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Sobre legitimidad y adoctrinamiento

Posted in Anarkismoa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , on 2013/12/16 by aselluzarraga

Esta mañana me toca de nuevo tener de fondo el programa de amable adoctrinamiento estatal, “Buenos días a todos”, y escucho los malabares que hacen frente a la aplastante opción de la población chilena por dar la espalda al sistema partitocrático, en este caso frente a la elección de la futura presidente, entre las candidatas del centro derecha y de la extrema derecha, en la jornada que el ingenio popular chileno dio en llamar “Día del pico en el ojo”. Así, mientras el 58,03% de la población chilena con derecho a voto, en esta primera edición con voto voluntario, es decir, en la primera ocasión que la población chilena puede decidir sin coacciones su participación o no en el sistema impuesto por las elites burguesas a toda su población, la siguiente opción, la candidata del centro derecha Michelle Bachelet, del PS, contó con el apoyo del 25,55% de la población con derecho a voto.

Ante esta evidencia, las mensajerías del sistema tiene rápidamente que desdibujar el panorama y aleccionar a la población sobre cómo interpretar este “tropiezo” de su sistema de sometimiento. De esta manera, les presentadores del programa matinal, en una esfuerzo mental, reconocían que no ir a votar es tan legítimo como hacerlo, que es una de las pociones que da el sistema, pero rápidamente hacían una interpretación sesgada de esta opción mayoritaria, antes de que a cualquiera se le ocurra pensar cosas “raras”. Así, tras esa elección, veían dos únicas opciones, tres a lo sumo: 1. una parte de quienes no votan no lo hacen porque ninguna de las dos candidatas a presidente les ha convencido; 2. una gran parte no vota porque prefirió irse a la playa o a comprar regalos navideños; 3. -y arriesgando un poco más, pero no mucho- algunas personas muestran así su desacuerdo con el sistema binominal. Por supuesto, esta última lógica no debe en ningún caso estirarse más allá, no sea que nos encontremos con que mucha gente, sencillamente, no cree en el sistema en su conjunto y no quiere ser gobernada ni representada, no quiere delegar su capacidad política en ninguna otra persona. Eso jamás lo escucharas de estes voceres del sistema.

Y no lo escucharas, porque si se va más allá aún, podríamos concluir que entre quienes no sufragan están las únicas personas que creen en la democracia, esto es, en el gobierno directo del pueblo para el pueblo a través de sus propias asambleas soberanas. Eso, la democracia, es opuesto históricamente, como ya expliqué en un par de artículos, a lo que en este caso se escenificaba, que es la monarquía. Y es que, así como la democracia ha sido históricamente, hasta la prostitución de ese nombre en el s. XVIII vía Revolución Francesa, el gobierno directo y sin intermediarios del pueblo en sus propias asambleas, monarquía no es otra cosa que el gobierno de una sola persona, independientemente de que esta persona sea o no electa, su cargo sea o no vitalicio, y tal cargo sea o no hereditario, de que fuera llamada rey, duque, príncipe, emperador… o presidente. Por eso se han distinguido históricamente monarquías absolutas, monarquías hereditarias y, como en este caso, monarquías electivas. De la misma manera el sistema parlamentario actual, siendo un gobierno de partidos, es una partitocracia o, asignándolo según la tradición histórica de la división de sistemas de gobierno, una aristocracia, en este caso electiva, formada por partidos políticos. Ambos sistemas que conviven en tantos países actuales, como Chile, monarquía y aristocracia electivas y de mandato limitado, son negadores de cualquier forma democrática de gobierno. De modo que habrá que entender que entre esa mayoría abstencionista se encuentran las únicas defensoras de la democracia.

Por otro lado, hablaba este canal adoctrinador sobre la legitimidad del resultado, y rápidamente adelantaban que era una cuestión ya zanjada. Este resultado, la elección de la monarca Bachelet, era tan legítimo como el anterior nombramiento de Piñera. Efectivamente, así es: este resultado es tan legítimo como aquél, y eso a lo que va a conllevar, a que una persona gobierne un país de 17 millones de personas con el beneplácito de 5 millones, es tan ilegítimo en un caso como en otro. Lo que se ha visto es que, quienes no se inscribían antes para votar, en este nuevo sistema de inscripción automática y voto libre toman la misma decisión soberana que antes: no participar ni dar legitimidad al sistema que ha de someterlos por cuatro años más. Eso no es una dejación de las “obligaciones ciudadanas”, muy por el contrario, significa en muchos casos asumir la facultad política propia y no delegarla en nadie, reservándose el derecho de desobediencia ante un sistema que, no solo no lo representa, sino que no se desea que lo represente. Sin embargo, la lógica monárquica no acepta, una vez más, la voluntad del pueblo, y en lugar de dejar el trono presidencial vacante, éste será ocupado por una persona con una legitimidad otorgada por el 25% de las personas con derecho a voto en Chile. Chile, mejor que muchas otras monarquías y aristocracias electivas, ha dejado al descubierto la ilegitimidad del sistema de gobierno en su conjunto, la decadencia de este sistema explotado por las elites económicas y militares constituyentes de cada Estado después de más de dos siglos de engaño sistemático.

Por otro lado, estos guardianes del sistema tienen sus momentos divertidos. Así, uno de los presentadores, mientras hacían nuevos malabares para pensar como “atraer” más gente al voto -no a la política, sino a la renuncia de ejercerla por une misme, que es lo que significa votar-, observaba que, en caso de que el voto volviera a ser obligatorio -desnudando de nuevo el lado coercitivo de este sistema de dominación de la mayoría por una minoría privilegiada-, al menos el derecho a desinscribirse de quienes fueron inscrites automática y, por lo tanto, involuntariamente, no debiera suponer una carga para éstes, palabras ante las cuales el otro par de presentadores rápidamente salía al paso. Y es que, ¿se imaginan si cualquiera de ustedes ha sido inscrito sin solicitarlo y, ante el fracaso de esta libertad de voto, se viera de aquí a cuatro años sometide al voto obligatorio bajo amenaza? Parece ser que eso encantaría al ex-presidente Lagos, que ya ayer se mostraba enojadísimo contra el sistema de voto voluntario, exponiendo inmejorablemente la desconfianza que tienen las elites gobernantes en su propia ciudadanía, tratada, cuando no acata el guión dictado, como inmadura, “no preparada para la democracia” -si alguna vez hubieran tenido la más mínima intención de preparar a la ciudadanía de cualquier país para la democracia, haría décadas que las aristocracias y monarquías electivas habrían tocado a su fin-. Como en el cuento, al monarca no le gusta que un niño lo apunte entre la multitud y le diga que camina desnudo, menos le va a gustar que sea toda la multitud la que ose demostrar esta realidad.

3° Cicletada Encapuchada y la obediente criminalización mediática

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Ironia, Komunikabideak, Politika with tags , , , , , , , , , , on 2013/10/29 by aselluzarraga

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Estas mañanas, mientras laburo, me está tocando escuchar, de refilón y a mi pesar, la habitual palabrería que escupe el matinal de Chile de TVN. En esta ocasión, fiel a su políticamente correcto fascismo ciudadanista, machacan con el guión agendado por Carabineros y el Ministro de Interior Chadwik, heredero directo del tristemente celebre Hinzpeter. Y es que, el día 25 de octubre, se convocaba en Santiago una Cicletada Encapuchada para protestar precisamente contra la Ley apodada con el apellido del antecesor de Chadwik, Ley Hinzpeter, que entre otras medidas de endurecimiento -aún más- de la represión contra todo tipo de protesta social que exceda los limites del buen ciudadanismo, propone convertir en delito el mero hecho de portar una capucha.

No voy a e1378847_242379075916543_803865865_nntrar ahora en detalles sobre los muchos significados de la capucha -célebres son ya las usadas por miembros de las comunidades zapatistas, de Anonymous, o de cuerpos de seguridad del Estado, como los “beltzas” de la Ertzaintza (antidisturbios de la Policía Vasca) o la Policía Nacional española- y la filosofía que encierran en unos y otros casos -como, por ejemplo, transmitir que no importa el protagonismo individual, la identidad concreta, sino la acción que puede representar a todo un colectivo con un sentir similar, autoprotegerse de la represión policial, o infundir miedo y ocultar la propia vergüenza-. Lo que en este caso pretendo desnudar es el actuar de los medios de desinformación, en este caso del aludido matinal chileno, en la misma línea que he intentado hacer en “Los buenos no usan paraguas“.

Así, tenemos estos días un set de imágenes corriendo reiterativamente por dicho matinal, imágenes con una peculiaridad: en todas ellas, el único acto de agresión, violento, que se percibe, es el de un trabajador de una cafetería contra un grupo de ciclistas encapuchados, que ni siquiera muestran intención de responder a la agresión o “pescarle” demasiado, salvo un momento en que uno de estxs ciclistas se asoma a la puerta del local en cuestión e insulta al agresor y se marcha. Por lo demás, gente tranquila pedaleando despacio, y como único indicio de “violencia”, una imagen aislada de un cubo de basura rodando lentamente hacia un grupo armado -pacos- que se dirige amenazante al colectivo ciclista. Ninguna piedra, ningún vidrio roto, ninguna agresión a nada ni a nadie por parte de lxs ciclistas queda registrada en ninguna de las imágenes ofrecidas. Lo último que se ve, es que este grupo abandona el lugar como llegó, pedaleando pausadamente. Sin embargo, ¿cuál es el discurso escupido desde el canal nacional chileno al narrar unos hechos contradichos por las propias imágenes? Que se trataron de actos vandálicos, que rayaron vidrios de comercios y amenazaron a las personas que estaban en las terrazas y a lxs trabajadorxs del centro comercial, y lo peor de todo, continuamente subrayado… ¡que iban encapuchadxs!

Para completar, imágenes del ministro Chadwik asegurando que se querellarán contra quienes estuvieran detrás de este “vandalismo”, reafirmándose en la necesidad de sacar adelante una ley que penalizará el uso de capuchas, y hoy, para terminar de rematar, un hueón representante de una asociación ciclista, muy informado él, 100% ciudadano consciente y obediente, de esxs que gustan en los medios como TVN, condenando enérgicamente la cicletada encapuchada, desmarcándose inequívocamente de ella, y tachándola, fiel al guión, de vandálica, subrayando a coro con las autoridades el hecho criminal de portar capucha.

Y me pregunto: ¿cómo pretenden que se puede escenificar mejor el rechazo a una ley como la impulsada por estos medios de comunicación a sueldo del Ministerio que portando colectivamente capuchas? ¿No han oído hablar de algo tan mundialmente conocido, sobre todo desde que el tan aclamado Gandhi lo pusiera en práctica en la India, como la desobediencia civil a las leyes que se consideran violadoras de los derechos humanos o al propio ilegítimo Estado?

Lo extraño es que, en unos medios en los que se acostumbra a pasarnos una y otra vez las imágenes más aterradoras, violentas, exaltadas, tremendistas, impactantes de cualquier suceso, de un lugar plagado de cámaras que sin duda se han analizado al microsegundo, todo lo que hayan conseguido reunir en estos cuatro días para mostrar el vandalismo de la cicletada haya sido el intento de agresión por parte de un trabajador hacia un nutrido grupo de ciclistas que no muestra el más mínimo indicio de querer valerse ni de su número ni de su “anonimato” para responder al agresor, y que más bien lo contempla condescendiente.

Pero no es de extrañar, después de todo: el anonimato es terrorífico y anti-social. Si no, que se lo pregunten a los millones de víctimas de esas organizaciones que, bajo el nombre explícito de Sociedades Anónimas, y amparadas por sus respectivos Estados y protegidas por sus policías y ejércitos, cada día nos violentan, nos expolian, hambrean y destruyen poblaciones enteras, saquean recursos y aniquilan nuestra salud corporal y mental, nos expulsan de nuestras tierras, nos adoctrinan y moldean con su publicidad, nos explotan, y cuando nos resistimos directamente nos matan. Los directivos de empresas terroristas como Monsanto, Endesa, Barrick Gold, Coca-Cola, Nestle, Chevron, Repsol, Petrobras, Bayer… no necesitan capuchas, ya se encargan sus sicarios a cara descubierta de proteger sus intereses “anónimos”.

No se preocupen, mañana más mentiras y manipulación en su pantalla amiga, y más ciudadanxs indignadxs dispuestos a alimentar la criminalización que el Estado necesita para santificar su represión y asegurar sus empresas.