Kasualitatez datozenak

Posted in Anarkismoa, Literatura with tags , , , , on 2014/06/20 by aselluzarraga

Natura izenez ezagutzen dugun hori, edo unibertsoa bera, kausalitate kasualen kateatzeen elkargunea edo, bestela esanda, kasualitate kausalen kateatzeen elkargunea baino ez da. Kateatzeen elkargune horretan gizakiok beste kausalitate kasual bat edo beste kasualitate kausal bat besterik ez gara.

Aurkezpena Bilbon – Presentación en Bilbao: “Los buenos no usan paraguas”

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Komunikabideak, Kultura, Liburuak, Literatura, Politika with tags , , , , , , , , , , , , , , , , , , on 2014/06/20 by aselluzarraga

portada- los buenos no usan paraguas

 

Txilen pairatu zuen polizia-muntaiari buruz idatzi du Aselek liburu honetan eta egin zitzaion epaiketa-antzezpena dokumentatu du bertan. Halaber, Atlantikoaren alde bietan izandako elkartasun adierazpenak ere deskribatu ditu.

Aselek bideokonferentziaz aurkeztuko du liburua Argentinatik ekainaren 26an, ostegunarekin, 19:00etan DDTren lokalean (Marzana kaia 5, Bilbo Zarra)

Asel escribe en este libro sobre el montaje policial que sufrió en Chile y documenta el jucio-farsa del que fue objeto.  También están descritas las muestras de solidaridad que tuvo a ambos lados del Atlántico.

Asel presentará el libro por videoconferencia desde Argentina el Jueves 26 de Junio a las 19:00 en el local de DDT (Muelle de Marzana 5, Bilbao La Vieja).

¿Del No92 al Si14?

Posted in Anarkismoa, Antimilitarismoa, Errepresioa, Gizartea, Jatorrizko herriak - Pueblos originarios, Komunikabideak, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , on 2014/06/07 by aselluzarraga

Vengo observando las últimas semanas un fenómeno en mi entorno, aquí en Buenos Aires, que me resulta, cuando menos, sorprendente. Es muy probable que mi sorpresa provenga de una diferencia cultural y que a mi mente vasca le cueste encajar el fenómeno del fútbol como religión incuestionable, a pesar de “ser del” Athletic. Lo cierto es que, leyendo comentarios por ahí he retrocedido unos añitos echando mano de la memoria histórica para ver cómo se vivían fenómenos similares en otras latitudes y en otras épocas.

Mi memoria no da para recordar si en el Mundial España ’82 hubo algún tipo de reacción organizada, tenía yo 11 años sin cumplir y el punk era algo que aún a duras penas se empezaba a sentir en las calles, difícilmente se le podía pedir estar organizado. Sólo recuerdo en los paseos por Bilbao, sede mundialista por una nefasta temporada, lo tétrico que resultaba cruzarse con los hooligans ingleses que se hicieron dueños de la ciudad esos días. Por eso, el evento cercano con el que más lo puedo relacionar es con las Olimpiadas del ’92, con sede en Barcelona. Esa época sí la viví con mayor conciencia, iba ya camino de los 21 años. Se sumaba a ese evento la “celebración” de los 500 años de genocidio indígena en América, el llamado “descubrimiento”, y aquel derroche en medio de la nada llamado Expo ’92 de Sevilla. No vivíamos en Barcelona ni nos alcanzaba para viajar para allá, pero en esa época sin Internet funcionaban los fanzines, las radios libres y el boca a boca con bastante eficiencia, y por Bilbao se dejaban caer siempre compas catalanes. Conocíamos, por tanto, toda la limpieza cosmética que iba barriendo la ciudad, los planes urbanísticos que encontraban la excusa perfecta para sacar a esas personas “indeseables” -aunque sumamente necesarias para el buen funcionamiento de la sociedad burguesa- de las zonas destinadas a recibir, remozadas y asépticas, a las oleadas de turismo cargado de divisas -aún funcionaba la peseta-.

La respuesta a aquella operación político-inmobiliaria no se hizo esperar, y pronto se hizo famoso el eslogan NOventaidos, grafiado como NO92, con una O formada por los aros olímpicos. Las calles del Casco Viejo de Bilbao se llenaron poco a poco de carteles contrarios a esos eventos y de mano en mano comenzaron a circular casettes colectivos con temas grabados por las bandas del momento en contra de toda aquella operación. Por supuesto, las bandas catalanas, las más directamente afectadas, llevaron la voz cantante, pero las bandas vascas se sumaron rápidamente a la contra-fiesta.

En Brasil, que duda cabe, existe un movimiento de lo más variado que lleva tiempo luchando y resistiendo activamente contra la guerra a les pobres -disfrazada de guerra contra el narco-, aunque no falte el monarca progre que ponga en duda que en ese país existe un pueblo diciendo NO al despilfarro y al significado del Mundial. Las noticias sobre los crímenes de Estado, la extorsión, los intereses inmobiliarios y turísticos que jamás van de la mano de los intereses de las clases explotadas, no faltan y no son difíciles de encontrar. El movimiento anarquista, como cabía esperar, se ha volcado en ese país para informar y actuar en contra de este evento mundial.

En Argentina, sin embargo, se escucha sorpresivamente dentro de la escena punk y skin, y entre personas de tendencia libertaria o abiertamente anarquista, un malestar ante quienes informan de lo que en Brasil realmente está sucediendo -por suerte, también existen reacciones opuestas-. Es curioso, porque amistades que cantan en bandas punk, manifiestan estos días su creciente enojo ante los mensajes contrarios al Mundial. Y digo que es curioso, porque si algo ha sido el punk desde sus orígenes, y si algo es el anarquismo, es precisamente un cuestionamiento continuo de toda la realidad opresiva que nos rodea y de todo el adoctrinamiento mediático al que nos someten, un meter el dedo en el ojo a las conciencias. El punk se ha jactado siempre de navegar contracorriente, de ser molesto para quienes se contentan con la pasividad de tragar lo establecido, de recordar siempre aquello que buena parte de la sociedad preferiría olvidar o no conocer; y lo ha hecho gritando bien alto al oído, sin pedir permiso.

Me gusta el fútbol, como tantos otros deportes, pero eso jamás me ha impedido ver lo que realmente ese deporte, en su versión “profesional” y masificada, significa: mafias, corrupción, pelotazos inmobiliarios, venta de un modelo estético y de sueños de grandeza, cifras de escándalo por pegar patadas a un balón y, sobre todo, por entretener a la clase trabajadora, pan y circo y, especialmente en el caso argentino, toda una organización lumpen-parapolicial en torno a las barras bravas que sirve tantas veces de fuerza de choque contra quienes desafían los intereses de las grandes corporaciones o no acatan la disciplina del sindicalismo oficial. Todo eso está ahí, lo sabemos y preferimos no pensar mucho en ello para poder seguir disfrutando de ese espectáculo anestesiante. Pero en el caso de los mundiales se suma a todo ello la bacanal de patrioterismo, las caras pintadas de colores “patrios”, los himnos, el orgullo nacional… Sólo pensar que el triunfo de España en el pasado Mundial supuso que por Bilbao se comenzaran a ver por primera vez en la historia grupos celebrando públicamente el triunfo de “la roja” -de vergüenza será…- y portando desafiantemente camisetas de dicha selección… Tuve la suerte de estar lejos de ese escenario y saber de ello sólo por comentarios de amistades.

Y sí, es cierto que eso sucede cada vez que hay citas futbolísticas internacionales, olimpiadas y similares, no sólo ahora. Y sí, es cierto que la situación social en Brasil, tanto la que viven los pueblos indígenas, como las clases explotadas, como quienes en las favelas no llegan ni al rango de explotades porque bastante tienen con seguir vives cada mañana, existía ya antes del Mundial. ¿Y con esa argumentación debe une dejar de divulgar que una situación que ya era insostenible antes se está agudizando?, ¿que el Mundial está sirviendo de excusa y pantalla extra para que el Estado y las mafias inmobiliarias hagan lo que siempre desearon hacer? No voy a hablar de que ese dinero estaría mejor empleado en hospitales o escuelas estatales, abogo por la abolición del Estado, no por su fortalecimiento. Pero si usamos el punk desde hace décadas precisamente para denunciar realidades que no por más o menos conocidas no dejan de ser reales, ¿debemos dejar de hacerlo cuando se trata del Mundial de fútbol? ¿Acaso las bandas punk de Catalunya, Euskal Herria y otros lugares cercanos no sabían que lo que estaba sucediendo en Barcelona sucedía sistemáticamente en cada evento de ese tipo? Yo diría que eran plenamente conscientes de ello y que tal realidad, en lugar de ser una razón para callarse, era una razón extra para gritar bien alto. Si usamos el punk como altavoz para intentar incomodar la conciencia de la sociedad, o al menos de quien quiera escucharnos, ¿es lógico pretender que se guarde silencio cuando sentimos que el mensaje apela a nuestra conciencia y a nuestras actitudes y no a la de otras personas, cuando les incomodades somos nosotres?

Está claro que ver un partido del Mundial no nos convierte en cómplices de la represión y los crímenes del gobierno brasileño y su policía militar, ni de las redes de prostitución infantil que van a engrosar sustanciosamente sus ganancias estos meses, ni de nada más que del hecho de ver un partido de fútbol por la tele. Se trata simplemente de dónde sitúa cada cual su conciencia y su coherencia en un mundo en el que sabemos que nos es imposible vivir coherentemente y no ser parte, por acción y omisión, del sistema. Pero si ser consciente de eso no nos impide sin embargo denunciar tantas otras cosas, que al menos no nos impida tampoco denunciar y difundir lo que en estos momentos en una geografía no muy lejana, en Brasil, están padeciendo millones de personas, agravado por los intereses que rodean a la economía futbolística y turística.

Libertad de conciencia, por supuesto, tanto para quienes quieren ver, pase lo que pase y caiga quien caiga, su dosis de fútbol internacional, como para quienes quieran difundir y recordar lo que ese evento está trayendo en tierras no muy lejanas.

“Los buenos no usan paraguas”

Posted in Anarkismoa, Errepresioa, Euskal Herria, Gizartea, Komunikabideak, Kultura, Literatura, Politika with tags , , , , , , , , , , , , on 2014/06/02 by aselluzarraga

Txileren ondoren, azkenean Euskal Herrietara ere iritsi da, DDT, Sorginkale eta Haginaren eskutik.

Momentuz, hemen eta hemen lor daiteke.

Después de Chile, al fin llega también a Euskal Herriak, de la mano de DDT, Sorginkale y Hagina.

De momento, puede conseguirse aquí y aquí.

portada- los buenos no usan paraguas

Francisco “Papas Fritas”, propaganda por el hecho bien entendida

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Errepresioa, Gizartea, Komunikabideak, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , , on 2014/05/18 by aselluzarraga

(Euskaraz)

Hoy quisiera escribir sobre una acción que se ha convertido en noticia estos últimos días en Chile. Además, ha logrado convertirse en noticia esquivando todos los intentos de los medios habituales para convertirlo en farándula. Me refiero, sin duda, a la obra del artista Francisco “Papas Fritas” “Ad augusta per angusta” . Como cabía esperar, los medios chilenos han dado más importancia al  secuestro de la obra por parte de la PDI que al sentido de la acción de “Papas Fritas”. Y cabía esperarlo, porque su acción ha dejado al descubierto las vergüenzas del sistema, y no es labor de esos medios dar cuenta de dichas vergüenzas ni reflexionar sobre el sentido político y las consecuencias sociales de una acción. Eso que los medios chilenos han pretendido farandulizar o, si no, acallar, sin embargo, ha tenido un eco más amplio internacionalmente y, por supuesto, en los medios que se salen de los renglones oficiales, en castellano  y en inglés. Lo mejor para saber de qué hablo, seguramente, es ver el vídeo de su primera reivindicación:

No deseo analizar esta acción desde el punto de vista artístico ni desde el de los medios de incomunicación, aunque ambos puedan ser interesantes. Tampoco quiero entrar en la discusión sobre la Universidad. Soy contrario a lo que dicha institución significa como herramienta para perpetuar los valores del sistema, pertenezca a la empresa privada o a la empresa estatal, al igual que parece serlo también el propio Francisco, si nos fijamos en la entrevista que ha concedido, y opino además que la discusión sobre su gratuidad es un engaño, tal y como está planteada. La gratuidad no está realmente en discusión en ningún lado, no es opción; de hecho, lo que está sobre la mesa es si se “desea” que les estudiantes, para ser adoctrinados y funccionales al sistema, deben pagar una vez -a través de la parte de plusvalía que el Estado nos quita-, dos -en los impuestos y en las tasas universitarias- o tres -en los impuestos, las tasas universitarias y los intereses-, y esa discusión no me interesa en absoluto, aunque sienta solidaridad por las luchas estudiantiles. En ese sentido, me parecen interesantes el concepto que el propio Francisco menciona en la entrevista sobre la “pluriversidad” y lo que dice sobre la universidad actual. Es, sin embargo, desde la visión anarquista desde donde quiero tomar la acción de “Papas Fritas”, para pensar, frente a lo que algunes entienden, qué características debieran tener la propaganda por el hecho y la acción directa.

Me parece especialmente interesante que esta acción suceda en Chile. Algunos de sus más claros antecedentes serían las acciones llevadas a cabo por el catalán Enric Duran y el vasco Lucio Urtubia, cada cual a su estilo y con sus objetivos, y así lo ha declarado el propio Francisco en los tuits intercambiados con Enric. Y digo que es especialmente interesante que haya sucedido en Chile, porque en ese país el polémico movimiento que se ha adueñado del sentido de la propaganda por el hecho y la acción directa, el insurreccionalismo, concretamente, es quien se ha convertido asimismo en la única imagen de un supuesto anarquismo ante la sociedad. Así que quisiera comparar sus acciones más difundidas y la que están llevando a cabo -ya que aún no ha terminado- los autores de la acción artística “Ad augusta per angusta”, analizando sus metas y sus resultados.

Para empezar, comentaré sobre la propaganda por el hecho. Ese concepto comenzó a hacerse conocido en el s. XIX. Según tal concepto, una acción o sus consecuencias debían hablar por sí mismas sobre la intencionalidad que encierran y, además, como el propio nombre indica, deben hacerle propaganda a algo.

Por otro lado, el sentido de la acción directa, procedente de la misma época, sería el siguiente: les trabajadores o explotades, para solucionar sus conflictos con les explotadores o con las instituciones de poder, deberían actuar sin intermediaries, directamente. Así que, el objetivo de una acción directa serí lograr una determinada meta. Así, por ejemplo, durante las huelgas y conflictos laborales, la acción directa significaría que les trabajadores deberían discutir directamente con el propietario o patrón o, si no, deberían tomar por propia mano las acciones para enfrentar al explotador -desde los sabotajes a los ataques directos contra los patrones-.

De modo que, tanto en la propaganda por el hecho como en la acción directa, el punto de partida solía ser un conflicto social, conflicto colectivo, conflicto laboral…, y la intención de recurrir a ella sería combatir directamente al enemigo y llevar a cabo acciones que les trabajadores y, en general, la sociedad, pudiera entender fácilmente. Era una acción solidaria, realizada en solitario o en grupo, pero más que hacia une misme, enfocada hacia les otres, hacia el grupo, hacia la sociedad. Además, dentro de ambos conceptos podían incluirse los atentados contra represores y patrones despiadados, para vengar las masacres contra el proletariado. Así pueden entenderse las acciones de Simón Radowitzky o Kurt Wilkens, y cabe recordar que este último, además, era un pacifista tolstoiano, que no tomaba la violencia como bandera, aunque fuera comprensivo con quienes decidían usar la violencia contra la otra violencia sistemática de los patrones.

Sin embargo, hoy en día estamos cada vez más habituades a escuchar dichos conceptos unidos a la corriente “anarquista” llamada insurrecionalista. Comparemos esas acciones que orgullosamente suelen reivindicar con la llevada a cabo por Francisco “Papas Fritas”.

Desde el insurreccionalismo son habituales los bombazos contra las sedes de bancos, iglesias y otras instituciones, por ejemplo. Generalmente pequeños explosivos, que solamente buscan daños materiales y eco mediático. Unidos a ellos, solemos leer una retórica bastante repetitiva y generalista en los escritos de reivindicación. A través de tales escritos suelen querer hacer llegar el sentido de la acción y, siguiendo a la fuente ideológica que subyace tras el insurrecionalismo, es el yo -o, como mucho, el nosotres, un nosotres muy reducido que sólo hace referencia al presunto grupo de afinidad- el que predomina. Junto a ello, desprecio y odio hacia la sociedad en su conjunto en la mayoría de los casos. Así, les insurrecionalistas hablan de sí mismes como las únicas personas conscientes de la realidad y coherentes. El resto, y cada vez más la clase trabajadora, es despreciable, gente que, por vivir anestesiada por el sistema, no merece respeto. Se sienten en una guerra entre el yo y el sistema. No es de extrañar. El insurreccionalismo es una de las manifestaciones de la teoría individualista -como el propio capitalismo- y su punto de partida es la misma ficción que la usada por Hobbes, al igual que por Stirner y por Nietzsche: un ser humano aislado previo a cualquier forma de sociedad, es decir, un ser que jamás existió en la historia. De ese comienzo mítico que sólo existía en su fantasía, Hobbes concluía la necesidad de un Estado totalitario, ya que él sería el único que podría garantizar el “equilibrio” frente a las intenciones opresoras de los seres humanos egoístas y aislados. Por su lado, Stirner y Nietzsche reivindicaron el totalitarismo del individuo egoísta frente al Estado, atrapados en una dialéctica sin salida. Después de todo, escribieron, voluntaria o involuntariamente, para dar la razón a Hobbes, y es conocida la influencia que dicha filosofía, en especial la de Nietzsche, tuvo en las bases ideológicas del nazismo. Así que, si hubiera que entender las acciones insurreccionalistas como propaganda por el hecho y acción directa, lo que nos queda es la propaganda del yo y la acción directa del yo. ¿Con qué objetivo? Seguramente, muches de elles nos responderían que no necesitan objetivos concretos. Satisfacer el yo, hacer la guerra perpetua al sistema. Desde el punto de vista de la propaganda, tales acciones, es decir, las bombas colocadas contra bancos y demás instituciones, de hacer propaganda a alguien, se la hacen a las propias instituciones atacadas, a la Policía, a la Iglesia, a los medios de comunicación… y al propio Estado. Para empezar, porque esos daños materiales son totalmente asumibles por quienes sufren el ataque y, por otro, porque todos ellos, a pesar de ser nuestros victimarios diarios, serán vistos por la gente, en la mayoría de tales acciones, como víctimas, digan lo que digan los comunicados insurrecionalistas -además, no se entiende muy bien desde el punto de vista de dicho individualismo a quién están dirigidos los comunicados, si no es, en caso de entenderlos dentro de la propaganda, para quienes ya antes pensaban como elles o para elles mismes-. Para constatar la propaganda directa o indirecta a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, basta comprobar como la propia Policía de tanto en tanto utiliza grupos armados organizados para generar caos y saqueos, en especial cuando pelea por sus propias condiciones laborales y pretende presionar al gobierno con alguna huelga que “recuerde” a la sociedad que sin la labor policial no tienen quien les “defienda”. Efecto psicológico similar consiguen bombazos que la mayoría de la sociedad que, desde luego no tiene tiempo ni ganas de leer los comunicados esparcidos por la zona o colgados en internet, jamás termina de entender o situar en un contexto relacionado con sus propias problemáticas y luchas diarias -que también las tienen, por más que a algunes les parezcan intrascendentes-.

Por su parte, desde el punto de vista de la acción directa, debiéramos pensar para qué sirve una acción directa que no desea lograr objetivos concretos, o si el único objetivo no es la realización misma de tal acción “directa”. Entre les insurreccionalistas que colocan el artefacto y la institución atacada, como mucho, existe un conflicto abstracto, el mismo conflicto interminable que todes mantenemos con tales instituciones, pero en dicha lucha un explosivo no conlleva ningún paso adelante, no debilita a dicha institución y nosotres -y quienes lo colocan- no ganamos nada. Las acciones acostumbran a situarse fuera del contexto social, la mayoría de las veces no se enmarcan dentro de un clima concreto de conflicto -como mucho, algunas se sitúan dentro de campañas de “solidaridad” con les preses-, y no sirven siquiera para subir la fuerza moral en una hipotética lucha. Pero, nos dirán les insurreccionalistas, a nosotres la sociedad nos importa una mierda, no actuamos para conseguir nada para ella. Está claro, sin duda. Por último, siendo el origen confeso de la ética individualista el egotismo, como el propio Stirner reivindicaba, les insurreccionalistas repetirán a menudo en sus textos que las consecuencias que sus acciones puedan tener sobre otras personas no les importan. Así que, si a consecuencia de sus acciones encarcelan a personas sin relación alguna o, como sucedió en el s. XX con la supuesta organización anarquista inventada por el Estado español “La Mano Negra” y con otros numerosos casos similares, aunque sean utilizadas de excusa para desarticular de raíz movimientos que puedan resultar un peligro para el sistema, como diría el gobierno estadounidense, todas esas cosas son “daños colaterales”. Al final, les insurreccionalistas no darán la cara y si el Estado utiliza sus acciones para neutralizar anarquistas y movimientos que nada tienen que ver con ellas, a través de los conocidos montajes, como sucede con frecuencia, bien les vendrá también para alimentar su discurso. La solidaridad hacia las personas detenidas bajo la excusa de sus acciones se limitará a eso: a nuevas reivindicaciones y acciones insurreccionalistas, desde lugar seguro y sin dar la cara. Por el contrario, después de que algune de elles caiga, acudirán sin pensárselo dos veces a la solidaridad de todes y, además, les anarquistas nunca les negaremos esa solidaridad que desde sus acciones y posturas elles acostumbran a negar a todes les demás.

Por tanto, es muy difícil ver en tales acciones la propaganda por el hecho y la acción directa por ningún lado, si no es retorciendo totalmente el sentido de tales conceptos. Y vistas las consecuencias y que, como se ha mencionado, los Estados, inventando supuestos grupos, acostumbran a organizar acciones del mismo tipo y a hacer aparecer similares panfletos, debiéramos pensar a quiénes benefician.

Por el contrario, la acción de Francisco “Papas Fritas” sería la otra cara de ese comportamiento que ya nos ha habituado. Para empezar, como propaganda por el hecho, es redonda. Se sitúa en un conflicto concreto, en este caso, en el mantenido por la Universidad del Mar con su alumnado. La sociedad conoce bien la estafa de dicha Universidad y, además, en un contexto en el que en la sociedad el debate en torno al propio sistema universitario está candente. Es una acción imaginativa, y busca un resultado concreto: dejar anulada la deuda que el alumnado tenía con la Universidad, evidenciar la estafa y desnudar las debilidades de todo el sistema. Desde ese lado, ha cumplido su objetivo, sin duda. Por otro lado, como propaganda, la propia acción explica el mensaje subyacente, y es un golpe que puede ser bien visto tanto por la sociedad como, sobre todo, por el alumnado implicado en el caso. Genera simpatía. También fija otro eje para el debate: legalidad vs legitimidad. Cualquiera puede apreciar, en este caso, como en otros muchos, que la ley afirma la ilegitimidad, y que en muchas ocasiones la legitimidad solo puede defenderse desde la ilegalidad. Más aún tras la intervención de la PDI: la Policía está para defender los intereses de les estafadores, del capital, de les rics, da igual qué Policía y de dónde -y de paso, ha mostrado que también los museos, tomen el nombre que tomen, son solamente otra pieza más del sistema-. Se lo mire por donde se lo mire, es una perfecta acción de propaganda, tanto propaganda a favor de la acción directa, como propaganda para dejar al descubierto la pasividad del Estado -Partido Comunista incluido-, de algunas organizaciones estudiantiles y de los medios de comunicación.

Desde el punto de vista de la acción directa, por otro lado, es rotunda: en la lucha contra una institución -la Universidad del Mar, en este caso-, dejando a un lado las vías institucionales, los intermediarios, las negociaciones, golpea directamente: toma los títulos de deuda y los quema. El conflicto está identificado, es conocido en la sociedad, el enemigo también está identificado, y así lo está el objetivo: en este caso, cancelar la deuda de les estudiantes. Y hacia ese objetivo, la vía directa. El resultado, también redondo. A ver qué malabares legales inventa la Universidad para cobrar esa deuda ilegítima que, de momento, es incobrable. Las personas que sistemáticamente han actuado de mala fe -les propietaries- deberán esperar la “buena” voluntad de sus damnificades para olfatear el dinero.

Lucio Urtubia logró tener arrodillado al poderoso Citibank. Enric Durán, por su parte, dejó al descubierto las vergüenzas del sistema de crédito bancario, recuperó algo del dinero que ellos roban a diario y consiguió poner en marcha uno de los movimientos revolucionarios más interesantes que se está tejiendo actualmente en Europa. Francisco “Papas Fritas” tampoco se ha quedado atrás y, además de desplazar el eje del debate, en la lucha contra el lucro universitario ha logrado desactivar una deuda que ahoga a miles de estudiantes. Y los tres han tenido en mente al prójimo, a la sociedad, un modelo para una nueva sociedad, no su propio ego, su guerra individual. Además, los tres han dado la cara ante las consecuencias y han dibujado líneas que pueden ser ejemplo para muchas personas.

Sin duda, la de Francisco “Papas Fritas” ha sido propaganda por el hecho bien entendida, loable acción directa. Veremos qué nos depara en adelante.

Francisco “Papas Fritas”, egitatearen bidezko propaganda ondo ulertua

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Errepresioa, Gizartea, Komunikabideak, Kultura, Politika with tags , , , , , , , , , , on 2014/05/18 by aselluzarraga

Azken egunotan Txilen albiste bihurtu den arte ekintza bati heldu nahi diot gaur. Txileko ohiko komunikabideek farandula bihurtzeko saio guztiei izkin eginez bihurtu da albiste, gainera. Francisco “Papas Fritas” artistaren “Ad augusta per angusta” lanaz ari naiz, duda barik. Espero zitekeen bezala, Txileko komunikabideek garrantzi handiagoa eman diote PDIk (Policía De Investigaciones) erakusketa bahitu izanari “Papas Fritas”en ekintzaren zentzuari baino. Eta espero zitekeen, arte ekintza horrek agerian utzi dituelako sistemaren lotsak, eta ez da komunikabide horien lana lotsa horien berri ematea, ekintza baten zentzu politikoaz eta gizarte ondorioez hausnartzea. Txileko komunikabideek farandula bihurtu edo, bestela, isilarazi nahi izan dutena, ordea, nazioartean eta, noski, lerro ofizialetatik ateratzen diren hedabideetan izan du oihartzun zabalagoa, gazteleraz zein ingelesez. Zertaz ari naizen jakiteko onena, seguruenik, lehenago haren ekintzaren aldarrikapenaren bideoa ikustea da :

Ez dut ekintza artearen ez inkomunikabideetan izandako islaren ikuspuntutik aztertu nahi, haiek ere interesgarriak izan daitezkeen aren. Ezta Unibertsitateari buruzko eztabaidan sartu ere. Erakunde horrek, enpresa pribatuena zein Estatu enpresarena izan, sistemaren balioak betikotzeko tresna gisa esan nahi duenaren aurka nago, dirudienez Francisco bera dagoen bezala, eman duen elkarrizketari erreparatzen badiogu, eta uste dut doakotasunari buruzko eztabaida iruzurra dela planteatuta dagoen bezala. Doakotasuna ez dago inon ezbaian, ez da aukera; izan ere, mahai gainean dagoena da ikasleek, doktrinatuak eta sistemarentzako funtzionalak izateko, behin -Estatuak kentzen diguten gainbalio zatiaren bidez-, birritan -zergetan eta unibertsitate-tasetan- ala hirutan -zergetan, unibertsitate-tasetan eta banku interesetan- ordaintzea “nahi” den, eta eztabaida hori ez zait batere interesatzen, ikasleen borrokarekin elkartasuna sentitu arren. Ildo horretatik, interesgarria deritzet Franciscok berak aipatu elkarrizketan “pluribertsitatea” darabilen kontzeptuari eta egungo unibertsitateez dioenari. Aitzitik, anarkismoaren ikuspegitik heldu nahi diot “Papas Fritas”en ekintzari, batzuek ulertzen dutenaren aurrean, egitatearen bidezko propagandaren eta ekintza zuzenaren ezaugarriek zein behar luketen pentsatzeko.

Bereziki interesgarria da halako ekintza Txilen gertatzea. Haren aurrekari garbietako batzuk Enric Duran katalanak eta Lucio Urtubia euskaldunak, zeinek bere estiloan eta helburuekin, burututako ekintzak lirateke, eta halaxe aldarrikatu du Franciscok berak Enric Duranekin trukatutako txioetan. Eta Txilen gertatua bereziki interesgarria dela diot, herri horretan egitatearen bidezko propagandaren eta ekintza zuzenaren zentzuaz jabetu den mugimendu eztabaidagarria, intsurrekzionalismoa, hain zuzen ere, bihurtu delako, gizartearen aurrean, ustezko anarkismoaren irudi ia bakarra. Beraz, haien ekintzari entzutetsuenak eta “Ad augusta per angusta” arte-ekintzaren egileak burutzen ari direna -oraindik ez baita amaitu- erkatu nahi ditut, batzuen eta besteen bideen ezaugarriak, xedeak eta emaitzak aztertuta.

Hasteko, egitatearen bidezko propagandari helduko diot. Kontzeptu hori XIX. mendean hasi zen erabiltzen. Kontzeptu horren arabera, gauzatutako ekintza batek edo haren ondorioek berez azaldu behar lukete bere atzeko asmoa eta, gainera, izenak berak dioen legez, propaganda egin behar dio zerbaiti.

Bestalde, garai beretik datorren ekintzat zuzenaren zentzua honakoa zen: langileek edo esplotatuek, esplotatzaileekin edo botere erakundeekin zeuzkaten gatazkak konpontzeko, bitartekaririk gabe jokatu behar zuten, zuzenean. Ekintza zuzenaren helburua, beraz, xede jakin bat lortzea zen. Hala, esaterako, grebetan eta lan-gatazketan, ekintza zuzenak esan nahi zuen langileek zuzenean eztabaidatu behar zutela jabe edo patroiekin, edo, bestela, euren eskuz hartu behar zituztela esplotatzaileari aurka egiteko ekintzak -sabotajeetatik patroien aurkako eraso zuzenetara-.

Beraz, bai egitatearen bidezko propagandan, bai ekintza zuzenean, abiapuntua gizarte gatazka, talde gatazka, lan gatazka… izaten zen, eta horretara jotzeko asmoa etsaiari zuzenean aurka egin eta langileek eta, oro har, gizarteak erraz ulertuko zuten ekintza burutzea zen. Elkartasuneko ekintza zen, bakarka edo taldeka burutua, baina norberari begira barik, besteei, taldeari, gizarteari begira burututakoa. Kontzeptu bien barruan sar zitezkeen, bestalde, zapaltzaile eta patroi gupidagabeen aurkako atentatuak, langileen aurkako sarraskiak mendekatzeko. Halaxe uler daitezke Simón Radowitzky edo Kurt Wilkensen ekintzak, eta gogoratu behar da azken hori, gainera, bakezale tolstoianoa zela, indarkeriaren erabilera bandera hartzen ez zutenetakoa, patroien indarkeria sistematikoa borrokatzeko hura erabiltzen zutenak ulertzeko gai bazen ere.

Gaur egun, ordea, gero eta ohituago gaude halako kontzeptuak intsurrekzionalismoa deritzon korronte “anarkista”ri lotuta entzutera. Erka ditzagun harro aldarrikatu ohi dituzten ekintzak eta Francisco “Papas Fritas”ek burutu berri duena.

Intsurrekzionalismoan ohikoak dira bankuen, elizen eta bestelako erakundeen egoitzen aurkako bonbak, esaterako. Lehergailu txikiak gehienetan, kalte materialak eta oihartzun mediatikoa baino bilatzen ez dituztenak. Haiei lotuta, erretorika nahiko errepikakorra eta orokorra irakurri ohi dugu ekintza haien berri emateko idatzietan. Idatzi haien bidez eman nahi izaten dute ekintzaren zentzua eta, intsurrekzionalismoaren atzean dagoen iturri ideologikoei jarraiki, nia -edo gehienez ere gua, gu oso murriztua, ustezko afinitate taldeari baino erreferentzia egiten ez diona- da gailentzen dena. Horrekin batera, gehienetan gizarte osoarenganako mespretxua eta gorrotoa. Hala, intsurrekzionalistek errealitateaz konturatu eta “koherentziaz” jokatzen duten bakarrak balira bezala hitz egiten dute euren buruaz. Gainerakoak, eta gero eta gehiago langileak eurak, mespretxagarriak dira, sistemak anestesiatuta bizitzeagatik batere errespeturik merezi ez duen jendea. Niaren eta sistemaren arteko gerran sentitzen dira. Ez da arraroa. Intsurrekzionalismoa teoria indibidualisten adierazpenetako bat da -kapitalismoa bera legez- eta Hobbesen fikzio bera du abiapuntua, Stirnerrek eta Nietzschek bezala: inolako gizarte aurreko gizabanako isolatua, historian inoiz izan ez den izakia, alegia. Hobbesek Estatu totalitarioaren beharra ondorioztatzen zuen bere fantasian baino ez zegoen hasiera mitiko horretatik, hura izanik gizabanako isolatu berekoien asmo azpiratzaileen aurrean “oreka” berma zezakeen bakarra. Stirnerrek eta Nietzschek, aldiz, norbanako berekoiaren totalitarismoa bera aldarrikatu zuten Estatuaren aurrean, irtenbiderik gabeko dialektikan harrapatuta. Hobbesi arrazoia emateko idatzi zuten, nahita edo nahi gabe, azken finean, eta ezaguna da filosofia horrek, Nietzscherenak batez ere, zer eragin izan zuen nazismoaren oinarri ideologikoetan. Beraz, intsurrekzionalisten ekintzak egitatearen bidezko propaganda eta ekintza zuzen gisa ulertu behar badira, geratzen zaiguna niaren propaganda eta niaren ekintza zuzena dira. Zer helbururekin? Seguruenik, helburu zehatzik behar ez dutela erantzungo ligukete haietako askok. Nia asetzea, sistemari gerra etengabea egitea. Propagandaren ikuspuntutik, ekintza horiek, bankuei eta abarri jarritako bonbek, alegia, erasotako erakundeei eurei, Poliziari, Elizari, komunikabideei… eta Estatuari berari egiten diete propaganda, inori egitekotan. Hasteko, kalte material horiek guztiz onargarriak direlako erasoa pairatu dutenentzat eta, bestetik, haiek denak eguneroko biktimarioak izan arren, jendeak, halako ekintza gehienetan, biktima ikusiko dituelako, intsurrekzionalisten komunikatuek zer dioten ere -bestetik, ez da ondo ulertzen indibidualismo horren ikuspuntutik komunikatuak nori zuzenduta dauden, propagandaren baitan ulertuz gero, lehendik ere eurek bezala pentsatzen dutenentzat edo euren buruarentzat ez bada-.

Bestetik, ekintza zuzenaren ikuspuntutik, pentsatu behar genuke zertarako balio duen helburu zehatzik lortu nahi ez duen ekintza zuzenak edo helburu bakara ekintza “zuzen” hori bera egitea baino ez ote den. Lehergailua jarri duten intsurrekzionalisten eta erasotako erakundearen artean, gehienez ere, gatazka abstraktua dago, halako erakundeekin denok daukagun gatazka etengabe bera, baina borroka horretan lehergailu batek ez dakar aurrerapauso bakar bat ere, ez du erakunde hori ahultzen eta guk ez dugu ezer irabazten. Ekintzak gizartearen testuingurutik kanpo egoten dira, gehienetan ez dira kokatzen gatazka giro jakin batean -gehienez ere, presoen aldeko “elkartasun” kanpainetan kokatzen dira batzuk-, eta ez dute balio ezta balizko borroka batean indar morala igotzeko ere. Baina, esango digute intsurrekzionalistek, gizarteak bost axola guri, ez dugu egiten harentzat ezer lortzearren. Argi dago, bai. Azkenik, etika indibidualistaren sorburu aitortua berekoikeria izanik, Stirnerrek berak aldarrikatzen zuen legez, intsurrekzionalistek maiz errepikatuko dute euren idatzietan euren ekintzek besteengan dituzten ondorioek ere ez dietela inporta. Beraz, euren ekintzaren baten ondorioz zerikusirik ez daukaten pertsonak kartzeleratzen badituzte edo, XX. mende hasieran Espainiako Estatuak asmatutako “Esku Beltza” ustezko erakunde anarkistarekin eta antzeko beste kasu askorekin gertatu legez, sistemarentzat egiatan arriskutsuak izan daitezkeen mugimenduak errotik deuseztatzeko aitzakia erabiltzen badira ere, Estatu Batuetako gobernuak esango lukeen moduan, “albo ondorioak” dira horiek denak. Azken finean, intsurrekzionalistek ez dute aurpegia emango eta Estatuak haien ekintzak zerikusirik ez duten anarkista eta mugimenduak neutralizatzeko erabiltzen baditu, muntaien bidez, maiz gertatu legez, ondo etorriko zaie euren diskurtsoa elikatzeko. Haien ekintzen aitzakiapean atxilotuenganako elkartasuna horretara mugatuko baita: muntaia salatzeko aldarrikapen eta ekintza intsurrekzionalista berrietara, toki segurutik eta aurpegia eman gabe. Haietakoren bat harrapatua izan ondoren, ordea, birritan pentsatu barik joko dute guztion elkartasunera eta anarkista guztiok, gainera, ez diegu sekula ukatuko haiek beste guztiei euren ekintzen eta jarreren bidez ukatu ohi dieten elkartasuna.

Oso zaila da, beraz, halako ekintzetan egitatearen bidezko propagandaren eta ekintza zuzenaren zantzuak inon ikustea, haiek ulertzeko modua guztiz bihurrituz ez bada. Eta ondorioak eta maiz Estatuek, aipatu legez, balizko taldeak asmatuz mota bereko ekintzak antolatu eta antzeko panfletoak agerrarazi dituztela ikusita, mesede nori egiten diote pentsatu behar genuke.

Ohituta gauzkan jokabide horren ifrentzua izango litzateke, aldiz, Francisco “Papas Fritas”en ekintza. Hasteko, egitatearen bidezko propaganda gisa, borobila da. Gatazka jakin batean kokatzen da, kasu honetan, Universidad del Mar-ek bere ikasleekin izandakoan. Ondo ezagutzen du gizarteak Unibertsitate horren iruzurra eta, gainera, gizartean unibertsitate sistemari berari buruzko eztabaida puri-purian dagoen testuinguruan. Ekintza irudimentsua da, eta emaitza jakina bilatu du: ikasleek Unibertsitatearekin zuten zorra bertan behera uztea, iruzurra agerian uztea eta sistema osoaren ahuleziak erakustea. Alde horretatik, helburua bete du, zalantza barik. Bestetik, propaganda moduan, ekintzak berak azaltzen du bere atzeko mezua, eta gizarteak, eta batez ere kasuan nahastuta dauden ikasleek, begi onez ikusteko moduko kolpea da. Sinpatia sortzen du. Eztabaidarako beste ardatz bat ere finkatzen du: legezkotasuna vs bidezkotasuna. Edonork ikus dezake, kasu honetan, beste askotan legez, legeak bidegabekeriaren alde egiten duela, eta bidezkotasuna legez kanpo baino ezin dela defendatu sarri. Are gehiago PDIren esku-hartze azkarraren ondoren: iruzurgileen, kapitalaren, aberatsen interesak defendatzeko dago Polizia, zein eta nongo ere den Polizia hori -eta museoak ere, hartzen duten izena hartzen dutela, sistemaren beste pieza bat baino ez direla erakutsi, bidenabar-. Begiratzen zaion tokitik begiratzen zaiola, propaganda ekintza bikaina da, bai ekintza zuzenaren aldeko propaganda, bai Unibertsitatearen iruzurra zabaltzeko propaganda, bai Estatuaren -Alderdi Komunista barne-, ikasle erakunde batzuen eta komunikabideen pasibotasuna zein sistemaren lotsak agerian uzteko propaganda.

Ekintza zuzenaren ikuspuntutik ere, bestetik, erabatekoa da: erakunde baten aurkako borrokan -kasu honetan, Universidad del Mar-, bide instituzionalak, bitartekaritzak, negoziazioak alde batera utzi eta zuzen-zuzenean jo du: zor-titulu guztiak hartu eta erre. Gatazka identifikatuta dago, ezaguna da gizartean, etsaia ere identifikatuta dago, eta helburua ere bai: kasu honetan, ikasleen zorra bertan behera uztea. Eta helburu horretarantz, bide zuzena. Emaitza ere, borobila. Ea zer lege eskujoko asmatzen duen Unibertsitateak momentuz kobraezina den zor bidegabe hori kobratzeko. Sistematikoki borondate txarrez jokatu duten pertsonek -jabeek- euren kaltetuen borondate “ona” espero beharko dute diru hori usaintzeko.

Lucio Urtubiak Citibank boteretsua belaunikatuta edukitzea lortu zuen. Enric Duranek, bestalde, bankuen kreditu sistemaren lotsak agerian utzi, haiek egunero osten duten dirutik zerbait berreskuratu eta Europan eratzen ari den mugimendu iraultzaile interesgarrienetako bat abiaraztea lortu zuen. Francisco “Papas Fritas” ere ez da atzean geratu eta, eztabaidaren ardatza mugitzearekin batera, unibertsitateen etekin gosearen aurkako borrokan ikasle asko itotzen duen zorra indargabetzea lortu du. Eta hirurek besteak, gizartea, gizarte berri baterako eredua, besteen ongizatea izan dituzte buruan, ez euren ospea, euren bakarkako gerra. Halaber, ondorioei aurpegi eman diote hirurek eta askorentzako eredu izan daitezkeen ildoak marraztu dituzte.

Zalantza barik, egitatearen bidezko propaganda ondo ulertua izan da Francisco “Papas Fritas”ena, ekintza zuzen txalogarria. Ikusiko dugu aurrerantzean zer dakarren.

(Castellano)

Cuando en la sociedad atomizada la familia resulta un escollo

Posted in Anarkismoa, Ekonomia, Gizartea, Kultura, Politika with tags , , on 2014/04/25 by aselluzarraga

(Euskara)

Hoy, en una de esas herramientas que el sistema nos ha regalado para que nosotres mismes facilitemos el trabajo a los servicios de inteligencia, osea, en Facebook, leía esta frase a un amigo virtual:El patrón y la familia son dos instituciones nefastas por sí mismas; combinadas son la peor forma de explotación posible”. Suelo estar de acuerdo con muchas cosas que escribe este amigo, pero en este caso, imposible, y creo que es una buena ocasión para escribir sobre un tema que a menudo me da vueltas por la cabeza.

Para empezar, siendo la base de la vía científica -aunque prefiera mantenerme lejos de tales vías, ya que no soy un devoto de la religión científica- para analizar cualquier asunto el empirismo, es innegable que la fuente de experiencia más cercana que tenemos es la nuestra propia y, por tanto, en primer lugar he echado una mirada a mi propia familia para constatar si eso es así: ¿mi familia ha sido para mí una institución explotadora, nefasta? Pues… no. Un no rotundo. Muchas veces sí limitadora, seguro, puesto que si no hubiera tenido la familia que tengo, seguramente me habría atrevido a muchas más cosas. La posibilidad de llevar dolor a la familia siempre puede ser un freno para avanzar en la vida. Pero igual que me ha quitado, sin duda, también me ha dado mucho y, puesto en una balanza, en lo que a mí respecta, al menos, aunque no sea el modelo que deseo replicar, más que limitarme me ha impulsado a ser lo que soy, por su voluntad o en contra de ella. Salgo de esa primera experiencia y, observando mi alrededor, no sé si he conocido demasiada gente que considere a su familia como explotadora. En general, más allá de los aprendidos discursos radicales teóricos, yo he conocido gente que ama a su familia, con todas sus matizaciones. Además, en no pocas ocasiones he visto que esa misma familia se convierte en uno de los pocos refugios cuando las cosas van mal, por ejemplo, cuando la gente no consigue satisfacer ni si quiera su “derecho” a ser explotada. Por otro lado, también tengo amistades anarquistas que han formado familia, haya en esa familia padre y madre, una madre sola…, y no creo que tampoco elles se consideren a sí mismes explotadores de les hijes que han tenido o de sus parejas, aunque tienen claro que lo que han formado es una familia.

Más allá de lo que cada cual conoce de primera mano, tenemos las estadísticas. No tengo ninguna fe en ellas, tanto como en los dioses, más o menos, siendo que se trata de una de las formas más usadas de manipulación científica, pero aún así, hoy en día, cuando conviene, todo el mundo mira esos fríos datos y los utilizan continuamente para sacar de ellas mil y una conclusiones y construir teorías; así que, veamos a través de ellas que datos podemos extraer, con un simple ejemplo… Aunque no sea un exacto ejemplo de la explotación que las criaturas sufren en la familia, puede valernos para medir algunos de los daños de ésta, por ejemplo, las informaciones sobre la violencia que les niñes sufren. Según datos dados para los Estados Unidos, 1 de cada 10 infantes sufre algún tipo de violencia familiar -y violencia, en general- y 1 de cada 16 infantes sufre abusos sexuales. Por otro lado, en esos datos resulta curioso ver que niños y niñas sufren de forma pareja malos tratos y abusos, aunque los fallecimientos sean más numerosos entre los primeros, y aún más curioso resulta ver que la mayoría de los malos tratos y abusos (53,5%) son cometidos por mujeres, en contra de lo que se acostumbra a pensar. Pero bueno, eso daría para otras reflexiones. La cuestión es que, aunque más allá de las estadísticas cualquier caso de malos tratos o abusos sea dramático, la mayoría de les niñes (el 90%) no sufre, según eso, algo así en sus familias. Como en todos los tipos de violencia, siempre suele ser cosa de minorías, a pesar de que esas minorías acostumbren a ser utilizadas para extender con milagrosa facilidad sospechas y acusaciones hacia todo el mundo, sin el menor análisis crítico, en estos tiempos que vivimos de alarmismo y alabanza hacia todo tipo de represión. Por otro lado, si nos fijamos en la explotación infantil, veremos que en la mayoría de los casos, detrás de cada niñe explotade, existe una familia completa explotada. Así que, en tales casos, les trabajadores y campesines pobres, quienes para sobrevivir no cuentan más que con su fuerza de trabajo, suelen pasar inmediatamente a convertirse de víctimas a victimaries, gracias al inmejorable trabajo de nuestros fieles medios de comunicación y creadores de opinión, olvidando que detrás de la mayoría de esas familias “explotadoras” existen empresaries “honestes” que la justicia difícilmente llega a tocar -tal y como ayer claramente mismo vimos en el muy recomendable documental La cáscara rota.

Así, en nuestros tiempos, desde la izquierda “radical”, con frecuencia se escuchan terribles acusaciones contra la familia. Por un lado, que es una estructura patriarcal y machista. Por otro, que es uno de los pilares para socializar, “normalizar”, domesticar y “civilizar” a las criaturas. Y sin falta, por supuesto, también que son una cárcel para la mujer. Todo eso, sin ningún tipo de matiz, nuevamente. Así, se toma un único modelo familiar, el de la familia patriarcal nuclear occidental, y se acostumbra a utilizarlo como si fuera el único modelo que existe y que en la historia ha existido para denostar todos los tipos de familia. Eso suele tener muchas veces el discurso actual: una realidad múltiple es un obstáculo, obliga a pensar más de lo que se desea, en los tiempos de la pereza intelectual es mucho más eficaz simplificar todo y minimizar el discurso. Blanco o negro. La mayoría de las veces, siendo la única fuente pseudo-teorías leídas o escuchadas que no se basan en la experiencia.

Sin embargo, la hostilidad contra la familia no es algo nuevo, ni siquiera moderno. Uno de los pensadores más clásicos, Platón, precisamente, hace mucho ya escribió en su contra, hace tiempo que proclamo la necesidad de hacerla desaparecer, y me da que en el discurso del famoso filósofo se esconden las mismas razones que existen hoy en día para atacar a la familia, sin matizaciones. Y es que, para Platón, al diseñar su sociedad totalitaria “perfecta”, su república, la única razón superior era el Estado, y en aquel Estado totalitario platoniano la familia era un obstáculo. Así, para una de las elites de aquel Estado suyo, para les guardianes, propuso el “comunismo” de mujeres y niñes -y lo propuso junto con planes muy concretos de eugenesia, para hacer desaparecer los genes que no estaban a la altura de aquella excelente sociedad-. Para Platón el amor no tenía cabida. Como mucho, era bueno en las guerras, para, al luchar les amantes une al lado de otre -ya que también proponía que a la guerra fueran y lucharan en igualdad hombres y mujeres-, dar mayor coraje a les guerreres, para que dieran lo mejor de sí mismes, para que ante la persona amada se comportaran heroicamente. Pero para el Estado, lo mejor era hacer desaparecer las familias. Nada de relaciones fijas, nada de amor, sexo libre, criaturas que no conocieran a sus padres y madres y… el Estado como único padre de todes sus guerreres.

Pero el modelo de Platón no tuvo éxito, y los Estados de su época y posteriores no exterminaron la familia. De este modo, en muchas sociedades existieron modelos familiares que poco tienen que ver con el actual. Sobre todo, la llamada familia amplia. Aquellas familias podían tener más de 20 miembros, aunque eso no significara que todes vivieran juntes. Y esa familia amplia dio gran vitalidad a las gentes humildes para enfrentar todos los avatares de la vida, y también para enfrentar a les poderoses. Y es que, en contra de todos los argumentos que hoy se utilizan contra ellas, las familias, por encima de cualquier otra cosa, han sido durante largo tiempo el baluarte del altruismo, de la ayuda mutua, del amor y de la solidaridad. Guardianes do la cultura opuesta a las elites. Con todos sus errores, problemas y conflictos.

Y son, precisamente, esas las características que algunas ramas del liberalismo moderno no pueden tolerar. En el proyecto de revolución burguesa, las familias proletarias, así como son fuente de dinero y de recursos, también han sido desde siempre fuente de problemas y quebraderos de cabeza. Por un lado, durante cierta época tenían “demasiades” hijes, y algunes burgueses temían que algún día, al crecer su población tan rápidamente, si se sublevaban, no llegarían a ser demasiades para poder enfrentar su fuerza, y de ahí comenzaron los primeros proyectos malthusianos y eugenésicos, incluyendo las primeras reivindicaciones del aborto, ya que se trataba de una de las medidas propuestas para controlar el crecimiento de la población obrera, no la única. Por otro, aquellas amplias familias proletarias que vivían en los mismos barrios tenían gran capacidad para apoyarse mutuamente, para juntas enfrentar al patrón, para organizarse, y, claro está, eso no era muy del gusto de los patrones.

Sin embargo, en los últimos siglos esa necesidad de brazos se ha comenzado a organizar de otra manera en el norte global: que sea el sur global quien aporte esos brazos -tanto para la fábrica como para la guerra-. En el norte global, por el contrario, nos conviene una sociedad atomizada, un ser humano hiper-aislado. La familia, precisamente ese modelo de familia patriarcal nuclear que extendió la burguesía, ya no es más necesaria -y, con el tiempo, ese discurso contra la familia se irá haciendo camino por sí mismo en los pueblos humildes, ya que su modelo social, antes o después, suele ser el del norte global-. Aldous Huxley representó inmejorablemente en su famosa novela Un mundo feliz el modelo que el sistema hoy desea para el norte global, muy parecido al que en su día deseó Platón, por otro lado: las únicas preocupaciones de los humanos, mujeres y hombres, deben ser tres: producir, consumir y ser “felices”. Se necesitan seres humanos solos, aislados, ególatras, hedonistas y superficiales. Toda relación guiada por el amor es nefasta, inútil, un obstáculo para ascender en ese modelo social. Así que las familias no son más necesarias. Críar y educar a les niñes y satisfacer todas las “necesidades” básicas de todes les ciudadanes es tarea del Estado. En el nuevo modelo de esclavismo se debe rechazar todo aquello que pueda servir para enfrentarse al sistema y propagar otros modelos de relaciones, intereses y motivaciones no materialistas.

Pero en ese camino, como en otras muchas cosas, el sistema tiene un problema: esa dualidad congénita que padece el Estado liberal burgués. Existen para todo dos visiones sistémicas principales, en cuanto a moral, economía y política, y ambas son funcionales. La cuestión es mantener el equilibrio. Unas visiones morales, económicas y políticas se perciben ligadas a la “derecha”. Otras, ligadas a la “izquierda”. Y el sistema ha aprendido inmejorablemente a utilizar la dualidad discursiva. De esta manera, en ciertas épocas la derecha se utilizará para realizar el trabajo sucio, y la izquierda para el trabajo limpio, y en otras épocas, al revés, según lo que cada cual tome por sucio o limpio. Además, esa cuestión no es siempre fácil de visualizar. De hecho, la misma persona -o partido- puede poseer valores morales generalmente visualizados en la derecha y, al mismo tiempo, una visión de izquierda para la economía y la política, y al contrario.

En cuanto a la moral, los valores que se han percibido ligados al cristianismo se han solido tomar por valores de derecha, morales “estrechas” sobre la familia, el sexo, el aborto, la eutanasia… Y sus opuestos, las conciencias morales “amplias”, se han solido considerar de izquierda. Respecto a la economía, el interés personal, el “derecho” a enriquecerse, la defensa de la libertad de mercado, la propiedad privada, el egoísmo… se suelen entender intrínsecos de la derecha, y la “justicia” social y el reparto de la riqueza, la solidaridad, lo público, la generosidad, el control estatal del mercado… propio de la izquierda. Finalmente, en cuanto a la política, suele verse a la izquierda como defensora de un mínimo Estado: Estado sí, pero en lo que se refiere a propiciar vías para reunir capital, proteger legalmente la riqueza acumulada y defender los derechos de les “propietaries” y, en todo lo demás, a partir del momento en que a la sombra del Estado he conseguido sacar adelante mis negocios, si no es para reprimir a les pobres, que el Estado desaparezca de mi camino. La izquierda, por el contrario, suele percibirse ligada a una apasionada defensa del Estado, al estilo de lo que proclamara Mussolini, todo dentro del Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada en contra del Estado.

Sin embargo, las realidades suelen ser más complejas. Así, por ejemplo, en las cuestiones en que la moral cristiana está próxima a la moral “universal” -si es que existe algo así-, no está tampoco muy alejada de la ética anarquista, y en aquello que el anarquismo tiene de humanismo, coincide con unos cuantos valores que el cristianismo, al menos teóricamente, sobre todo el cristianismo primitivo, históricamente ha reivindicado -la solidaridad, la condena de la propiedad privada, el comunalismo, el amor…-. Asímismo, hace poco escuché con interés a algunas mujeres anarcofeministas argentinas cuando contaban que las mujeres anarcofeministas de comienzos del s. XX, al menos las argentinas, eran encendidas enemigas del aborto y defensoras de la familia. Al parecer, las mujeres de esa época aún no habían caído en las tendencias neomalthusianas, no sabían gran cosa del odio hacia la familia del izquierdismo radical, y tenían más claro que las actuales que para enfrentar al patrón y al sistema su más firme defensa era la familia. Tenían claro en aquella época que para enfrentar al sistema, es decir, al capital y al Estado, mujeres y hombres debían unirse, y que la fortaleza más firme la tenían en el amor mutuo.

Así que, sospecho que en muchas cuestiones el sistema difunde con la boca izquierda aquellas cosas que no puede decir con la boca derecha. Sospecho que, frente a la sociedad atomizada, aislada, solitaria, perdida, debilitada que necesita hoy en día el sistema, la familia es un escollo. Hoy en día se necesitan individuos indefensos dispuestos a tirarse ciegamente desnudos a los brazos del Estado. No es raro, entre otras cosas, el predicamento que tiene hoy Nietzsche entre izquierdistas y revolucionaries. Ni raro, ni casual.

En cualquier caso, el tema no es tan simple, no es una cuestión que se resuelva con un simple sí o un no. Quienes aspiramos a desterrar conjuntamente capitalismo y Estado, debemos elegir libremente si queremos familia y, sobre todo, qué modelo de familia queremos, para que, en lugar de un reflejo del modelo jerárquico del sistema, podamos poner también en ella la semilla de la revolución.