A vueltas con la nación


(Euskeraz)

No es el de nación el concepto que más devoción me produce ni la discusión que más me preocupa pero, después de que escribiera aquel boceto sobre un posible anarquismo vasco al volver a casa me ha tocado más de lo que habría querido retomar el tema y reflexionar sobre él. No negaré que también ha sido enriquecedor escuchar lo que unxs cuantxs anarquistas opinan sobre ese resbaladizo concepto y obligarme a mí mismo a pensar sobre el tema, reflexionar tirando de las ideas encontradas en sus palabras. Entre lo escuchado y leído está el artículo que pronto publicará Ekintza Zuzena del chileno Víctor Muñoz (uno de lxs responsables de la publicación mensual El Surco), sobre todo por su huida de las simplezas y el valor mostrado en él para tomar la complejidad del problema con seriedad; algo que en lo que al tema de la nación al anarquismo le ha faltado con frecuencia, como en otros temas incómodos (la posible legitimidad de la violencia, la espiritualidad, las expresiones afectivas…, si bien no son tabús, son temas que no se discuten suficientemente fuera de los simplismos y los tópicos, marginales, a menudo condenados a silenciosas reflexiones solitarias).

Tomando el resbaladizo tema de la nación, por tanto, vaya por delante, como con casi todos los temas restantes, que las ideas que aquí esbozaré son provisionales, encaminadas por los pensamientos compartidos los últimos días o humildes respuestas precarias buscadas para responder a lo escuchado y leído en este tiempo. Además, a diferencia de algunos de mis compañeros, no acostumbro a apoyarme en estudios o escritos previos de nadie, sino en pseudo-respuestas dadas por mi limitado intelecto, ya que soy demasiado perezoso para el sosegado trabajo de documentación. Aún más vago para almacenar en el recuerdo nombres, fechas o citas literales.

Excusadas las falencias de mi cabeza, intentaré buscar la fuente de las desconfianzas, dudas o posturas contrarias que entre algunxs anarquistas suscita el tema y dar algunas dudosas respuestas.

Por un lado, para algunxs nación y Estado son la misma cosa, es decir, el Estado-nación, y siendo uno de los pilares del anarquismo la negación del Estado, niegan la propia nación. En el mundo no existen tales naciones, es un concepto inventado por la burguesía para justificar la creación de los Estados, surgido en el siglo XIX, artificial y a superar. Las naciones han sido impuestas desde arriba y, en manos de los Estados, tienen una labor homogeneizadora. El anarquismo debe buscar el universalismo y, por tanto, enfrentarse a tal concepto. Toda identidad colectiva es inventada, según algunxs, y sólo existe el individuo. Aún así, algunas personas que defienden ese punto de vista, en lugar de la nación, defienden la clase como única realidad colectiva y ven como un gran peligro el interclasismo que puede generar la reivindicación de la nación. Otrxs, aceptando el origen artificial, aceptan que existe algo así, pero la utilización que se puede hacer de la nación les crea grandes dudas. Se muestran contrarixs a que la nación no sea escogida sino impuesta, y, como he mencionado, deploran el proceso artificialmente homogeneizador, vertical, la igualdad buscada con intención política, con intención de crear o justificar el Estado, que suelen pretender lxs partidarixs de la nación. Por último, toda idea nacional suele contar con un proceso acrítico de idealización, con una tendencia a dar por intrínsicamente bueno, incluso a considerar mejor que otras costumbres, todo lo que se considera perteneciente a la cultura nacional, a buscar las razones de la supervivencia en un origen étnico puro, y suele tener el riesgo de perpetuar sus costumbres más despreciables (la opresión de las mujeres, la homofobia, los malos tratos contra otras especies animales en las celebraciones…), como si fueran rasgos culturales irrenunciables, negando la natural evolución, la vida de la cultura, extendiendo la idea de que se pondría la propia cultura en peligro.

Vayamos tomando todas esas ideas una a una. Para empezar, quienes mezclan nación y Estado cometen una simplificación tan grave como falsa. No hay más que echar una mirada a los Estados que hay en el mundo. Si contemplamos los Estados europeos, veremos que todos incluyen bajo una estructura centralizada o más o menos descentralizada varias naciones. En algunos casos, los nombres de dichos Estados (Grecia, por ejemplo) deja patente la imposición de una de esas naciones; en otros (el Reino Unido sería el más claro), la preponderancia de una nación se disfraza bajo un nombre común que no pertenece a ninguna. Lo mismo podría decirse de España. El Estado español existe, pero jamás ha existido una nación española, salvo en la imaginación de algunxs. Si miramos a los Estados americanos, en cambio, las únicas identidades nacionales en los países inventados por colonxs europexs de diversos orígenes corresponden a los sometidos pueblos indígenas y no existe un Estado que tome esas naciones en consideración o se base en ellas. ¿En nombre de qué nación se han creado los Estados Unidos, Canadá, México, Argentina, Chile…? Qué decir del descalabro perpetrado en África por el colonialismo europeo al inventar Estados… Por otro lado, el mundo esta lleno de naciones que no tienen Estado, nunca lo han tenido y muchas veces nunca lo han querido tener. Los Estados son estructuras verticales creadas para dominar un pedazo de tierra, sus habitantes y recursos y tener en el interior de las fronteras fijadas el monopolio de la violencia legal y muy pocas veces coinciden con una nación concreta. No sé siquiera si existe algún Estado que lo haga.

Dejando a un lado la confusión entre Estado y nación, estoy de acuerdo con todos los riesgos que como se ha mencionado las naciones conllevan y hago mías las preocupaciones que se manifiestan en dichos puntos de vista. Es cierto que la nación. como todo concepto colectivo, puede ocultar la individualidad y se puede tomar por una creación humana artificial. Pero, al mismo tiempo, igualmente cierto es que existen grupos humanos que tienen similares características culturales, que por una u otra razón, desde que el ser humano es humano, ha existido una tendencia a sentirse de un determinado colectivo humano y no de otro. El paisaje, la gastronomía, los desastres naturales, el clima… han puesto a unos grupos humanos ante determinados problemas y determinadas soluciones, y otros ante otros distintos, conformando dinámicamente costumbres, cosmovisiones, creencias, idiomas, sistemas sociales…, y ello ha dado unos mínimos rasgos similares a los miembros de un determinado colectivo humano. Así, puede decirse que en Europa existen unas características comunes que se deben a la cultura griega y judeo-cristiana, y que tienen poco que ver con otras características de los pueblos originales de Asia, África o América, por ejemplo, y que, al mismo tiempo, también han pervivido características distintivas entre los pueblos o naciones de Europa. Los griegos se tenían a sí mismos por griegos, los romanos por romanos, los egipcios por egipcios, los galos por galos, los vascos por vascos…, y eso viene de mucho antes de que la burgesía apareciera en Europa. Lo mismo puede decirse de los habitantes de América, África, Asia u Oceanía. Por tanto, aun siendo la nación un concepto artificial, también cuenta con una base que la propia historia humana ha desarrollado naturalmente. El propio Bakunin explicaba muy acertadamente que la nación es una idea naturalmente asociada al ser humano y, junto con su condena del patriotismo, reivindicaba una firme postura en favor de todas las naciones oprimidas. Es curioso, por otro lado, que algunxs anarquistas españolxs que rechazan apasionadamente la nación se muestren favorables al iberismo. Tal concepto no sé de dónde ha salido pero no parece muy natural que digamos. ¿En qué consiste ser ibérico? Es curioso también que algunxs furibundos ultra-derechistas españoles utilicen el mismo concepto para negar las naciones que no les resultan gratas. Por desgracia, desprende el mismo hedor que la deseada unidad de algunas personas de épocas que quisiéramos olvidar.

La nación, además, no es el único concepto colectivo artificial ni el único que puede utilizarse para la opresión. Al igual que la religión, por ejemplo, la clase también es un concepto inventado por el ser humano. No ha sido creado por la naturaleza y no existe en la conciencia de todo ser humano. Es un concepto derivado de ciertos modos de vida y relaciones económicas, sociales y políticas, de las relaciones de poder. Muchos tipos de socialistas han utilizado también la clase para borrar las diferencias entre individuos y homogeneizar a la gente. ¿O debemos creer que todxs lxs que nacen “burguesxs”, “trabajadorxs” o “aristócratas” tienen características comunes que, además, nada tienen que ber con las del resto de “clases”? Si fuera así, ¿cómo entender que personas como Marx y Engles (miembros de la alta burguesía por nacimiento y educación), como Proudhon (algunxs marxistas utilizan el origen pequeñoburgués que su principal ideólogo usó para menospreciar a su rival para atacar a lxs anarquistas y, en general, a quienes no coinciden con ellxs, incluso lo repiten algunxs anarquistas que inconscientemente hacen suya la terminología marxista para insultar a otrxs anarquistas que no coinciden con su línea; al parecer, para esas personas el pecado, más que en el carácter burgués está en la pequeñez), o como Bakunin, Kropotkin y Tolstoi (los tres de origen aristócrata) dieran lo mejor de sus vidas en favor de la clase que no les correspondía? ¿O que muchxs que son trabajadorxs, asalariadxs, la mayoría, por desgracia, cada día se posicionen a favor de sus amos capitalistas en cuanto tienen una oportunidad para ello? La clase es igualmente un sentimiento, una situación, una conciencia que está en el interior de cada uno, nada más. Una conciencia que en las últimas décadas en el primer mundo ha quedado casi desterrada, confundida. Y la clase también, el propio proletariado, ha sido utilizado por un partido concreto para justificar en su nombre una larga y despiadada tiranía, como excusa para oprimir a la propia clase que supuestamente defendía. De cualquier manera, aceptando la existencia de un risgo de interclasismo, a lxs anarquistas nos corresponde, precisamente, al tiempo que enfrentamos a las naciones impuestas, hacer frente también a la burguesía de nuestra propia nación, mientras nos unimos con todxs lxs oprimidxs del mundo en una solidaridad sin naciones. Ambas luchas pueden ser compatibles y simultáneas. Hace poco tenía la oportunidad de leer un texto de la década de los 20, de los tiempos en que Japón sometía a Corea, publicado por lxs anarquistas coreanos en su principal publicación, y en él, reivindicaban al unísono el llamado a luchar para expulsar al imperialismo japonés y contra la propia burguesía coreana, sin negar su nación pero, con gran instinto, denunciando el patriotismo, un ejemplo muy interesante, sin duda. Hoy en día, por otro lado, me atrevería a diferenciar dos “clases”, en caso de diferenciar algo: la partidaria de la explotación (aquella que, propietaria o asalariada, consciente o inconscientemente, basa su bienestar o supervivencia en la explotación ajena o incluso propia o acepta que así sea) y la opuesta a la explotación (aquella que se niega a ser ni explotadora ni explotada y quiere extinguir la propia explotación). Clases ambas totalmente heterogéneas y, como todas las realidades colectivas, contando como únicos rasgos diferenciadores con la conciencia (o la falta de ella) y la postura ante dicha conciencia. Podría hacerse también de otra manera, distinguiendo tres clases: la que quiere gobernar, la que quiere ser gobernada y la que quiere que nadie sea gobernadx. Distinciones nuevamente artificiales y arbitrarias que pueden someterse a múltiples críticas y matices. Como todas las distinciones colectivas creadas para ser algún día destruidas.

Finalmente, que alguien acepte la existencia de su nación no significa que se adhiera a las características que se le asignan. Precisamente, una de las labores de lxs anarquistas es denunciar aquellas despreciables costumbres que están arraigadas a nuestro alrededor y crear conciencia para extinguirlas, transformarlas, hacerlas evolucionar. Incluso, en algunos casos, hacerles la guerra con todos los medios a nuestro alcance. Cualquier cultura es algo vivo, las costumbres igual que se inventan se olvidan, muchas cosas que consideramos ancestrales se crearon ayer y con frecuencia ocultan intenciones perversas. Conocemos la cultura que hemos recibido, no la que dejaremos a quienes vengan detrás, porque ésa irá siendo creada por quienes hoy vivimos y por quienes vengan, y la intención debe ser siempre dejar a lxs veniderxs algo mejor a lo que hemos encontrado. Todas las naciones son realidades vivas en continuo proceso evolutivo y debemos oponernos a todo aquello que en nombre de la tradición se nos quiera imponer si es un obstáculo en el camino hacia la sociedad que soñamos.

Sin embargo, el problema de la nación no desaparecerá por negarlo o evitarlo, y la clave es la postura que tomemos ante él.

En lo que a mí respecta, sólo veo útil la nación para hacer frente a la opresión, para hacer pervivir rasgos culturales que puedan ser enriquecedores y adecuados. Cuando hoy en día Vargas Llosa y similares nacionalista-imperialistas sólo usan el discurso anti-nacionalista para someter, negar, insultar, extinguir definitivamente las ya oprimidas culturas y realidades locales, pienso que las naciones sólo tienen sentido, precisamente, para enfrentarse a ese tipo de “grandes” naciones, para oponerse a la globalización. Así entendida, para los anarquistas la nación debiera ser un concepto de resistencia, basada en la solidaridad entre oprimidxs. Un concepto que deberá perder sentido y desaparecer a la par que todas las naciones se sientan a la par, iguales, respetadas. Y opuesto al concepto de Estado. En lugar de construir muros artificiales entre unas y otras, un concepto para una búsqueda de una igualdad heterogénea. Para que el internacionalismo sea realmente una acción entre naciones, hasta volverse innecesario. Para que cada unx renuncia a su nación debe existir libertad. Y para eso, previamente, todxs deben tener el derecho a sentirse de su nación y a no tener una nación impuesta.

En ese camino, no debemos perder nunca de vista unos y otros tipos de peligros que algunxs anarquistas ven/vemos, pero como en todos los procesos, que la conciencia de los riesgos no se convierta en excusa para no hacer nada o en estéril costumbre de atacar a todo lo que se hace. Y que lxs anarquistas que se sienten cómodxs con la nación que el Estado les ha otorgado no limiten cómo deben actuar aquellxs que no se sienten cómodxs con la que se les ha impuesto ni la actitud que debe tenerse ante el problema de la nación.

El tema da para escribir mucho más y estos días las reflexiones han sido muchas otras, pero ya he escrito más extenso de lo que quería. Para concluir, simplemente, comentaré que en las jornadas realizadas en Gernika, quedó más patente que la preocupación sobre la nación que en Euskal Herriak existe gente con ganas de unir fuerzas en la tierra que ama e impulsar vías libertarias, dispuesta a construir nuestras Euskal Herriak hacia el anarquismo. ¡No es poco!

Ez da nazioa maiteen daukadan kontzeptua ez gehien arduratzen nauen eztabaida baina, balizko euskal anarkismoari buruzko zirriborroa idatzi eta etxera itzuli naizenetik, gura baino gehiago tokatu zait gaiari heltzea eta horretaz hausnartzea. Ez dut ukatuko aberasgarria ere badela hainbat anarkistak kontzeptu labainkor horretaz uste dutena entzutea eta neure buruari horretaz pentsaraztea, besteen hitzetan aurkitutakoei tiraka hausnarka ibiltzea. Entzun eta irakurritakoen artean interesgarrienetakoa laster Ekintza Zuzenak Víctor Muñoz txiletarraren artikulua (El Surco hilabetekariaren arduradunetako bat bera), batez ere sinplekeriei ihes egin eta arazoaren konplexutasunari seriotasunez heltzeko ausardia erakutsi duelako bertan; nazioaren gaiari dagokionez anarkismoan maiz falta izan den zerbait, beste gai labainkorretan bezala (indarkeriaren balizko zilegitasuna, izpiritualtasuna, afektibotasunaren adierazpenak…, tabu ez badira ere, sinplekerietatik eta topikoetatik kanpo behar beste eztabaidatzen ez diren gaiak dira, bazterrekoak, bakarkako hausnarketa isiletara kondenatuak sarritan).

Nazioaren gai labainkorrari helduz, beraz, bihoa aurretik, beste gai gehienetan bezalaxe, hemen zirriborratuko ditudan ideiak denak behin-behinekoak direla, azken egunotako gogoeta partekatuek bideratutakoak edo azken egunotan entzun eta irakurritakoei bilatutako behin-behineko erantzun xumeak. Gainera, nire lagun batzuen aldean, ez dut ohiturarik inoren aurreko azterlanak edo idatziak helduleku hartzeko, neure buru mugatuak emandako sasi-erantzunak baizik, dokumentazio lan patxadatsurako nagiegia naiz-eta. Are nagiagoa izenak, datak edo hitzez hitzezko aipuak gogoan gordetzeko.

Neure buruaren gabeziak zurituta, beraz, ahaleginduko naiz anarkista batzuen artean gaiak sortzen dituen mesfidantzak, zalantzak edo aurkako jarreren iturburuak biltzen eta halamoduzko erantzunak ematen.

Alde batetik, batzuentzat nazioa eta Estatua gauza bera dira, hots, Estatu-nazioa, eta anarkismoaren oinarrietako bat Estatua ukatzea izanda, nazioa bera ukatzen dute. Munduan ez dago naziorik, burgesiak Estatuaren sorrera zuritzeko asmatutako kontzeptua da, XIX. mendean sortua, artifiziala, eta gainditu beharrekoa. Nazioak goitik inposatuak dira eta, Estatuen eskuetan, eginkizun homogeneizatzailea daukate. Anarkismoak unibertsaltasuna bilatu behar du eta, beraz, nazioaren kontzeptuari aurka egin. Nortasun kolektibo oro da asmakizuna, batzuen aburuz, eta banakoa baino ez dago. Hala ere, ikuspuntu hori defendatzen duten batzuek, nazioaren ordez, klasea defendatzen dute izaera kolektibo bakar eta nazioaren defentsak eragin dezakeen klaseartekotasuna ikusten dute arrisku handi. Beste batzuek, jatorri artifiziala onartuta, halako zerbait badagoela onartzen dute, baina zalantza handiak sortzen dizkie nazioaz egin daitekeen erabilerak. Nazioa aukeratua izan barik inposatua izatearen aurka agertzen dira, eta, lehen aipatu legez, nazioen aldekoek bilatu ohi duten prozesu homogeneizatzaile artifiziala, bertikala, asmo politikoz, Estatua sortzeko asmoz edo Estatua zuritzeko asmoz bilatutako berdintasuna deitoratzen dute. Azkenik, nazio ideia orok idealizazio prozesu akritikoa izan ohi du, kultura nazionalekotzat jotzen den oro berez ontzat, are beste ohiturak baino hobetzat jotzeko, bizirauteko arrazoia jatorri etniko garbian bilatzeko joera, eta dauzkan ohitura arbuiagarrienak (emakumeen zapalkuntza, homofobia, animalien aurkako tratu txarrak ospakizunetan…) betikotzeko arriskua, kultura ezaugarri ezin utzizkoak balira legez, kulturaren berezko bilakatzeari, bizitasunari uko eginez, horrek nazioa bera arriskuan jarriko duelako ideia zabalduz.

Hel diezaiegun ideia horiei banan banan. Hasteko, Estatua eta nazioa nahasten dutenek sinpletze ikaragarri bezain faltsua egiten dute. Munduan dauden Estatuei begiratzea baino ez dago. Europako Estatuei so eginez gero, ikusiko dugu guztiek hartzen dituztela egitura zentralizatu edo deszentralizatu baten azpian zenbait nazio. Kasu batzuetan, Estatuen izenek (Greziak, adibidez) nazioetako baten nagusitasuna uzten du argi; beste batzuetan (Erresuma Batua litzateke argiena) nazio baten nagusitasuna inorena ez den izen komun baten azpian mozorrotzen dute. Gauza bera esan liteke Espainiari buruz. Espainiar Estatua egon badago, baina ez da sekula espainiar naziorik egon, batzuen irudimenean baino. Ameriketako Estatuei erreparatuta, ordea, zenbait jatorritako kolono europarrek asmatutako herrietan identitate nazional bakarrak azpiratutako herri indigenei dagozkie eta ez dago nazio horiek aintzat hartzen duen edo haietan oinarritzen den Estaturik. Zer nazioren izenean daude sortuta Estatu Batuak, edo Kanada, edo Mexiko, edo Argentina, edo Txile…? Zer esan Afrikan europar kolonialismoak Estatuak asmatzerakoan egindako triskantzaz… Bestalde, mundua Estaturik ez daukaten, inoiz eduki ez duten eta kasu askotan inoiz nahi izan ez duten nazioz beteta dago. Estatuak lur eremu bat, bertako herritarrak eta baliabideak menderatzeko eta finkatutako mugen barruan legezko indarkeriaren monopolioa izateko egitura bertikalak dira eta oso gutxitan datoz bat nazio jakin batekin. Ez dakit holako Estaturik dagoen ere.

Estatuen eta nazioen arteko nahastea alde batera utzita, nazioak dakartzan aipatu arrisku guztiekin bat nator eta neurri batean neure egiten ditut ikuspuntu horietan agertzen diren kezkak. Egia da nazioak, kontzeptu kolektibo guztiek bezala, banakotasuna ezkuta dezakeela eta gizakiaren sorkuntza artifizialtzat jo daitekeela. Baina, era berean, hura bezain egia da antzeko kultura ezaugarriak dauzkaten giza taldeak badaudena, arrazoi batengatik edo besteagatik, gizakia gizaki denetik, giza talde bateko eta ez besteko sentitzeko joera egon dela. Paisaiak, gastronomiak, hondamen naturalek, klimak… giza talde batzuk arazo batzuen eta irtenbide batzuen aurrean jarri dituzte, eta beste batzuk beste batzuen aldean, ohiturak, kosmobisioak, sinesmenak, hizkuntzak, gizarte sistemak… dinamikoki eratuz, eta horrek gutxieneko ezaugarri berdintsuak eman dizkiela giza talde jakin bateko kideei. Horrela, esan daiteke Europan kultura grekoari eta judu-kristauari zor zaizkion ezaugarri komun batzuk daudela, Asiako, Afrikako edo Ameriketako jatorrizko herrien beste ezaugarri batzuekin zerikusi gutxi daukatenak, esate baterako, eta aldi berean, Europako herri edo nazioen artean ezaugarri bereizgarriek ere iraun dutela. Grekoek grekotzat zeukaten euren burua, erromatarrek erromatartzat, egiptoarrek egiptoartzat, galiarrek galiartzat, euskaldunek euskalduntzat…, eta hori burgesak Europan agertu baino askoz lehenagotik dator. Beste horren beste esan daiteke Amerika, Afrika, Asia edo Ozeaniako biztanleei buruz. Beraz, nazioa kontzeptu artifiziala bada ere, badauka gizakien historiak naturalki garatu duen oinarria ere. Bakuninek berak oso ondo azaltzen zuen nazioa gizakiei berez atxikitako ideia dela eta abertzalekeria deitoratzearekin batera, nazio zapaldu guztien aldeko jarrera irmoa aldarrikatzen zuen. Bitxia da, halaber, nazioa sutsuki arbuiatzen duten anarkista espainol batzuek iberismoaren alde egitea. Ez dakit nondik atera den baina oso berezkoa, oso naturala ere ez dirudi kontzeptuak. Zertan datza iberiarra izatea? Bitxia da ultra-eskuindar espainol peto-peto batzuek ere kontzeptu bera erabiltzea gustuko ez dituzten nazioak ukatzeko. Ahaztu nahi genituzkeen garaietako batzuen batasun desiratuaren kirats bera dario, zoritxarrez.

Nazioa, bestalde, ez da taldeko kontzeptu artifizial bakarra, ezta zapalkuntzarako erabil daitekeen bakarra ere. Erlijioa bezalaxe, esaterako, klasea ere gizakiak asmatutako kontzeptua da. Ez da naturak sortutakoa eta ez dago gizaki guztien kontzientzian. Bizimodu eta ekonomia, gizarte eta politika harreman jakin batzuek, botere harremanek eragindako kontzeptua da. Sozialista mota askok klasea ere gizabanakoen arteko desberdintasunak ezabatzeko eta jendea homogeneizatzeko erabili dute. Hala sinistu beharko dugu “burges”, “langile” edo “aristokrata” jaio diren guztiek ezaugarri komunak dauzkatela, beste “klasekoekin” zerikusirik ez dauzkatenak, gainera? Hola balitz, zelan uler liteke Marx eta Engles bezalakoek (goi mailako burgesiako kideak jaiotzez eta hezkuntzaz), Proudhon bezalakoek (euren ideologo nagusiak bere arerioa gutxiesteko erabili zuen jatorri burges txikia darabilte marxista batzuek behin eta berriz anarkistak eta, oro har, eurekin bat ez datozenak erasotzeko, baita inkontzienteki hizkuntza marxista bere egin duten anarkista batzuek ere, euren ildoarekin bat ez datozen beste anarkistak iraintzeko; halakoentzat bekatua, burgestasunean baino gehiago txikitasunean ei dago) edo Bakunin, Kropotkin eta Tosltoi bezalakoek (jatorriz aristokratak hirurak ere) ez zegokien klasearen alde ematea euren bizitzaren onena? Edo langile, soldatapeko diren askok eta askok, gehienek, zoritxarrez, egunero euren jabe kapitalisten alde egitea hautatzeko aukera izan orduko? Klasea ere norberaren baitan dagoen sentipena, egoera, kontzientzia baino ez delako. Azken hamarkadotan lehen munduan ia erabat ezabatuta, nahastuta gelditu den kontzientzia. Eta klasea ere, langileria bera, alderdi jakin batek, tirania luze eta gupidagabea zuritzeko erabili du, defendatzen ei zuen klasea bera zapaltzeko aitzakia. Dena dela, kalseartekotasunaren arriskua onartuta, anarkistoi, hain zuzen ere, nazio inposatuei aurre egiteaz batera, gure nazioko burgesiari ere aurre egitea dagokigu, munduko zapaldu guztiekin naziorik gabeko elkartasunean batu bitartean. Borroka biak izan daitezke bateragarriak eta aldi berekoak. Duela gutxi 20ko hamarkadako testu bat irakurri dut, Japoniak Korea menderatuta zeukan garaietan, korear anarkistek euren argitalpen nagusian argitaratu zutena, eta bertan, japoniar inperialismoa kanporatzeko gerrarako deia eta korear burgesiaren aurkakoa batera aldarrikatu zuten, euren nazioa ukatu barik baina abertzalekeria sen handiz salatuz, eredu oso interesgarria, zalantza barik. Gaur egun, bestalde, “klase” bi bereiziko nituzke nik, zerbait bereiztekotan: esplotazioaren aldekoak (jabe zein soldatapeko, jakitun zein jakin barik, euren ongizatea edo bizirautea besteen esplotazioan zein euren buruarenean oinarritzen dutenak edo hura hala izatea onartzen dutenak) eta esplotazioaren aurkakoak (esplotatzaile zein esplotatu izateari uko egiten diotenak eta esplotazioa bera bukarazi nahi dutenak). Klase erabat heterogeneoak biak ala biak eta, taldeko beste izaera guztiak legez, bereizgarri bakarrak kontzientzia (edo kontzientziarik eza) eta kontzientzia horren aurreko jarrera dauzkatenak. Bestela ere egin liteke, hiru klase bereiziz: agindu nahi dutenak, aginduak izan nahi dutenak eta inolako aginterik nahi ez dutenak Bereizketa, berriz ere, guztiz artifizial eta arbitrarioak eta hamaika kritika eta ñabardura jaso dezaketenak. Taldeko bereizketa guztiak bezala egunen batean suntsituak izateko sortuak.

Azkenik, norberak bere nazioaren izatea onartzeak ez du esan nahi aitortzen zaizkion ezaugarriekin bat egin behar duenik. Anarkiston lanetako bat, hain zuzen ere, gure inguruan errotuta dauden ohitura arbuiagarri guztiak salatzea eta haiek desagerrarazteko, aldatzeko, bilakarazteko kontzientzia sortzea da. Are gerra egitea ere, kasu batzuetan, dauzkagun baliabide guztiekin. Edozein kultura zerbait bizia da, ohiturak asmatu bezala ahazten dira, betikotzat jotzen ditugun gauza asko atzo sortu ziren eta maiz asmo makurrak ezkutatzen dituzte. Jaso dugun kultura ezagutzen dugu, ez guk ondorengoei utziko dieguna, hura gaur bizi garenok eta etorriko direnek sortuko dugulako, eta ondorengoei topatu duguna baino zerbait hobea uztea izan behar da asmoa beti. Nazio guztiak dira etengabeko bilakatze prozesuan dauden errealitate biziak eta tradizioaren izenean inposatu nahi zaigun orori egin behar diogu aurre amesten dugun gizarterako bidean oztopo bada.

Nazioaren arazoa, baina, ez da ukatzeagatik edo saihesteagatik desagertuko, eta kontua da haren aurrean hartzen dugun jarrera.

Niri dagokidanez, nazioa taldeko zapalkuntzaren bati aurre egiteko, aberasgarriak eta egokiak izan daitezkeen kultura ezaugarriek bizirauteko baino ez dut erabilgarri ikusten. Egun Vargas Llosak eta antzeko nazionalista-inperialistek nazionalismoen aurkako diskurtsoa tokiko kultura eta errealitate zapalduak betiko azpiratzeko, ukatzeko, iraintzeko, desagerrarazteko baino ez darabiltenean, uste dut nazioek halakoen nazio “handi”ei aurka egiteko, globalizazioari aurpegi emateko baino ez daukatela zentzua. Horrela ulertuta, anarkismoarentzat nazioak erresistentziarako kontzeptua behar luke, zapalduen arteko elkartasunean oinarritua. Nazio guztiak elkarren parean, berdin, errespetatu sentitzearekin batera zentzua galdu eta desagertu beharrekoa. Eta Estatuen aurkakoa. Elkarren arteko harresi artifizialak eraiki ordez, berdintasun heterogeneoa bilatzeko kontzeptua. Internazionalismoa benetako nazioartekotasuna izateko, erabat alferreko bihurtu arte. Nork bere nazioari uko egiteko askatasuna behar da. Eta horretarako lehenago, denek behar dute euren naziokoak sentitzeko eta nazio inposaturik ez edukitzeko eskubidea.

Bide horretan, anarkista batzuek ikusten dituzten/ditugun arrisku mota batzuk eta besteak ez ditugu inoiz bistatik galdu behar, baina prozesu guztietan legez, arriskuen kontzientzia ez dadila bilaka ezer ez egiteko aitzakia edo egiten den guztiari egurra emateko ohitura antzua. Eta Estatuak eman dion nazioarekin eroso sentitzen diren anarkistek ez dezatela mugatu ezarri zaienarekin deseroso sentitzen direnek zelan jokatu behar duten eta nazioaren arazoaren aurrean hartu beharreko jarrera.

Luzeago idazteko ematen du eta egunotan beste asko izan dira egindako hausnarketak, baina nahi nu

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7 Erantzun to “A vueltas con la nación”

  1. napar Says:

    Sobre el penúltimo párrafo, querría decir que hay que tener que no sólo hay un conflicto EH vs. Estado Español, sino también un conflicto nacional, de identidades, entre la propia gente en EH. Aquí no hay división social como en Irlanda, pero sí política, que no es poco.

    Osasuna!

  2. aselluzarraga Says:

    aupa napar, si, en este texto no he kerido entrar en el caso concreto vasco, aunke claro ke esta en el fondo de todo ello, salvo en el ultimo parrafo por referirme a lo mas positivo ke yo al menos sake de las jornadas de gernika, esas ganas ke se perciben en mucha gente. pero tengo claro ke en EH existe un conflicto de identidades interno y seguramente mucha gente ke ni sikiera se siente representada en ninguno de los modelos identitarios tal y como se nos dan o se nos representan desde arriba. creo ke precisamente para la convicencia en un mismo territorio de diversidad de identidades la alternativa acrata, no estatal, es la unica capaz de otorgar una organizacion ke admita a cada cual como es sin imposiciones ni exclusiones y posibilite un desarrollo individual y colectivo libre e igualitario.

    eskerrik asko ekarpenagatik. osasuna, askatasuna ta xamurtasuna!

  3. napar Says:

    Esa alternativa ácrata también la entiendo como tú. Pero no veo factible una estrategia de construcción de contrapoder (aparte de en general jeje, pero no me gusta el pesimismo) desde “lo vasco”. No porque a mí no me guste, si no porque mucha gente no lo vería como propio. Y eso es consecuencia de los vicios de un nacionalismo vasco “bizkaitarra”, y de que lo vasco suene a chino (también gracias a la propaganda de UPN) para por ejemplo muchos navarros.

    Por una Vasconi(A) sin Estados!! 😉

  4. aselluzarraga Says:

    Te entiendo. Mi preocupacion es bidireccional, la posibilidad de conjugar ambas cosasy , en este momento, las personas que ta se identifican dentro de “lo vasco”, que ya lo sienten como lo suyo, lo propio (como es mi caso) puedan ver en la via anarquista un camino factible para resolver al mismo tiempo su necesidad identitaria y el modelo economico, politico y social que supere al actual. Que entienda que para “ser” vasco y desarrollarse en libertad no necesita un nuevo Estado, sino todo lo contrario, que ese Estado seria una nueva carcel. Por supuesto, tb me parece que hay que trabajar igualmente con quienes lo vasco les suena a chino y, cada vez mas, con quienes toda nuestra cultura les suena a chino porque llegan a estas tierras por primera vez. Para ellos tambien, y para formar entre todxs una unica sociedad basada en el mutuo respeto, en culturas que se reconocen mutuamente y se enriquecen, la mejor respuesta no esta en un Estado, que siempre buscara homogeneizar lo que quede dentro de sus fronteras y crear una casta de privilegiados (bueno, crearla no, esa oligarquia ya existe mas que de sobra, jeje), sino en la sociedad horizontal autoorganizada y autogestionada, anarquista 😉 El problema es que muchxs vascxs no ven el anarquismo como propio y no se dan cuenta que el modelo de organizacion tradicional en el campo, pueblos, anteiglesias… estaba mas cerca de las propuestas asamblearias y comunitarias anarquistas que de lo que el Estado moderno y el sistema de democracia representativa-delegativa impone. El sistema actual es la negacion de todo lo que antes fue, y lo que antes fue demostraba que la democracia directa funcionaba y que el anarquismo, entendido como comunismo libertario, es viable y muy nuestro. Asi que, trabajo bidireccional, nada sencillo pero interesante 🙂

  5. napar Says:

    Pues sí, nada sencillo pero interesante. No está fácil la cosa, pero como se vió en Gernika, algo guapo puede salir. 😉

    Osasuna!

  6. kaleidoscopico Says:

    Os propongo más tema. Hoy empieza en Tarragona unas Jornadas sobre anarquismo y liberación nacional, el caso dels països catalans. Con bandera y todo. Los comentarios son para no perdérselos.
    Creo que estas jornadas las de Gernika han de servir para actualizarse y no quedarse en el propio limbo. Pero seguro que después de Zarautz saldrá algo mejor.
    Saludos.

  7. aselluzarraga Says:

    Pongo aki el link al articulo en Kaos, aunque no se si leer los comentarios que dejan algunxs energumenxs es muy recomendable para la salud mental 😉
    http://www.kaosenlared.net/noticia/tramuntana-anarquisme-i-alliberament-nacional-cas-dels-pasos-catalans
    Las de Gernika creo que sirvieron de tanteo, para conocerse y dejar fluir lo que cada cual quiso decir. En Zarautz puede salir algo ya con mas forma, ahi veremos 😉

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