta, una vez más, la voluntad del pueblo, y en lugar de dejar el trono presidencial vacante, éste será ocupado por una persona con una legitimidad otorgada por el 25% de las personas con derecho a voto en Chile. Chile, mejor que muchas otras monarquías y aristocracias electivas, ha dejado al descubierto la ilegitimidad del sistema de gobierno en su conjunto, la decadencia de este sistema explotado por las elites económicas y militares constituyentes de cada Estado después de más de dos siglos de engaño sistemático.

Por otro lado, estos guardianes del sistema tienen sus momentos divertidos. Así, uno de los presentadores, mientras hacían nuevos malabares para pensar como “atraer” más gente al voto -no a la política, sino a la renuncia de ejercerla por une misme, que es lo que significa votar-, observaba que, en caso de que el voto volviera a ser obligatorio -desnudando de nuevo el lado coercitivo de este sistema de dominación de la mayoría por una minoría privilegiada-, al menos el derecho a desinscribirse de quienes fueron inscrites automática y, por lo tanto, involuntariamente, no debiera suponer una carga para éstes, palabras ante las cuales el otro par de presentadores rápidamente salía al paso. Y es que, ¿se imaginan si cualquiera de ustedes ha sido inscrito sin solicitarlo y, ante el fracaso de esta libertad de voto, se viera de aquí a cuatro años sometide al voto obligatorio bajo amenaza? Parece ser que eso encantaría al ex-presidente Lagos, que ya ayer se mostraba enojadísimo contra el sistema de voto voluntario, exponiendo inmejorablemente la desconfianza que tienen las elites gobernantes en su propia ciudadanía, tratada, cuando no acata el guión dictado, como inmadura, “no preparada para la democracia” -si alguna vez hubieran tenido la más mínima intención de preparar a la ciudadanía de cualquier país para la democracia, haría décadas que las aristocracias y monarquías electivas habrían tocado a su fin-. Como en el cuento, al monarca no le gusta que un niño lo apunte entre la multitud y le diga que camina desnudo, menos le va a gustar que sea toda la multitud la que ose demostrar esta realidad.